El reencuentro de Fabiola y Bertín, los separados bien avenidos

Bertín solo tiene buenas palabras hacia su ex mujer: «Hay pocas como ella», dice

Fabiola junto a Bertín Osborne/ Gtresonline
Fabiola junto a Bertín Osborne/ Gtresonline

Hace cinco meses que Fabiola Martínez y Bertín Osborne anunciaron que se separaban, aún así les seguiremos viendo juntos. Después de haber superado mil crisis de pareja decidieron que dejaban su relación, pero sin reproches. Sí, por extraño que resulte, después de haber pasado un confinamiento felices de haber estado unidos en el campo, era el momento de tomar cada uno un rumbo, pero manteniendo un vínculo familiar. Así lo han entendido las hijas mayores y su entorno. Ellos se hablan a diario, se ven con cierta frecuencia y las tres hijas, Eugenia, Claudia y Alejandra mantienen un chat familiar en el que Fabiola es una más.

Bertín vive en su casa de campo de Sevilla. Tiene hijos menores con custodia compartida, Kike y Carlos y seis nietos, y por ello viaja con frecuencia a Madrid. El pasado fin de semana lo aprovechó con creces en la capital. El viernes grababa uno de sus programas de televisión «Mi casa es la tuya» con Díaz Ayuso y el domingo ejercía de coanfitrión en una fiesta organizada por su ex mujer a favor de la fundación que lleva el nombre del cantante.

Bertín Osborne y Fabiola en la gala de los premios «Telva»

A nadie sorprendió ver a Fabiola y a Bertín cerca porque son una «extraña pareja» de divorciados bien avenidos. Lo han dejado claro: «Siempre seremos familia». Bertín solo tiene buenas palabras hacia su ex mujer («hay pocas mujeres como ella», dice) y tiene motivos: una de las causas por las que no llegaban a un acuerdo de divorcio fue porque Fabiola quería recibir menos de pensión de lo que Bertín generosamente le ofrecía. Justo ahora, separados maritalmente, es cuando mejor se llevan. Él aún tiene muebles en la casa familiar que ahora Fabiola dejará por otra más pequeña y menos cara. Se mudará a un piso en la ciudad, más asequible y adaptado a las necesidades de un hijo con problemas de movilidad, Kike pesa 50 kilos y ha dado un estirón, mide 1,70 metros. Ahora que acaban los colegios, será el momento del cambio.

Fabiola, a sus 48 años, no teme al tiempo. No es mujer de hacer listas, está reorganizando la Fundación y enriqueciendo su mente y lo que quiere es comerse la vida sin cerrarse a nada. Por su parte, Bertín, 66 años, reanuda su programa de entrevistas en casa y saca «un gran disco de mis 40 años en la música». Ambos siguen sus caminos que, de vez en cuando, veremos converger.