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El gesto y el enfado del padre de Nadal con Rafa por lo que ha hecho en Wimbledon

El tenista español ha disputado un tremendo partido de cuartos del torneo contra Fritz, con mucho sufrimiento por su estado físico. Hal ganado en el tie-break del quinto set

Rafa Nadal está sufriendo en su partido de cuartos de Wimbledon contra Fritz
Rafa Nadal está sufriendo en su partido de cuartos de Wimbledon contra Fritz FOTO: Kirsty Wigglesworth AP

Rafa Nadal no podía más, pero siguió. Ha disputado y ganado su partido de cuartos de final de Wimbledon contra Fritz con evidentes problemas físicos y aún así ha querido seguir y ha llegado hasta el último punto, para ganar. El tenista español perdió el primer set después de empezar ganando y en un igualado segundo set, hubo un momento en el que tuvo que parar para atendido en el vestuario. Tenía una venda en el abdominal y es de esa zona de donde se quejó.

Antes de ir a tratarse, a Rafa Nadal se le veía peor que otros días, sin forzar, pero es que llegó un momento que no ha podía más y ha pedido irse para que el físio o el médico le digan que podía. Fueron momentos de mucha tensión en incertidumbre hasta ver que sucedía. Puede que ni su familia quisiese que Nadal se retirara o eso se ha entendido de unas contundentes gestos de su padre, Sebastián, que han recogido las cámaras.

Con cara de preocupación, que rayaba en el enfado, con ese sentimiento paterno que supera cualquier triunfo, el padre de Nadal hizo, con las dos manos, el gesto que significaba: vete, déjalo, no merece la pena. Quería que su hijo dejase de sufrir, que la victoria, cualquier victoria, no importa nada ante el hecho de poder perder la salud.

Nadal se fue al vestuario, pero luego no hizo caso a su padre. Pasó unos minutos en el vestuario, poco tiempo, y después volvió, ante la admiración y la sorpresa de todos. Regresó, porque para retirar a Rafa hace falta un dolor tremendo o algo ya insuperable. Por orgullo, por tenis o por respeto al público que estaba viendo el partido, Rafa siguió jugando y peleando el segundo set, con problemas en el saque, pero intentando centrarse en el partido, seguir jugando, limitando sus problemas y aprovechando sus virtudes.

Según pasaban los minutos y los puntos, Rafa se fue sintiendo mejor, pero Fritz fue un rival encomiable, aunque no lo suficiente. El partido fue un toma y daca constante, con Nadal como resucitando, cada vez mejor, más fuerte, más rápido. Ninguno de los dos se despegaba y el partido llegó al quinto set y después, al tie-break. Si había dolor, Nadal ya no lo sentía y Fritz veía que el miedo se empezaba a apoderar de él, porque enfrente había un muro, una roca, al que ni el dolor le supera.