¿Por qué Paquirri guardó siempre las cartas de amor de Carmina Ordóñez?

Isabel las denomina en «petit comité» «las cartas malditas», y aunque las desprecia, no ha sido capaz de tirarlas tras la desaparición de su marido

Paquirri y Carmina, cuando eran novios.La Razón (Custom Credit)

Dicen que Francisco Rivera «Paquirri» nunca dejó de querer a su primera esposa, a una Carmina Ordóñez a la que amó pasionalmente hasta que la vida les llevó por caminos separados. El torero, a pesar de estar casado con Isabel Pantoja, nunca se desprendió de las cartas de amor que le mandaba la madre de sus dos hijos mayores, unas misivas que permanecen todavía en la habitación cerrada con llave permanentemente en la finca Cantora.

Isabel las denomina en «petit comité» «las cartas malditas», y aunque las desprecia, no ha sido capaz de tirarlas tras la desaparición de su marido. Paquirri las conservaba como oro en paño, le traían muy gratos recuerdos, mal que le pesara a Pantoja, y en vida le dijo a su mujer que nunca se desharía de ellas, algo que a la tonadillera le hizo mucho daño. Pero no le quedó más remedio que acatar la decisión de su marido.

Esas misivas también forman parte del legado de Francisco Rivera a Fran y Cayetano, porque sabía que, tras su muerte, su segunda esposa las tiraría a la basura. Lo que no esperaba Paco era que su adiós estaba tan cerca y que esos documentos tan personales quedarían en las manos equivocadas.

Chabelita contó en una ocasión que el espíritu de Paquirri se le apareció una noche cuando era una cría de cinco años. A lo mejor, ese mismo fantasma le dejó bien claro a su viuda que esas misivas debían permanecer intactas para que las recibieran algún día sus hijos.