La Guardia Civil busca en la casa de Tomás restos de sangre de las niñas desaparecidas en Tenerife

La hipótesis de que el padre de Anna y Olivia pudiera haberlas matado en su casa de Candelaria cobra cada día más fuerza

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Anna y Olivia desaparecieron el pasado 27 de abril en Tenerife y todas las hipótesis siguen abiertas, aunque la hipótesis de que Tomás Antonio Gimeno pudiera haberlas matado en su casa de Candelaria ha ido cobrando fuerza según han ido pasando los días. Así, los investigadores ha realizado el cuarto registro en el domicilio en el que el padre de las niñas de 1 y 6 años pasaron la tarde previa a la desaparición.

La Guardia Civil sospecha que Tomás acabara con la vida de Anna y Olivia antes de coger su embarcación en La Marina de Tenerife. Por ello, en esta ocasión ha contado con el apoyo de dos perros especializados en rastrear a personas para tratar de confirmar o descartar que las menores estuvieran enterradas en la finca. El objetivo es claro, encontrar restos biológicos de las niñas. Dentro o fuera de la vivienda. Los perros han sido trasladados desde Madrid y son especialistas en detectar rastros de sangre.

El objetivo es tratar de aclarar lo que ocurrió en esa casa desde las 20:00 y las 21:30 horas, tiempo que pasó desde la llegada de Tomás con las niñas, corroborado por el testimonio de varios vecinos, y su llegada solo al puerto. Lo que pasó en esa hora, hora y media es clave para la resolución del caso.

Una de las pistas que más han extrañado a los forenses es la presencia de bolsas de basura grandes. Cuando llegaron, la casa estaba muy desordenada y la limpieza brillaba por su ausencia, lo que refuerza la idea de que las hubiera comprado para tratar de ocultar el cuerpo de las niñas.

Las pistas apuntan cada vez más a que Tomás Antonio huyera solo. Así lo atestiguan todas las evidencias, testigos y las grabaciones de medio centenar de cámaras de seguridad situadas desde su casa hasta el puerto. Tomás Antonio llegó en su coche solo al puerto, cargó varios bultos -maletas y bolsas de plástico- y se hizo a la mar pasadas las 21:00 horas. Después de encontrarse con una patrullera de la Guardia Civil, regresó para comprar un cargador de móvil en una gasolinera cercana. Tras cargar el dispositivo en la garita del vigilante del puerto, volvió a zarpar a las 23.30 horas. Esa fue la ultima vez que se le vio.

Los investigadores han descartado que la sangre encontrada en su lancha motora fuera de las niñas. Es más, confirmó que era del propio Tomás Antonio. La sillita de coche encontrada junto a la embarcación -que estaba a la deriva a unos 45 minutos de navegación del puerto- era de la hija pequeña.

Las búsquedas realizadas en la costa, alrededor de la isla, también han sido infructuosas. La presencia de un misterioso de bandera británica sigue sin resolver. En la actualidad se encuentra atracado e inmovilizado en Cabo Verde, lugar al que llegó varios días después de ser visto por la zona de la desaparición y que fue descrito por varios marineros que pasaban por la zona como “errático”, con variaciones del rumbo extrañas. como si tratara de no cruzarse en el camino de nadie para no ser visto.

La hipótesis de la huida de Tomás Antonio sigue abierta. Pudo haber escapado a través de la “autopista” marítima que discurre entre Tenerife y Las Palmas, que utilizan todas las embarcaciones que se dirigen a Marruecos, Suramérica, en incluso para subir hasta Madeira, otro de los lugares en los que se especuló que podría haber llegado.

El cumpleaños más amargo de Beatriz Zimmermann

Mientras tanto, Beatriz Zimmermann, madre de las pequeñas sigue manteniendo la esperanza de encontrarlas con vida. Es lo que le mantiene, fuerte, lo que le mantiene viva. Y sigue estando muy activa en redes sociales, publicando imágenes y peticiones de ayuda para que cualquier persona que tenga alguna pista ayude a resolver el caso y encontrar a sus hijas.

El pasado viernes fue un día muy especial para Beatriz y pedía como regalo de cumpleaños que se distribuyeran las imágenes de Anna y Olivia. Así lo expresaba en un post de Instagram, en el que mostraba su pena, su dolor y su rabia por lo que le ha ocurrido a sus hijas: “Hoy es mi cumpleaños. Como regalo pido que me ayuden a difundir las fotos y vídeos de las niñas para que alguien pronto las reconozca. No se pueden imaginar lo que siento cada día que pasa. La incertidumbre de no saber cómo están, la incertidumbre de saber si están bien, la rabia de que ellas tengan que sufrir esta locura cuando son dos angelitos. Angelitos como todos los niños del mundo”.

Además, reflejaba cómo están siendo estos días tan complicados: “Todos estos sentimientos mezclados cada día lo hace más difícil. Pero están ustedes. El mundo. No permitamos que estas cosas puedan suceder. Ando con miedo a decir y escribir por las repercusiones que pueda tener el padre. Pero... ¿Qué hago?”, lamentaba.

Para Beatriz, “todas esas incertidumbres son muy duras, por eso les pido a todos ustedes de corazón que me ayuden a encontrarlas. Yo nunca voy a parar porque mi vida no tendría sentido. Esto no es algo que se pueda superar precisamente por la incertidumbre. Una enfermedad terminal, un accidente... tiene que ser terrible, insuperable en muchos casos, pero una desaparición con la incertidumbre de saber cómo están, de saber qué piensan, de saber que están queriendo llamarme... De robar ese derecho de protección de una madre. Si puede estar en nuestras manos que tenga un final feliz”.

Finalmente, dio “las gracias por toda la implicación que están teniendo y cariño que están poniendo. Pero no paremos hasta encontrarlas. Vamos a demostrar que este mundo puede ser mundo más seguro, donde no se permiten tales injusticias. Olivia y Anna, las Adoro mis niñas preciosas y voy a estar fuerte por ustedes porque me necesitan fuerte”.