Ione Belarra: Una guerrillera en Moncloa

“Belarra sigue la estrategia que Iglesias le marca”, aseguran algunos ministros

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Se enfrenta a una querella que la puede conducir hasta dos años de cárcel por delitos de insultos y calumnias contra las Instituciones del Estado. También a una dura reprobación en el Congreso por parte del PP y Vox tras haber acusado de prevaricación al Tribunal Supremo. Pero nada de ello parece importarle a Ione Belarra Urtega, ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030 en el gobierno de España quien, a juicio de otros compañeros de Gabinete, actúa como una agitadora en lugar de con la responsabilidad de un alto cargo en la Administración pública.

“Parece una guerrillera”, comentan algunos ministros convencidos de que Pablo Iglesias es el instigador en la sombra de la tensión actual en la coalición social-comunista. Opinan que el ex vicepresidente mantiene un contacto diario con su sucesora al frente de Unidas Podemos.

“Belarra sigue la estrategia que Iglesias le marca”, aseguran. El líder morado pensó que podría manejar a la titular de Trabajo, Yolanda Díaz, desde fuera del Gobierno y no ha sido así. Por ello, la navarra Ione es su verdadero “brazo armado” dentro del Ejecutivo de Pedro Sánchez.

De activista callejera, nula experiencia de gestión y un currículum profesional en blanco, a ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030 en el gobierno de España. El balance profesional de Ione Belarra, secretaria general de Unidas Podemos por el dedazo de Pablo Iglesias, no puede ser más pobre.

La llamada “Niña de la curva” por los críticos de la formación morada, dada su total ausencia lineal de una carrera brillante, llegó a lo más alto de la política merced a su amistad con Iglesias e Irene Montero, y reivindica el amor como motor principal de la actividad pública.

Bien lo aplica ella, pues desde su fulgurante ascenso ha enchufado a su pareja, Ignacio Eduardo Ramos como asesor en el grupo parlamentario en el Congreso de Unidas Podemos, en la Secretaría de Estado de su ministerio y en la Ejecutiva del Consejo Ciudadano Estatal del partido. No hay duda que esta comunista demagoga y polémica practica el amor con mayúsculas a base de talonario, coche oficial y buen sueldo remunerado. Son las cosas del querer de la nueva izquierda instalada ya en la casta más profunda.

En el gobierno se conduce como un “verso suelto”, véase cómo reventó la rueda de prensa de sus compañeras ministras al presentar la nueva Ley de Vivienda. Mientras la de Transportes, Raquel Sánchez, y la portavoz, Isabel Rodríguez, comparecían en Moncloa, ella contraprogramó con un Twitter para adjudicarse todo el éxito del texto, exigencia de los podemitas que augura un enfrentamiento de calado en el mercado del alquiler entre el gobierno, las autonomías y los ayuntamientos.

La reina del Twitter

La llamada “reina del Twitter” se marcó otro tras la retirada del escaño al “rastas” Alberto Rodríguez, pleno de insultos contra la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, y la Sala del Tribunal Supremo presidida por el magistrado Manuel Marchena, que ha generado un grave enfrentamiento entre los poderes del Estado. Ello deriva en la querella presentada por la Fundación Foro Libertad y Alternativa, que integran Jaime Mayor Oreja, Alejo Vidal-Quadras, María San Gil y Fernando Savater entre otros.

Al tiempo, el PP y Vox llevan al Congreso su reprobación como ministra, por lo que esta “jefecilla de guerrillas” afronta un horizonte complicado. Muchos en el gobierno se preguntan por qué el presidente no la ha cesado, pero sabido es que Sánchez cede ante Podemos lo que haga falta para mantenerse en la Moncloa hasta el final de Legislatura.

Cuentan antiguos compañeros que cuando Ione Belarra estudiaba Piscología Educativa en la Universidad Autónoma de Madrid llevaba siempre una navaja en su bolso. “Para pelar fruta y cortar a los fachas”, decía la radical comunista por los pasillos de la Facultad dónde conoció a su íntima amiga y mentora, Irene Montero.

Su elección por Pablo Iglesias como nueva lideresa morada fue muy polémica, la acusaron de pucherazo, de manipular las votaciones y falsear las cuentas públicas del partido. “Belarra hará bueno a Iglesias”, advierten en los sectores críticos.

Pero todo quedó atado y bien atado, aunque sus relaciones con la otra musa de la izquierda, la zarina roja Yolanda Diaz, no son nada buenas en esta etapa coral, feminista y de bicefalia cuyo destino está por ver. “Cuando dos mujeres mandan, algún lío se avecina”, aseguran los críticos. Ione Belarra Urteaga nació en Pamplona y pronto se vino a Madrid para estudiar Psicología y participar en foros migratorios, contra los desahucios y movimientos de izquierdas próximos al 15-M. Fue entonces cuando conoció a los activistas del núcleo fundacional de Podemos: Iglesias, Echenique, Mayoral, Montero y en aquel tiempo, Íñigo Errejón y Carolina Bescansa.

Hosca, desabrida, antipática y distante

De inmediato sintonizó bien con el tándem Iglesias-Montero que la auparon al estrellato. Pasó de ser una completa desconocida a diputada por Navarra en cuatro Legislaturas. En su etapa en el Congreso era una mujer hosca, desabrida, antipática y distante con los periodistas. Hasta que llegaron las purgas en Podemos, empezó a mostrarse algo más cercana con los medios y fue nombrada responsable del área de Derechos Humanos, Ciudadanía y Diversidad.

Bajo esa apariencia un tanto modosita y tímida, se esconde una personalidad de hierro, al más puro estilo comunista que proclama el amor como motor de la política. De modo que la pareja de Galapagar fue sustituida por la de Belarra con Ignacio Eduardo Ramos Delgado, con de momento costumbres más sencillas.

Del lujoso chalet en la exclusiva sierra madrileña al barrio de Villa de Vallecas, dónde la dirigente podemita vive con su novio y su único hijo, Nacho, en un piso bajo hipoteca. Dicen que ambos son conscientes del gran daño que los suculentos lujos de Iglesias-Montero han causado en el electorado morado.

Fiel a la tradición de pareja podemita, Belarra también se enamoró de un compañero de partido, lo ha colocado en la nueva dirección y asesor de su ministerio. Ignacio Ramos es Licenciado en Comunicación Audiovisual, milita en Podemos desde los inicios y es íntimo a amigo de otro dirigente, Juanma del Olmo, pareja de Isa Serra.

“Intriga más por debajo que por arriba”

No hay duda que los amores mandan en la formación morada a la hora de repartir puestos. Desde su llegada al gobierno por el dedo de Pablo Iglesias, la ministra comunista ha metido se ha metido en varios bretes con su defensa del Frente Polisario en el conflicto con Marruecos, la reforma laboral, la llamada Ley Trans y su petición de que no se detenga al fugitivo Carles Puigdemont si vuelve a España. En Moncloa admiten tensiones con otros ministros del Gobierno y definen así su actitud: “Intriga más por debajo que por arriba”. Es decir, la navarra es de esas mujeres que hablan menos que Iglesias, pero maniobra por detrás.

Fanática del patinaje de velocidad, lo practicaba en el club Txantrea de Pamplona. Frente a los exclusivos modelos de Yolanda Díaz, su estilo es muy austero, gris y sin alharacas, hasta llegar a soltar una perla dialéctica: que las mujeres de Podemos no vayan “primorosamente vestidas”.

El desprecio por la moda de Belarra quedó patente en su primer día como ministra de Derechos Sociales, cuando llegó a La Moncloa con un traje oscuro de lo más soso y con la etiqueta colgando por la parte trasera de la chaqueta. Según ella, Podemos debe volver a ser “una fuerza plebeya”. Eso sí, sin dejar la moqueta de Moncloa.