El 60% de los transportistas en huelga está en quiebra técnica

Aseguran que para cuadrar sus cuentas, el gasóleo debería bajar 70 céntimos. No obstante, no pararán hasta que les garanticen que no trabajarán más por debajo de costes

Que abandonen toda esperanza aquellos que piensen que una posible rebaja en el precio de los carburantes pueda terminar con la huelga de los transportistas. Los convocantes de los paros no darán su brazo a torcer hasta que el Gobierno les garantice por escrito que no van a volver a trabajar por debajo de coste. Porque, ahora mismo, con el gasóleo en el entorno de los 1,8 euros por litro, aseguran que pierden dinero. Y mucho. Según afirman fuentes de la Plataforma Nacional de Defensa del Sector del Transporte en declaraciones a LA RAZÓN, «ahora mismo, el 60% de las empresas paradas están en quiebra técnica». Unas 60.000 pequeñas y medianas compañías que, aseguran, llevan más de un mes poniendo dinero de su bolsillo. «Y no puede ser que trabajar nos cueste dinero», añaden.

Desde la Plataforma no entienden que el Gobierno no quiera sentarse a dialogar con ellos e insisten en que los interlocutores con los que negocia «no nos representan porque son los que nos subcontratan a nosotros». Por eso, dicen, sus acuerdos no les valen. Ellos, dicen, no quieren que les bajen el precio del gasóleo. O que baje sólo. Porque, según comentan, “el gasóleo tendría que bajar entre 70 y 75 céntimos para cubrir gastos. Y eso ahora parece inviable”. Tampoco les valen los 500 millones de euros comprometidos por el Ejecutivo para bonificar el gasóleo porque, según dicen, la experiencia de cómo se han repartido este tipo de subvenciones en otras ocasiones les lleva a pensar que “acabarán en los bolsillos de las empresas grandes”. La llave para acabar con las movilizaciones es la garantía de no trabajar a pérdida. «Y no vamos a arrancar mientras no lo tengamos por escrito», advierten. El resto de sus peticiones -jubilaciones a partir de los 60 años o

Reivindicaciones lejanas

En la Plataforma no sólo no entienden la cerrazón del Ministerio de Transportes a negociar sino que también les molesta que, según aseguran, hace seis meses denunciaron la situación y lo que estaba por venir y les ignoraron. «Nunca se debió cerrar ninguna empresa, porque se podía haber trabajado y negociado a la vez», lamentan estas fuentes.

Pero la realidad es que la huelga sigue y sus estragos en los diferentes sectores productivos se están agravando con dos de cada tres camiones parados ahora que a los paros se ha sumado también una de las grandes patronales, Fenadismer. Empezando por uno de los más básicos, el alimentario. Las patronales (Fiab, Aecoc, Asedas, Anged, Aces y las Cooperativas Agro-Alimentarias) aseguraron que «la situación ya es, en estos momentos, insostenible» y urgen al Gobierno a tomar medidas para resolver «un problema de Estado» que, además, está poniendo en serio riesgo el abastecimiento. Las patronales recordaron que Calvo o Azucarera ya han parado su producción, que Heineken o Mahou no pueden servir su producto con normalidad y que Danone advirtió de que en el plazo de 24 horas podría verse abocada a suspender su actividad. Incluso el ministro de Agricultura, Luis Planas, reconoció que «o tendemos puentes, o la situación va a ser muy complicada».

El sector alimentario dice que la situación es “insostenible”

En la industria también han saltado las alarmas. Unesid, plataforma del sector siderúrgico y de primera transformación, advirtió de que las perturbaciones en las fábricas por la huelga ha alcanzado cotas «de máxima gravedad». Según advirtió, ninguna planta opera con normalidad, por lo que, como el sector alimentario, hizo un llamamiento a los huelguistas y al Gobierno para que alcancen un acuerdo cuanto antes. Seat, por ejemplo, comunicó ayer a los sindicatos que sustituirá el ERTE que aplica ahora a causa de la falta de semiconductores por otro que cubrirá también otros escenarios como la huelga de transportistas o la guerra de Ucrania. Y la planta de Saint-Gobain PAM, en Nueva Montaña (Santander), también va a parar esta semana su producción por falta de suministro de algunas materias primas, como arena o cemento, necesarias para la fabricación de tubos de fundición dúctil, como consecuencia de la huelga en el sector del transporte.

La construcción también ha empezado ya a acusar problemas de abastecimiento de materiales. La Asociación Nacional de Fabricantes de Cerámica y Materiales de Construcción (Andimac) alertó de que la semana que viene pueden empezar a parar obras por falta de materiales. Desde la Confederación Nacional de la Construcción (CNC), aunque siguen centrando sus preocupaciones en el incremento del coste energético, no ocultan que la huelga añade todavía más complejidad a un panorama de abandono de obras.

La huelga, además, sumó ayer nuevos seguidores. Las empresas de grúas de auxilio en carretera también se han adherido a los paros. Aunque aseguran que no dejarán de atender a aquellos a los que se les avería su vehículo, advirtieron de que los desplazamientos a los depósitos o a los talleres no están asegurados.