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Manifestación de los funcionarios de prisiones para reclamar “dignidad”

El próximo martes 21 el colectivo, convocados por al asociación Tu Abandono Me Puede Matar, recorre el centro de Madrid en una marcha desde la sede de Instituciones Penitenciarias al Congreso

  • Manifestación de los funcionarios de prisiones para reclamar “dignidad”

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17 de mayo de 2019. 18:48h

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Laura L. Álvarez 17/5/2019

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Bajo el lema “Justicia salarial, dignidad profesional”, el gremio de funcionarios de prisiones llama el próximo martes a la movilización del sector y de la toda la sociedad para visibilizar la lucha de este colectivo, muchas veces silenciada. La iniciativa es de la asociación Tu Abandono Me Puede Matar (TAMPM) y convocan a las 11:00 horas del próximo martes, 21 de mayo, una concentración frente a la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, en el número 38 de la calle Alcalá. Después de protestar ante sus responsables (organismo dependiente del Ministerio del Interior), caminarán hasta la Puerta del Sol, donde se leerá un manifiesto explicando sus reivindicaciones y a las 12:00 horas estarán ante el Congreso de los Diputados, para que ningún político se pueda alegar “desconocimiento” de la situación de estos trabajadores. Lo cierto es que este colectivo, de los más expuestos con la parte más desagradable de la sociedad, siempre ha sido el “patito feo” de Interior, más preocupados en agradar a funcionarios con más poder o “mejor prensa”, como la Policía Nacional y la Guardia Civil.

La asociación Tu Abandono Me Puede Matar nació como descontento ante la labor de los sindicatos de prisiones. Muchos funcionarios no se sienten representados con estos líderes y consideran que no hacen muchos esfuerzos en luchar por sus derechos. Así, lo cierto que TAMPM está integrado por el sector más joven y quizás con más ganas de luchar de los funcionarios de prisiones y en poco tiempo están ganado muchos adeptos que comparten “hartazgo” con el resto de sindicatos.

La asociación vio la luz en Andalucía. La primera asamblea tuvo lugar en la prisión de Alhaurín de la Torre (Málaga) en septiembre de 2018 y rápidamente tuvieron muy buena acogida entres sus compañeros de toda España. La difusión de sus protestas y las imágenes de agresiones a compañeros por las redes sociales es una de sus señas de identidad. Muchos, algo cansados con la pasividad de algunos sindicatos, interpretaron la nueva formación como “aire fresco” y gente con ganas de cambiar las cosas. De ahí, que no sean “bien vistos” por Instituciones Penitenciarias ya que suelen ser “molestos” e incómodos con sus reivindicaciones.

Se definen “de naturaleza asindical y asamblearia” y promulgan “la participación abierta de los trabajadores sin distinción alguna de rango jerárquico, puesto de trabajo, ideología e incluso afiliación sindical”. Desde la asociación consideran que la falta de unidad sindical, por distintos motivos, ha impedido “reivindicar con fuerza nuestras necesidades ante la Administración”. “Esto supone un lastre para nuestros objetivos”, reconoce uno de sus portavoces.

El movimiento pretende canalizar las demandas de 23.000 trabajadores de los centros penitenciarios españoles, que sufren una falta de personal alarmante y un envejecimiento de la plantilla preocupante. El 75% de ellos, según sus cálculos, tiene más de 40 años y, de éstos, el 40% supera o iguala los 50. “En los últimos 9 años, por cada 3 jubilaciones sólo se ha incorporado un funcionario nuevo”. Esto supone que en 8 años se han perdido 3.400 empleos, explican.

600 agresiones anuales

Esta falta de personal repercute de forma directa en la seguridad: de ellos y de los internos. Y es que las agresiones a funcionarios se han disparado ante la falta de efectivos. “Donde antes veían a cuatro, ahora ven a uno: solo y con apenas medios. Por eso agreden más, no porque sean más violentos, sino porque nos ven solos”, explica un funcionario. La media de agresiones, según la asociación es de 600 al año. “Resulta hipócrita negar que la prisión es un medio a menudo hostil y que cada día se viven situaciones violentas”, reconocen. Por eso, reclaman “formación continua en materia de defensa personal” para garantizar la seguridad de todos.

Los casos de agresiones a estos funcionarios se dan a diario, viendo la estadística presentada. Uno de los más sonados fue el abuso sexual que sufrió el mes pasado una trabajadora de la prisión de Fontcalent que ni siquiera contó con el respaldo de sus superiores, que tildaron el suceso de percance “inevitable”.

También reclaman la mejora en medios materiales. Por ejemplo, los guantes que les dan son tipo “jardinero”, lo que no impide de lesiones si hay elementos punzantes de por medio (como ocurre a menudo), lo que provoca que ellos lo tengan que pagar de su bolsillo si quieren unos guantes tácticos de protección adecuada.

Y esto nos lleva a tocar otra de las cuestiones más sangrantes. Además de tener que pagarse ciertos elementos de seguridad, son de los peores pagados. Haciendo patente la diferencia entre colectivos de Interior, los funcionarios de prisiones se quejan de que, mientras la Policía Nacional y la Guardia Civil han adquirido un compromiso de subida salarial de 561 y 720 euros respectivamente, la subida salarial prometida a ellos es de cero euros. En general, notan un trato que parece evidente que es diferente (también apuntan que Policía y Guardia Civil tienen cuenta oficial en redes sociales y ellos no) y por ello reclaman reconocimiento social pero saben que para ello primero merecen la consideración de su propia “casa”.

Manifestación de los funcionarios de prisiones para reclamar “dignidad”

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