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Karmele Marchante, las 75 primaveras “indepes” de la traductora del Ayatollah Jomeini

La histórica periodista de “Tómbola” y “Sálvame”, reniega de su pasado rosa y vive entregada a su nueva filosofía “independentista, feminista y masona”

Karmele Marchante, en Telecinco
Karmele Marchante, en Telecinco

Fue un icono de la televisión en los años 2000. Una generación creció escuchando el mantra de Jesús Mariñas que la hizo más famosa aún: “¡Que te calles, Karmele!”. Karmele Marchante se convirtió en estrella televisiva hasta el punto de llegar a “opositar” para defender a España en Eurovisión. Hoy alejada del foco mediático del corazón que la lanzó a los platós de televisión, cumple 75 años en plena forma dedicada a su faceta de activista del independentismo catalán. Desde que desapareciera del mundo del corazón y el plató de “Sálvame”, poco se sabe de Karmele Marchante. La periodista vive en Barcelona y ha cambiado su perfil de periodista rosa para cambiarlo por una férrea defensa del movimiento “indepe” que la ha llevado a pedir incluso quemar los bancos que hacen boicot a la independencia de Cataluña. Su periplo vital la ha llevado a declararse con el paso de los años en independentista, feminista y masona.

Hija de un coronel falangista

A sus 75 primaveras recién cumplidas la periodista para haber vivido varias vidas en una misma. María del Carmen Marchante Barrobés, su verdadero nombre, nació en Tortosa (Tarragona) hace 72 años y se crió en una familia acomodada y falangista de Barcelona donde su padre y cabeza de familia fue coronel de infantería. La disciplina fue una máxima de su educación de joven y quizás por ello pronto se rebelaría. Tras licenciarse como periodista en la Universidad de Navarra fue corresponsal de la UNESCO en varios países.

Entre sus primeros trabajos Karmele tradujo al español por primera vez en España el libro del Ayatollah Jomeini,Principios políticos, filosóficos, sociales y religiosos”. trabajó en el extranjero en Informe Semanal, de TVE, destacó como redactora en la revista intelectual Ajo Blanco y dirigió la revista contracultural Star 5, trabajos que dieron pie a algunas de sus colaboraciones más duraderas en el tiempo en publicaciones como Interviú, Tiempo y Época.

Historia de la televisión

La periodista catalana fue encaminando poco a poco sus pasos hacia el mundo del corazón. Karmele hizo sus primeros pinitos en el mundo de la crónica del cuore trabajando como tertuliana con María Teresa Campos en “Pasa la Vida y “¡Hola Raffaella!”, en TVE o “La Máquina de la Verdad”, con Julián Lago en Telecinco. Pero el punto de inflexión en su vida se produce con su contratación como colaboradora en 1997 en el mítico programa “Tómbola” de la televisión pública valenciana. Durante 7 años ininterrumpidamente se incorporó al elenco de periodistas que durante años se convirtieron en una nueva categoría en la prensa: periodistas casi más protagonistas que los propios invitados que acudían al programa.

Mila Ximénez y Karmele Marchante FOTO: Sálvame Telecinco

Lydia Lozano, Jesús Mariñas, Angel Antonio Herrera o Jimmy Jiménez Arnau dirigidos por el periodista valenciano Ximo Rovira inventaron el género del corazón en televisión. La clave del éxito: un presupuesto con cachés estratosféricos para atraer a personajes de primer nivel -y más tratándose de una televisión autonómica que una vez sentados en la silla del plató eran destripados sin tapujos por los colaboradores. En ese ecosistema Karmele alcanzó notoriedad por sus ácidos comentarios en un programa cuya máxima era mantener pegado al televidente ante la expectativa de que cualquier cosa podía ocurrir en cualquier momento. “Tómbola” tuvo unas audiencias nunca antes conocidas (48% de share) que no se han vuelto a repetir con otros programas del corazón y que hizo que autonómicas como Telemadrid y Canal sur lo mantuvieran en pantalla durante años pese a las críticas. En el lado negativo de la balanza: polémicas, escándalos y querellas, muchas de las cuales tuvieron como protagonista a Marchante.

Juicio contra Carmen Sevilla e Isabel Pantoja

En 2005 el Tribunal Supremo confirmó la condena de la sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Madrid, en julio de 2004, que la condenaba a indemnizar con 6.000 euros a Carmen Sevilla por intromisión ilegítima en su honor, al haberse referido a la artista como de “las más descerebradas del solar patrio” en un artículo en la que le vinculaba con presuntas irregularidades en la asociación ANDE.

Llovía sobre mojado para la periodista. Unos años antes, en 2001, la Audiencia de Sevilla falló a favor de Isabel Pantoja la condenó a pagar 10 millones de pesetas por una intromisión ilegítima en su intimidad por unos comentarios en “Tómbola” sobre las inclinaciones sexuales de la tonadillera que el tribunal entendió como constitutivos de delito. Karmele Marchante dijo textualmente sobre Isabel Pantoja que “mantenía relaciones amorosas con una mujer, que en el pasado las había mantenido con otras dos y que su acompañante masculino no era su verdadero amor sino una tapadera”.

25.000€ para Concha Piquer

En 2002 sus comentarios sobre el matrimonio de la cantante Concha Piquer suponen una pena de 25.000 € a su favor. En la sentencia se recogía cómo la periodista contaba que Concha Piquer no quiere darle la anulación a Curro Romero. Ella, que se ha casado por lo civil, y sus padres, que también estaban casados por lo civil, y no por la iglesia (… ) y, por lo tanto, está excomulgada por la iglesia. Por lo tanto esto, según La Rota, se llama nefasto adulterio... Ese Tribunal –añadió- considera que esta señora tiene trastornos psicológicos... está llena de contradicciones permanentes”.

Pero sin duda su etapa más conocida mediáticamente se da a partir de 2008 con su llegada a Telecinco. Primero participando en “Supervivientes y luego con su llegada a “Sálvame” como colaboradora diaria. La periodista recuerda su etapa con menos cariño del que cabría esperar para los años que ocupó la silla del programa. Llegó incluso a prestarse a presentarse como candidata para representar a España en el festival de Eurovisión 2010. Un guerra de cadenas con Antena3 subyacía en la alocada apuesta: Atresmedia había enviado a Chikilicuatre a Eurovisión con gran éxito de audiencia. Pop Star Queen -su nombre artístico- se quedó con la ganas, sin embargo. La artista de “Soy un tsunami” o “Karmele, la reina de la pista”, se apeó del certamen en el primer corte serio, bloqueada en parte por TVE, por aquel entonces decidida a no dar más publicidad a la competencia.

Su salida de Telecinco fue de todo menos amistosa. “Algunas personas del universo “Sálvame” me daban asco y ahora ya ni tengo sintonizado Telecinco”. La catalana se despachaba de lo lindo en las redes sociales: “Acosar, humillar, maltratar, disfrutar haciendo daño, bulling, (...) un director sobándome, metiendo mano, tocando tetas......YO NO PERDONO” (…) Mi presencia allí fue el peor y el gran error de mi vida, y ahora estoy feliz de haber dejado ese sitio execrable”.

Activista independentista

Sus últimos tiempos, Karmele se encuentra volcada en su posición de activista a favor de una Cataluña independiente. Su defensa visceral del independentismo más exacerbado le han hecho ganarse un hueco en la radio y televisión autonómica catalana. En su momento no dudó en aparecer desnuda en Interviú cubriéndose únicamente con una estelada para salir en la portada. “Cataluña tiene derecho a caminar sola. Creo en la independencia de Cataluña por razones históricas, económicas y sentimentales. Quiero una Cataluña republicana, independiente, laica, fuerte, potente, generosa, y no como esta birria de Europa que no interesa nada”.

Fiel a su vida de contrastes, ni siquiera el independentismo ha sido una condición indiscutible en su vida. En 2018 Karmele es vista durante el festival de Eurovisión celebrado en Lisboa. Finalizado el festival y quizás para “celebrar” el fracaso español y la pírrica posición 23 que ocupan Alfred y Amaia en el certamen, Karmele es fotografiada entrada la madrugada en una discoteca lisboeta enfundada en la bandera de España. Un devaneo españolista que la periodista justificaba así: “yo estaba en una discoteca a las 4 de la mañana. Y si has estado en una discoteca a las cuatro de la mañana, ya sabes lo que pasa. Me pusieron como dos cosas encima, que eran la bandera de Francia, la bandera de España y otra bandera que no me enteré de qué país era”.