Trump se pone la mascarilla el día que EE UU logra récord de contagios

Es la primera vez que el presidente aparece en público con máscara facial desde que se inició la pandemia. En los estados de Texas, Arizona y Carolina del Sur, la tasa de mortalidad ha crecido más de un 100% en el último mes

El presidente de EE UU, Donald Trump, este sábado (madrugada del domingo en España) apareció en público con una mascarilla por primera vez desde el inicio de la pandemia del coronavirus, un gesto que ha despertado una gran expectativa en un momento en el que el país debate si su uso debe hacerse obligatorio.

Trump utilizó una mascarilla presidencial. De color azul oscuro que en un extremo tenía estampado el sello de color dorado de la presidencia de EE UU y que estaba sujeta a sus orejas. El presidente utilizó esa protección durante una visita al hospital militar Walter Reed, a las afueras de Washington y donde tenía previsto reunirse con el personal sanitario y militares que están recibiendo allí tratamiento. Antes de salir en helicóptero hacia el hospital, Trump confirmó que llevaría una mascarilla, como ya había adelantado el viernes.

“Creo que llevaré una mascarilla, ¿sabéis? Creo que cuando vas a un hospital, especialmente en ese sitio, en el que uno está hablando con soldados y con gente que en algunos casos acaba de salir del quirófano, creo que en ese caso es algo que es genial ponerse”, explicó a la prensa.

Por fin la mascarilla

Hasta ahora, Trump se había negado a llevar una mascarilla en público y había puesto en duda su eficacia, algo que contradice los consejos de las autoridades sanitarias del país. Al respecto, en declaraciones a la prensa, el mandatario puntualizó: “Nunca he tenido nada en contra de las mascarillas, pero sí creo que tienen un tiempo y un lugar adecuado”.

Hasta ahora, Trump se había resistido a llevar una mascarilla porque considera que “da una imagen de debilidad”, según dijo supuestamente en marzo a sus asesores, informaron entonces medios locales.

Los demócratas creen que Trump se ha negado a llevar mascarilla por “vanidad”, mientras que analistas como la periodista experta en género Liz Plank afirman que su actitud forma parte de una masculinidad mal entendida y con la que pretende mostrar fuerza, como si él estuviera por encima del virus.

Cuando Trump fue visto este sábado con mascarilla, intentó ofrecer una imagen de fortaleza: iba rodeado de militares y miembros del servicio secreto que no se detuvieron ni un minuto ante las cámaras mientras el mandatario, al frente, dirigía el rumbo de la comitiva.

Los casos de COVID-19 alcanzaron hoy los 12,3 millones en todo el mundo, de los que casi la cuarta parte se concentran en Estados Unidos que ha superado los 3 millones de contagios, según las cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El país norteamericano también ha registrado en las últimas horas un nuevo récord de contagios: unos 66.600, según el balance actualizado a las 09.15 de este sábado por la Universidad Johns Hopkins

El debate

La decisión de Trump de llevar una mascarilla llega justo en medio de un debate a nivel local sobre la necesidad de que los gobernadores obliguen a sus ciudadanos a taparse la boca y la nariz para evitar que aumenten aún más los contagios, que están alcanzando niveles récords especialmente en el sur y oeste del país. El gobernador de Luisiana, el demócrata John Bel Edwards, fue este sábado el último en decretar el uso de mascarillas; de manera que actualmente 20 de los 50 estados del país exigen su uso.

El carácter obligatorio de las mascarillas ha creado una división entre aquellos estadounidenses más progresistas que quieren que todo el mundo cumpla la norma y aquellos más conservadores que se oponen por motivos políticos al considerar que el coronavirus es una “farsa”, como dijo Trump al comienzo de la pandemia.

La tasa de mortalidad se dispara

Desde hace un mes, el virus está golpeando con fuerza a los estados del sur y oeste de EE UU, como Florida, Texas y Georgia, que fueron los primeros en reabrir sus economías; mientras que los zonas del este del país, donde comenzó la pandemia, ahora gozan de números más bajos. Hasta ahora el aumento de casos no se había visto acompañado de un incremento de los fallecimientos, pero esta semana por primera vez en meses creció la tasa de mortalidad al registrarse un total de 4.200 decesos en todo el país, según el recuento independiente de la Universidad Johns Hopkins.

De hecho, en los estados de Texas, Arizona y Carolina del Sur, la tasa de mortalidad ha crecido más de un 100% en el último mes; mientras que otros cinco estados (Florida, Misisipí, California, Tennessee y Luisiana) han experimentado un aumento del 20% en es mismo periodo, según “The Washington Post”. En respuesta al repunte, ocho estados han vuelto a imponer restricciones como el cierre de bares y restaurantes, mientras que 13 han puesto en pausa su proceso de reapertura.

Desde que comenzó la pandemia, Estados Unidos suma casi 3,23 millones de casos y 134.600 muertes, según la Universidad Johns Hopkins.

Faltan menos de cuatro meses para las elecciones y Trump no lo está haciendo bien en las encuestas. De ahí su giro hacia los votantes hispanos, a los que esta semana ha seducido en varios actos y declaraciones.

También baja en las encuestas por la gestión del coronavirus, y ante el récord de contagios, a Trump parece que no le ha quedado más remedio que ponerse una mascarilla.