Segundo día de protestas en Irán por el derribo del Boeing 737

La Guardia Revolucionaria reconoce tres días después que confundió el avión ucraniano con un misil de crucero en plena escalada con EE UU. El cierre de filas de los iraníes con los ayatolás tras la muerte de Suleimani se quiebra

Cediendo a la presión y las evidencias, el Ejército de Irán reconoció finalmente ayer que derribó de forma accidental y debido a un «error humano» el avión ucraniano siniestrado el pasado miércoles con 176 personas a bordo, un giro imprevisto del relato defendido hasta entonces por Teherán que supone un nuevo y severo revés para el régimen del país.

Según detalló el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas iraníes en un comunicado, la aeronave interceptada se acercó a poca distancia de una sensible base militar de la Guardia Revolucionaria de Irán tras realizar un inesperado giro cuando ya se encontraba en el aire poco después de despegar, por lo que fue confundida por un objetivo enemigo y abatida. El avión, un Boeing 737-800 de Ukraine International Airlines que viajaba con dirección a Kiev, se estrelló a unos 45 kilómetros de Teherán, y todos sus pasajeros perecieron. Su derribo se produjo apenas unas horas después de que Irán atacase dos bases militares en Irak que albergan soldados americanos en represalia al asesinato del general iraní Qasem Suleimani el viernes previo.

Su anuncio supone un giro de 180 grados respecto a la versión de los hechos que habían defendido hasta el viernes, según la cual el incidente había sido causado por un fallo técnico y las acusaciones de derribo eran infundadas y parte de la propaganda occidental. Paralelamente, sin embargo, las evidencias de los servicios de Inteligencia de Estados Unidos y sus aliados que apuntaban a que la aeronave había sido abatida por un misil fueron amontonándose, y fue precisamente el aumento de la presión de países como Alemania, Canadá, Reino Unido y Estados Unidos la que se cree que forzó a Irán a admitir su responsabilidad.

Tras difundirse el mensaje del Ejército, el líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, ordenó una investigación para averiguar las negligencias que provocaron la tragedia, según un comunicado difundido en su página web. El presidente del país, Hasan Rouhani, lamentó también el «desastroso error» que causó la desgracia, y avanzó, en un mensaje recogido por la agencia IRNA, que quienes lo cometieron serán demandados e investigados. Por otro lado, el presidente de Ucrania, Vladimir Zelenski, exigió ayer a Irán que pida perdón oficialmente y se comprometa a cooperar a la hora de realizar una investigación completa y transparente sobre lo sucedido que permita llevar ante la justicia a los responsables y compensar a las víctimas, según un comunicado difundido tras trascender la noticia. En esta línea, el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, aseguró que espera que se rindan cuentas, se actúe con transparencia y se haga justicia para las familias de las 57 víctimas canadienses que fallecieron en el accidente.

El reconocimiento del derribo de un avión civil cerca del aeropuerto de Teherán supone un duro golpe para el régimen iraní justo cuando se había ganado un respiro. El pasado noviembre, tuvo lugar en Irán la mayor oleada de protestas antigubernamentales que ha vivido la República Islámica en sus 40 años de historia, pero el asesinato de Suleimani en un bombardeo estadounidense consiguió unir de nuevo al país haciendo las delicias de un régimen que cerró filas, algo que ahora amenaza con disiparse.

Además, la imagen de la Guardia Revolucionaria, que tras el ataque contra Suleimani trató de proyectar sus capacidades prometiendo que llevarían a cabo la más dura de las venganzas contra Estados Unidos, se ha visto notablemente erosionada, ya que las únicas víctimas de la jornada de represalia fueron los civiles de la aeronave siniestrada.

En esta línea, muchos iraníes se han lanzado a las calles y a las redes sociales para expresar sus dudas y críticas sobre los sucesos, como por qué no se detuvo el tráfico aéreo en Teherán cuando la tensión se encontraba por las nubes, o por qué no se tomaron las mismas precauciones que en el ataque contra bases iraquíes, ideado para evitar muertes de soldados americanos.

La gestión que el régimen ha hecho de la crisis del avión y sus intentos de esconder la verdadera causa de su derribo también le han valido fuertes críticas, puesto que, a ojos de muchos iraníes, representa una nueva muestra de su falta de rendición de cuentas y de su maquinaria propagandística. Cientos de iraníes se manifestaron ayer en Teherán con lemas como «muerte al dictador», en alusión al líder supremo, Ali Jamenei. La respuesta de las autoridades ha sido desplegar un amplio dispositivo de Fuerzas de Seguridad en las zonas más masificadas.