Millán Astray pierde una plaza en León para dársela al padre de los Café Quijano

Veteranos legionarios plantean una demanda como la que ganaron en Madrid

El alcalde de León José Antonio Diez (en el centro), y Manuel Quijano Cerezal, acompañado por sus hijos Manuel, Raúl y Óscar
El alcalde de León José Antonio Diez (en el centro), y Manuel Quijano Cerezal, acompañado por sus hijos Manuel, Raúl y ÓscarJ.CASARESEFE

Los veteranos legionarios que defienden a su fundador tienen otro frente de batalla en León. El sábado, coincidiendo con el emblemático 20-N, el Ayuntamiento leonés procedió a cambiar la plaza Millán Astray por otra placa con el nombre de Manuel Quijano –el padre de los tres integrantes del grupo musical Café Quijano–, haciendo oficial un cambio anunciado el 28 de enero al que se ha opuesto en tres ocasiones la Plataforma Millán Astray –mediante requerimientos enviados en 2017, 2020 y 2021–, y que presentará una demanda, como ya hizo para conseguir el restablecimiento de la calle general Millán Astray en Madrid, retirada por la exalcaldesa Manuela Carmena, y tras lograr devolver al creador del Tercio en Cartagena, Murcia, Zamora, Cuenca y Plasencia.

Fuentes de la entidad de raíz legionaria explican que la calle Millán Astray en la pedanía leonesa de Armunia se mantiene y que es la plaza en la que desemboca la que cambia de nombre, sin que tenga que ver con la Ley de Memoria Histórica, sino «con la prerrogativa que tienen los municipios para adoptar esas decisiones». Aun así, lamentan esta «nueva forma de eliminación por fases», a la que se oponen porque se deben a sus «fines estatutarios» en defensa de Millán Astray. Pidieron «comparecer», solicitaron «el expediente, pero han vulnerado nuestros derechos y nos han causado indefensión», señalan.

Mientras, los tres hijos de Quijano –Manuel, Óscar y Raúl– estuvieron presentes el sábado junto al alcalde, José Antonio Diez, en la inauguración de la plaza en memoria de su padre, «un auténtico embajador de Armunia, donde nació en 1939, además de artista y empresario reconocido en León por su aportación a la música y la cultura leonesa», destacó el regidor.

El homenajeado, que tiene 13 discos en su haber, es autor del himno de la Cultural Leonesa, del Baloncesto León o de la Ponferradina, y ha sido maestro de música durante más de tres décadas en colegios de León en los que enseñó solfeo, bandurria, laúd o mandolina.

Desde la Plataforma Millán Astray no quieren restar méritos ni polemizar a costa de Quijano, pero consideran que hubiera sido más fácil y oportuna otra solución por parte del consistorio. «Saben que lo que han hecho es ilegal y además lo han hecho desde el odio y la ignorancia».

Las mismas fuentes apuntan que «lo procedente es reconocer el error, reponer las placas lo antes posible y otorgarle a Papá Quijano una plaza de nueva construcción en la ciudad de León para lo cual contará, como no puede ser de otra manera, con el apoyo de esta asociación de veteranos legionarios y simpatizantes, sin necesidad de comprometerle, poniendo su respetable nombre sobre otro que para nosotros al menos debe merecer el mismo respeto».

El equipo de abogados, «la mayoría veteranos legionarios», que representa a la Plataforma, asegura al pueblo leonés «que pueden estar tranquilos, porque volverán a tener en su callejero la Plaza de Millán Astray». En su opinión, León «es una ciudad de arraigada tradición legionaria desde la época romana», y creen que «la plaza del fundador de la Legión no hará más que darle de nuevo solera, frente a la decadencia e ignorancia de los ingratos y acomplejados» culpables de «semejante agravio».

Al mismo tiempo, la plataforma pelea por saber el paradero de la estatua de Millán Astray en La Coruña, que temen haya sido destruida, y la reposición de la estatua de Franco en Melilla, empeño que comparte la Fundación Nacional Francisco Franco.

“Hacerlo un 20-N solo abre heridas”

Lamenta la Plataforma Millán Astray que se han quitado las placas de la Plaza Millán Astray de León “en una fecha que lo único que busca es abrir heridas”. En su opinión, “haciéndolo el 20 de noviembre”, jornada simbólica en el calendario de la derecha que coincide con la muerte de Franco y el fusilamiento de José Antonio Primo de Rivera, el objetivo es “crear agravios y división, confundiendo y mezclando fechas y hechos que no tienen nada que ver”.