Primarias demócratas: primer punto de partido para Biden

La nominación demócrata a la Casa Blanca puede quedar prácticamente cerrada este martes. Los sondeos le dan una amplia ventaja frente a Sanders en los cuatro estados que votan

Democratic U.S. presidential candidates Senator Bernie Sanders and former Vice President Joe Biden at the 11th Democratic candidates debate of the 2020 U.S. presidential campaign in Washington
El vicepresidente Joe Biden y el senador Bernie Sanders se saludan con el codo en su último debateKEVIN LAMARQUEReuters

Joe Biden avanza imparable hacia la nominación. A Bernie Sanders, al peleón, combativo y terco senador por Vermont se le acaba el tiempo y a su campaña el oxígeno. No hay color. Casi ya no hay ni competición. Y está por ver que las primarias sigan adelante, engullidas por una crisis sanitaria y económica que amenaza con aspecto sistémico. De momento este martes, con voto programado en Arizona, Florida, Illinois y Ohio, las cosas pueden quedar zanjadas. O casi.

No en vano el recuento de estados ofrece una muestrario casi completo del electorado demócrata. Arizona y la fuerza insurgente del voto latino; Florida y el sur, con la importancia esencial, en ese estado, de la comunidad cubana; Illinois o la lucha por el voto de clase obrera, dilapidado o perdido en 2016 cuando Hillary Clinton apostó parte de su prestigio a la retórica multicultural, los mensajes posmodernos y el helio identitario; Ohio, la urgencia demócrata para afianzarse en territorios con el alma dividida y cientos de miles de electores indecisos, generalmente reactivos a las retóricas incendiarias de los dos extremos.

Desde luego, de confirmarse los sondeos, Biden dejará casi KO a su contrincante. El último, de Univision, habla de 28 puntos de ventaja en favor del exvicepresidente respecto al autotitulado socialista democrático. Una victoria que parece casi inevitable, e implacable, después de que en el debate Sanders no cediera ni un centímetro en sus orgullosos y polémicos mensajes de apoyo a las políticas educativas acometidas por la revolución cubana. Puro veneno en grajeas para un electorado de exiliados e hijos y nietos de exiliados, que escucha con horror cómo un posible presidente alaba la dictadura que esquilmó a sus familias.

Y si el panorama en Florida (248 delegados y superdelegados de los 663 en juego este martes) es bueno para Biden, no digamos ya en otros estados: según la NBC, ganaría por 23 puntos en Ohio y 17 en Arizona. Las encuestas de Illinois son incluso más tremendas: Gravis le concedía 38 puntos de ventaja a Biden y Emerson, 22. En el global, a nivel nacional, el sondeo de NBC concede un 61% de los votos a Biden por el 32% de Sanders y un anecdótico 4% para Gabbard, la candidata espectral a la que nadie menciona ya en estos momentos.

La promesa de una vicepresidenta

De lo que sí se habla –de hecho ha acaparado la atención previa a las primarias del martes–, es de la promesa de Biden de que elegirá a una mujer para acompañarle como candidata a la vicepresidencia. Como escribió Chris Cilliza, las grandes vencedoras del debate fueron Elizabeth Warren, Kamala Harris, Stacey Abrams y Amy Klobuchar. Resulta naturalísimo suponer que una de ellas irá junto a Biden. Exactamente igual, por cierto, que en 2008 la exgobernadora de Alaska, Sarah Palin, fue la elección del entonces candidato a la presidencia, John McCain, para enfrentarse a Barack Obama. Antes de eso hay que remontarse al año 1984, a Geraldine Ferraro, candidata a vicepresidente con Walter Mondale, a la postre derrotados por el ticket de Ronald Reagan y George W. Bush, para encontrar el anterior precedente.

Por supuesto Bernie Sanders fue rápido en responder y comentó que con casi total seguridad él también buscará a una mujer. «Para mí no se trata solo de nominar a una mujer», dijo, «sino de asegurarnos de que tengamos una mujer progresista. Y hay mujeres progresistas por ahí. Por lo tanto, mi intención es la de avanzar en esa dirección». Pero el gol por la escuadra ya lo había marcado Biden. Gana peso de nuevo la idea de contemplar a una Warren recuperada para la arena política el próximo otoño. Con lo que esto implicaría en términos de ganancia, pues el movimiento aspiraría a sumar al ala izquierda del partido, y riesgo, por cuanto amenaza con espantar a muchos indecisos.