De Pecas a Bolbo, el perro de Ayuso que vive a la madrileña

Todavía cachorro, ha pateado con ella barrios y municipios y llega a fin de campaña en excelente forma física

Isabel Díaz Ayuso y su perro Bolbo
Isabel Díaz Ayuso y su perro BolboJose Velasco

Si alguien sabe qué es vivir a la madrileña es Bolbo, el perro labrador de Isabel Díaz Ayuso. Todavía cachorro, ha pateado con ella barrios y municipios y llega a fin de campaña en excelente forma física, con la cintura bien definida y luciendo una excelente masa muscular. Como todos los de su raza, tiene propensión al sobrepeso y la presidenta cuida con esmero su alimentación, pero eso no le priva de salivar ante una pizza Madonna Ayuso, un plato de huevos rotos “con patatas y muchos huevos”, una caña de España o cualquier otra exquisitez con la que los hosteleros madrileños agasajan a su presidenta.

Su primer acto de campaña fue en Las Rozas, el 4 de mayo, donde Díaz Ayuso presentó los autobuses que recorrerían la región. Aunque caminaba en un discretísimo segundo plano acompañado de una persona de su equipo, Bolbo tomó enseguida posiciones entre el público mostrando sus habilidades comunicativas y persuasivas, sobre todo con alguna perrita en celo, a pesar de su corta edad. Quienes acompañan a la presidenta dan fe de que este can tiene madera de líder. Es intuitivo, cordial, cercano, auténtico, bienhumorado y resistente. Igual que su dueña, no se dobla por un golpe de aire ni se amilana cuando un pit bull terrier va sembrando pánico con sus maneras callejeras y los dientes hincados para desenterrar no se sabe qué.

Hay que decir que la categoría presidencia le viene de casta. Por su cachaza y su nobleza, el labrador suele ser la raza preferida por los presidentes franceses desde hace más de 50 años. Casi todos han tenido perro en el Elíseo. No sabemos aún si Bolbo comparte la insolencia de Nemo, el labrador negro cruzado con grifón de Macron, que orinó en una chimenea de la sala donde se celebraba una reunión de ministros. A pesar de su descaro, Nemo recobra la compostura en cuanto sale a la escalinata del palacio a recibir a los altos dignatarios.

También en la Casa Blanca hay una larga tradición de canes presidenciales, solamente rota por Donald Trump, y sus anécdotas son parte de la historia de Estados Unidos. La última, la expulsión provisional por mal comportamiento de Major y Champ, los perros de Joe Biden, dos pastores alemanes con cuenta propia en redes sociales. ¿Abrirá Bolbo las suyas? No olvidemos que Ayuso trabajó como community manager de Esperanza Aguirre y eso incluía la cuenta de Twitter de su perro Pecas.

Los de Michelle Obama, Bo y Sunny, tenían su propia agenda y se convirtieron en los mejores embajadores de la Casa Blanca. También lo fue Liberty, la icónica golden retriever de Gerald Ford que recibía en el Despacho Oval una ingente correspondencia. Era común ver al presidente cavilando por los jardines hasta bien entrada la noche sin más compañía que Liberty.

JOE BIDEN Y SU ESPOSA EN LA CASA BLANCA CON SUS DOS PERROS FOTO: Edicion7 TWITTER

El perro es el tipo de reposo que necesita un líder y el rostro más amable del poder. Ni juzga, ni critica. Solo da amor incondicional y puede ser el mejor analgésico emocional. Sus carantoñas pueden bajar la frecuencia cardíaca a la mitad. Bolbo llegó a la vida de Ayuso unas semanas después de su ruptura con Jairo Alonso después de cuatro años de noviazgo. Clavo quita otro clavo y este le ha robado el corazón. Se encarga ella misma de sus cuidados y paseos. Su vitalidad ha hecho que el apartamento de 60 metros que ambos comparten en Chamberí parezca todavía más pequeño. La presidenta no escatima arrumacos con él y ha conseguido convertirle en fan de su admirado Julio Iglesias. Nació en plena pandemia y asistió desde la ventana a la histórica borrasca Filomena. Afortunadamente, vive ajeno a los ataques a su dueña desde numerosos flancos y ha estrechado lazos con sus colaboradores y amigos. Entre ellos, Miguel Ángel Rodríguez, su jefe de Gabinete, y el alcalde José Luis Martínez-Almeida. Por mérito y por tamaño, Bolbo es ya uno más de los pesos pesados de Ayuso.

Isabel Díaz Ayuso abandona la terraza en la que ha comido, en Madrid (España), a 14 de marzo de 2021. TERRAZA;PERRO;ELECCIONES;COMUNIDAD DE MADRID;MORANCOS;ISABEL DÍAZ AYUSO;CAROLA BALEZTENA;CRISTINA TÁRREGA Jose Velasco / Europa Press 12/03/2021 FOTO: Jose Velasco

La semiótica del perro en política

Los amores perrunos dan mucho juego en política y los candidatos se apropian de este símbolo como un noble atributo por aquello de que eleva su calidad humana. Pablo Iglesias quiso tocarnos la fibra con el vídeo de una perrita rescatada, pero la intención se le volvió en contra porque sus críticos aprovecharon para recordarle la ausencia de un marco legal que castigue con dureza el abandono y el maltrato animal. El enojo con su vecindario le impide pasear a sus tres perros, Tirso, Rumba y Leona, como le gustaría, lo que podría desatar en ellos actitudes aprensivas.

Para Mónica García, Pirrón, el gato de su padre, se ha convertido es una especie de cordón umbilical con la familia. Lo de Díaz Ayuso es devoción por los animales y deja un amplísimo testimonio gráfico en sus redes sociales. Igual acuna a un halcón que besa a un caballo. Lo mismo que Rocío Monasterio. La última en llegar a su hogar, después de cuatro hijos, ha sido Quinta, una hembra de pastor alemán.