Las sospechas de Estados Unidos que ponen contra las cuerdas a Abramovich

La Administración norteamericana ve ya como una “maniobra de distracción” el papel mediador del dueño del Chelsea en Ucrania y estudia dar marcha atrás y reactivar las sanciones

Roman Abramovich, durante las conversaciones en Estambul
Roman Abramovich, durante las conversaciones en Estambul AP

Altos funcionarios estadounidenses presionan a Joe Biden para que ”descongele” las sanciones contra el multimillonario Roman Abramovich después de que el reciente viaje del magnate ruso a Kiev para reactivar las conversaciones de paz no lograra ningún avance.

Abramovich no se reunió con el presidente ucraniano Volodymyr Zelenskiy en ese viaje, sino que habló con su jefe de gabinete, Andriy Yermak, según fuentes vinculadas con las negociaciones que empiezan a calificar de mero paripé el papel del oligarca. Además, según estos funcionarios norteamericanos, Zelenskiy es cada vez más pesimista sobre las negociaciones para poner fin a la guerra después de las atrocidades rusas cometidas en ciudades como Bucha y Mariupol.

A medida que se ha ido constatando que las conversaciones no progresan, ha aumentado la presión de los principales asesores de la Casa Blanca para imponer las sanciones que se redactaron hace semanas y que fueron congeladas por el presidente, según informan varios medios norteamericanos como Bloomerg o Businessinsider.

Negociación o movimiento táctico

Dos meses después de la guerra, la perspectiva de un acuerdo negociado parece tan remota como siempre, con Rusia emprendiendo una nueva ofensiva en el sur y el este de Ucrania. El papel del multimillonario como mediador no oficial ha sido controvertido desde el principio, y los críticos afirman que el décimo hombre más rico de Rusia solo busca proteger su vasta riqueza de las sanciones desatadas contra otros líderes empresariales por la invasión de Ucrania por parte del presidente Vladimir Putin.

El día que comenzó la guerra, Abramovich aceptó una solicitud de Zelenski, a través de un intermediario, para involucrarse en las negociaciones para poner fin a los combates. Se lanzó a tratar de negociar un alto el fuego, viajando entre Moscú, Kiev, Bielorrusia y Estambul para mantener conversaciones entre bambalinas. A cambio, Abramovich exigió al presidente ucraniano que solicitara que las naciones occidentales no lo sancionaran mientras intentaba actuar como mediador, algo que Estados Unidos aceptó pese a la oposición de importantes miembros de su administración.

Abramovich, de 55 años, ha negado durante mucho tiempo que tenga vínculos financieros con el Kremlin e insiste en que su papel como mediador lo colocan en una posición equidistante con Putin y, por lo tanto, no debería ser sancionado.

Zelenskiy también apeló al primer ministro británico, Boris Johnson, según estos medios pero no logró que se sumara a la postura norteamericana. El oligarca ruso más famoso del Reino Unido, que aún no ha logrado cerrar la venta del Chelsea, fue duramente sancionado por el gobierno británico el 10 de marzo, y la Unión Europea lo siguió días después. Las medidas llevaron a un tribunal de Jersey a congelar más de 7.000 millones de activos vinculados a él, equivalentes a la mitad de su riqueza estimada.

El Reino Unido también apuntó a los asociados cercanos de Abramovich, Eugene Shvidler, Eugene Tenenbaum y David Davidovich, con medidas que, según dijo, congelarían activos por valor de hasta 12.000 millones de euros.

Abramovich “representa ese lado que respalda una resolución diplomática y el fin de la guerra” afirmó Zelenski en una entrevista con los medios ucraniano pero tras no lograr resultados admitió que “las conversaciones están en un callejón sin salida y que nadie puede garantizar que el papel de Abramovich no sea solo un juego”.

Mikhail Khodorkovsky, el ex magnate petrolero ruso exiliado, enemigo de Abramovich desde 2003, también ha calificado las conversaciones como una artimaña. “El único objetivo de Abramovich era salir de las sanciones”, asegura.

Los movimientos sospechosos del oligarca

Ahora, la sospechas llegan a Estados Unidos tras los últimos movimientos del oligarca. Abramovich, que tiene pasaportes rusos, israelíes y portugueses, ha aprovechado ese tiempo para comenzar a su riqueza de manos. El Ministerio de Relaciones Exteriores del Reino Unido constató que Tenenbaum tomó el control de Evrington Investments Ltd., una empresa vinculada a Abramovich, el día de la invasión y que su socio, Davidovich, se hizo cargo de la empresa en marzo.

Según una investigación realizada por The Guardian, su yate Aquamarine y la empresa MHC cambiaron de manos el mismo día que comenzó la invasión rusa. La embarcación a motor de 50 metros está actualmente cubierta de andamios y en un hangar en dique seco en el puerto holandés de Vlissingen.

Pero lo sospechoso es que Aquamarine hasta el día de la invasión de Ucrania, pertenecía al empresario más conocido de Rusia, Roman Abramovich. El 24 de febrero, en un rápido movimiento táctico la propiedad del yate pasó de una empresa anteriormente controlada por Abramovich a un socio cercano suyo, el empresario ruso David Davidovich.

Davidovich confirmó que era el propietario mayoritario de Norma Investments, que cotiza en las Islas Vírgenes Británicas, un fondo de inversión en el que figura como único accionista el propietario de Aquamarine, MHC Jersey Ltd, según el registro público de Jersey. Los expertos financieros ven en esta reestructuración una forma de evitar la posible congelación de algunos de sus activos.

Un astuto movimiento que también ha llevado a cabo en suelo estadounidense. Con las sanciones congeladas, poco se ha hablado de sus millonarias inversiones en Estados Unidos, y en concreto en una investigación llevada a cabo por una compañía farmacéutica que podría resultar clave en caso de llegar a producirse un ataque nuclear. Desde 2011 hasta por lo menos finales de 2021, Abramovich figuraba accionista importante en Cleveland BioLabs, Inc. y su sucesora, Statera Biopharma, Inc. Con sede en Buffalo, Nueva York, unas compañías que han pasado años trabajando en biodefensa nuclear y desarrollando Entolimod, un medicamento para combatir los efectos de la exposición a la radiación. Michael Handley, director ejecutivo de Statera, afirmó a la publicación de comercio farmacéutico Endpoints News en diciembre de 2021 que “los gobiernos, incluido el gobierno de Estados Unidos y de todo el mundo, lo adquirirían y almacenarían para utilizarlo en caso de que, Dios no lo quiera, se produjera una fusión del reactor nuclear o, lo que es peor, una guerra nuclear”.

Lo sospechoso es que, tal y como informó The Wall Street Journal, Abramovich había transferido el control de Norma Investments, a través de la cual invirtió en Cleveland, a Davidovich curiosamente solo unas horas después de la invasión de Rusia.

Su flota aérea y marítima, a salvo

Asimismo, el oligarca ha trasladado dos de sus yates a aguas turcas y ha protegido su flota aérea. Aunque es imposible conocer la ubicación actual exacta de estas aeronaves “sin estado” todo parece indicar que se encuentran repartidas principalmente entre Rusia, Turquía y Emiratos Árabes. De hecho, hace apenas unos días desde Emiratos Árabes confirmaban que el jet privado del dueño del Chelsea ha sido visto en Dubái. La ciudad estado del Medio Oriente está libre de sanciones y el oligarca ya negocia incluso la compra de una mansión la exclusiva isla artificial de Palm Jumeirah.

Desde su aparición pública en las conversaciones en Estambul el 29 de marzo, cuando se le vio conversando con el equipo negociador de Rusia y el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, el magnate está desaparecido y las delegaciones solo han mantenido videoconferencias esporádicas.

Su fracaso como negociador y los sospechosos movimientos empresariales han alertado a la administración estadounidense que ya planea poner contra las cuerdas a uno los protagonistas de esta guerra.