La gasolina y el gasóleo dan un respiro y registran su primera bajada del año

El precio de los carburantes ha caído un 1,68% y un 1,10% respecto a la semana pasada

Un hombre reposta gasolina en una gasolinera de Barcelona
Un hombre reposta gasolina en una gasolinera de Barcelona FOTO: David Zorrakino Europa Press

Y once semanas después, el precio de los carburantes descansó. Tras batir jueves tras jueves desde que comenzó el año su registro de la semana anterior, el precio del gasóleo y la gasolina que recoge el Boletín Petrolero de la UE ha registrado hoy su primera bajada en lo que va de 2022. En concreto, el precio de la gasolina ha bajado un 1,68% en la última semana, hasta los 1,81 euros el litro, y el del gasóleo, un 1,10%, hasta los 1,79 euros, según los datos recogidos por Efe. Se trata, no obstante, de precios muy elevados todavía que poco se dejarán sentir en el bolsillo de los conductores. En lo que va de año, el diésel acumula un encarecimiento del 33,4%, mientras que la gasolina ha repuntado un 22,58%.

Los carburantes batieron a finales de enero el récord que habían alcanzado el 3 de septiembre de 2012 y, desde entonces, lo han elevado todavía más. La gasolina cuesta ahora un 19,12% más que en esa fecha, en que su precio era de 1,52 euros; y el gasóleo, que costaba entonces 1,44 euros, un 24,36 % más.

La bajada en el precio de los combustibles se produce a pesar del repunte de la cotización del barril de Brent, el de referencia en Europa, que se mantiene ahora en el entorno de los 120 dólares. Y es que aunque también despende del crudo, el precio de los carburantes está sujeto también a otros factores como su cotización específica, los impuestos, el coste de la materia prima y de la logística y los márgenes brutos. Su precio suele oscilar con una dinámica que la Comisión Nacional de Mercados y Competencia (CNMC) resumió en que sube rápidamente, como un cohete, cuando lo hace el petróleo; pero, sin embargo, retrocede de forma mucho más lenta cuando baja, como una pluma.

Huelga

El precio de los carburantes es el origen del paro que parte del sector del transporte por carretera secunda desde hace once días y que está poniendo en claro riesgo no sólo el abastecimiento alimentario sino también el funcionamiento de buena parte del tejido empresarial español. Los huelguistas aseguran que, con estos precios, trabajan a pérdida y quieren que se les garantice que eso no volverá a ocurrir nunca más. Para tratar de frenar las movilizaciones, el Gobierno ha ofrecido 500 millones de euros para bonificar el gasóleo de estos profesionales. Hoy se va a celebrar una reunión entre el Ejecutivo y el Comité Nacional del Transporte por Carretera (CNTC) para concretar cómo se articularán estas ayudas. El problema, no obstante, reside en que los convocantes de los paros, la Plataforma en Defensa del Transportes de Mercancías, no forma parte de este organismo de representación del sector y no se sentará en la mesa de negociación. Y la organización ya ha advertido de que no aceptará lo que se acuerde entre el Gobierno y la CNTC. Quiere reunirse con el Ministerio de Transportes a discutir sus reivindicaciones, algo a lo que este departamento se niega. Hoy mismo, la ministra de Hacienda y Función Pública, María Jesús Montero, ha insistido en que el Ejecutivo se está reuniendo con quienes son los representantes “legítimos” del transporte, el CNTC, que representa al 90% del sector. “Esas son las reglas de juego y hay que respetarlas. Hacer lo contrario rompería las reglas de juego democrático”, ha dicho en declaraciones a Antena 3.

Junto al paquete de 500 millones en bonificaciones, el Ejecutivo trata de buscar fórmulas consensuadas en el seno de la UE que le permitan frenar la escalada de precios de los carburantes. Montero ha afirmado en este sentido que, en la actual coyuntura de elevados precios de electricidad y carburantes, las compañías eléctricas y las petroleras “tienen que contribuir a la solución final y aportar”. En el caso de las petroleras, Montero ha explicado que el Gobierno les ha pedido un “esfuerzo” para que ayuden a bonificar el gasóleo, sobre todo en el uso profesional, para poder rebajar el precio del combustible.