La telaraña de corrupción que atrapa a Peña Nieto

El cerco judicial al ex mandatario mexicano se estrecha. La detención del ex presidente de Pemex y otros estrechos colaboradores revela la trama urdida por el ex líder del PRI

El ex presidente mexicano Enrique Peña Nieto.
El ex presidente mexicano Enrique Peña Nieto.

Lo que durante meses fue solo un rumor empezó a cobrar entidad. El ex presidente de México Enrique Peña Nieto (2012-2018) está siendo investigado por las autoridades de su país por un gran caso de corrupción, el que más alto apunta en la jerarquía política en los últimos tiempos. La noticia apareció este mes en el diario neoyorquino «The Wall Street Journal», que cita a un alto funcionario de la Justicia en México y afirma que las investigaciones contra Peña están relacionadas con la reciente detención de uno de sus colaboradores más cercanos, el ex director de la petrolera estatal Pemex, Emilio Lozoya. Una revelación que estrecharía aún más el cerco judicial que se extiende sobre el ex presidente desde hace meses.

La de Lozoya fue la última de una ristra de operaciones policiales con el nexo común del ex mandatario del Partido Revolucionario Institucional, actualmente retirado de la vida pública entre EE UU, México y España. Las detenciones de la ex ministra Rosario Robles, el abogado Javier Collado y el empresario Alonso Ancira completan la lista.

Sin embargo, Peña juega con dos factores importantes a su favor. La Constitución mexicana protege al extremo la figura del ex presidente y hace casi imposible su imputación y, aunque pueda resultar llamativo, el actual mandatario, Andrés Manuel López Obrador, está en contra de perseguir a sus antecesores porque, según afirma, le distraería de su tarea de gobierno.

Lozoya cayó en España a mediados de febrero. Se escondía en una urbanización de superlujo en Málaga y portaba una identificación falsa. Llevaba seis meses huido de la Justicia mexicana, que le acusa de recibir 9 millones de dólares de la constructora brasileña Odebrecht en base a testimonios de ejecutivos de la compañía, mientras era jefe de campaña de Peña en 2012. Posteriormente, cuando fue nombrado director de Pemex, recibió, presuntamente, 3,5 millones de dólares de la empresa Altos Hornos de México para asegurar la venta de una ruinosa planta de fertilizantes por un precio inflado.

Según el testimonio recogido por el «WSJ», la oficina del Fiscal General de México tiene pruebas de que la corrupción de Lozoya en Agronitrogenados y Odebrecht «alcanza el nivel más alto», en referencia a Peña Nieto y que la extradición y posible confesión de Lozoya serán decisivas para una posible imputación en el futuro. Sería la primera vez que un presidente de México se sentase en el banquillo por corrupción.

El mismo día de la detención de Lozoya, Peña Nieto estaba en Madrid, jugando al golf en el campo de La Moraleja, según le dijo un ejecutivo español a la revista «Proceso» y, tras conocer la noticia, se trasladó de inmediato a Nueva York para seguir los acontecimientos desde allí.

Tras la detención, el abogado de Lozoya, Javier Coello hizo unas declaraciones que retumbaron en México al referir que su cliente «no se mandaba solo» dejando implícito que recibía órdenes de superiores. Como director de Pemex, Lozoya despachaba directamente con el presidente.

En mayo también fue detenido en España Alonso Ancira, propietario de Altos Hornos, involucrado en el mismo caso. Fue arrestado por la Interpol en Mallorca y permanece en libertad condicional pendiente de extradición a México. Según los investigadores, causó un grave daño patrimonial a Pemex con la venta de Agronitrogenados por un sobreprecio de 500 millones de dólares, cuando la planta no valía más de 50 millones de dólares.

Quien también está acorralado por la Justicia es Juan Collado, abogado de Peña Nieto y de otras figuras del «establishment» mexicano como el hermano del ex presidente Carlos Salinas de Gortari y el eterno líder del sindicato petrolero, Carlos Romero Deschamps. Collado fue detenido el 9 de julio y permanece en una prisión de Ciudad de México desde que las autoridades supieron que posee cuentas en Andorra con 120 millones de euros. Puede enfrentar una pena de 20 años de prisión por delincuencia organizada, lavado de dinero y evasión de impuestos en la empresa Libertad Servicios Financieros. Según declaró ante la Justicia el empresario Hugo Bustamante, cuya denuncia inició el proceso contra Collado, los verdaderos propietarios de la empresa son Salinas de Gortari y Peña Nieto.

La Estafa Maestra

Un mes después la detenida era Rosario Robles, ex ministra de Peña Nieto por una gran trama de corrupción conocida como la Estafa Maestra, que, según investigaciones periodísticas, supuso un agujero de al menos 420 millones de dólares a las arcas públicas. En aquel momento, Robles, que permanece en prisión desde entonces, era la funcionaria de más alto nivel acusada de corrupción, aunque parece que Lozoya ha igualado ese rango e incluso mantenía vínculos más estrechos con el ex presidente.

A pesar de los nexos y las investigaciones que confluyen en Peña Nieto, resulta muy difícil que se llegue a materializar una acusación firme y una posible condena. Los presidentes en México tienen una categoría especial y solo pueden ser responsables penalmente por traición a la patria, según explica a LA RAZÓN, Carlos Cuenca, experto en derecho procesal penal de la Universidad Nacional Autónoma de México, por el momento no existen elementos suficientes porque «solo con la confesión de los arrepentidos no sirve» y serían necesarias firmas u órdenes que probaran una participación directa en los delitos.