El coronavirus retrasa la puesta a flote del primer submarino S-80

Navantia confía en poder cumplir este hito en el primer trimestre de 2021 y no en octubre de este año, como estaba previsto

La compañía Navantia se ha visto obligada a retrasar a principios de 2021 la puesta a flote del primer submarino S-80 Plus (el S-81 “Isaac Peral”) para la Armada española debido al parón de la actividad asociado a la crisis sanitaria del coronavirus.

Tras completar el cierre del casco resistente el pasado mes de diciembre, la empresa tenía previsto la entrada en el agua del sumergible en octubre de este año, sin embargo, el Covid-19 ha trastocado sus planes. Casi con total seguridad, explican a Infodefensa.com fuentes de la compañía pública, la puesta flote será durante el primer trimestre del próximo año, a falta aún de confirmar las fechas.

Después de dos meses sin apenas trabajo, el centro de producción de Navantia en Cartagena retoma esta semana la normalidad, con el foco puesto en este programa que jubilará los veteranos submarinos S70 de la Armada.

El 70% de los trabajadores de Navantia y de firmas auxiliares ya están de vuelta al trabajo. En las unidades en Cartagena de reparaciones, motores, gran carena y construcción de los S80 trabajan casi 2.000 operarios, tanto de plantilla propia como de empresas auxiliares. En cuanto a la industria auxiliar, un millar de empleados ya ha regresado a los astilleros y solo quedan por retomar la actividad unos 400.

Antes de la pandemia del coronavirus, la previsión tanto del Ministerio de Defensa como de la compañía, era que el “Isaac Peral” se entregase a la Armada en septiembre de 2022. El segundo de ellos, el S-82 (“Narciso de Monturiol”), en mayo de 2024. Los dos últimos, el S-83 (“Cosme García”) y el S-84 (“Mateo García de los Reyes”) deberían llegar a la Armada en marzo de 2026 y julio de 2027, respectivamente.

Una de las claves de los S-80 es su moderno y único sistema de propulsión. Los submarinos convencionales necesitan subir prácticamente a la superficie para realizar operaciones de “snorkel” diarias y así recargar sus baterías con motores diésel, lo que les hace detectables y vulnerables. Sin embargo, los S-80 contarán con lo que se denomina Sistema de Propulsión Anaerobia (AIP, por sus siglas en inglés), con el que se reducirá esa indiscreción permitiendo cargar las baterías en inmersión. Una tecnología que a día de hoy no posee ninguna otra potencia mundial y que será desarrollada por la empresa Abengoa.

El primero que contará con este sistema será el S-83, en el que se instalará previsiblemente en julio de 2021. Posteriormente se embarcará en el S-84. Tanto el S-81 como el S-82, en construcción, lo recibirán en su primera gran inmovilización (carena), en la que serán reacondicionados.

El programa del S-80, que se inició en 2005, ha ido arrastrando problemas y contratiempos a lo largo de los años, destacando el aumento de su longitud de 10 metros por un problema de sobrepeso. En la actualidad, el coste del mismo ha pasado de los 2.135 millones iniciales a 3.900, después de que en verano de 2018 el Gobierno aumentase el techo de gasto inicial en 1.771 millones.