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Relanzan el concurso de canto de Montserrat Caballé

La soprano Montserrat Caballé
La soprano Montserrat Caballé

Corren buenos tiempos para la lírica y suena a tonadilla. Barcelona relanza el Concurso Internacional de Canto Montserrat Caballé creado en el año 2015 y luego suspendido tras morir la gran diva. Ahora lo impulsa muy activa y nostálgicamente su sobrina, Montserrat Caballé, como presidenta y digna continuadora de una saga tan musical. Ella se encargará de que el recuerdo siga tan vivo como en las buscadas y exquisitas grabaciones de su pariente. Son piezas de coleccionista y el mejor, más vivo, y demostrativo recuerdo de lo que Caballé fue para la lírica. Alguien irrepetible, única y excepcional, superando incluso a figuras como María Callas o Renata Tebaldi, que casi fueron contemporáneas. Caballé se distinguió no solo por la voz purísima, también por su curiosidad, que le hizo dedicarse a recuperar títulos operísticos olvidados y que ella nuevamente recolocó en el repertorio.

«Eso me gusta porque me distrae de cantar siempre lo mismo, es pesadísimo repetirse tanto», comentaba como justificando esa búsqueda exhumadora de grandes obras que no tuvieron tanta fortuna ni representaciones. Caballé las hizo y popularizó. No debemos olvidarlo y hoy figuran ya sin causar sorpresa como habituales del repertorio, aunque las divas todavía toquen madera al tener que encarnarlas y asumir tamaña responsabilidad. Claro que para oírlas en su salsa, nada como las grabaciones antiguas con todo su sabor. Son imprescindibles para conocer lo mejor de una época y a unos artistas que hoy parecen irrepetibles. Por eso hay que oírlos incluso con molestos ruiditos. No se los pierdan.

Y también lo recomiendo ante el visceral largue de Kiko Rivera previendo el reencuentro con su madre. «Abracé a mi madre y pasé 15 minutos llorando. He pasado año y medio creyendo las mentiras de mi prima y he parado la venta de Cantora», dijo. Kiko larga todo eso sin respirar y alimentando el morbazo. No se para en barras y tira a dar: «Mi prima solo mira por ella». El DJ olvida hasta la deuda que reclamaba a su progenitora: «No quiero ni cinco ni dos millones. Yo solo quiero que salga de eso y que sea feliz». Parece digno de serial y folletín.