Bannon llama a los seguidores de Trump a organizarse contra el “fraude electoral” del voto por correo

El 3 de noviembre “será el último día de las elecciones y el primer día de guerra”, vaticina el ex asesor del presidente de Estados Unidos

El ex asesor del presidente Donald Trump y estratega político de formaciones de extrema derecha Steve Bannon se convirtió la noche del jueves en el plato fuerte de la cena anual del Club Republicano “Queens Village”, fundado en 1875 y que se autoproclama el más antiguo del país.

Entre camisetas que rezaban “Estados Unidos primero”, alguna gorra con la marca “Haz EE. UU grande de nuevo”, candidatos locales del Partido Republicano y los clásicos espaguetis con albóndigas, Bannon repitió a través de una conexión telemática varios de los mantras de la campaña electoral republicana para intentar que Trump repita mandato en la carrera electoral contra el candidato demócrata, Joe Biden.

Para Bannon, la jornada electoral del 3 de noviembre “será el último día de las elecciones y el primer día de guerra” y pidió a los simpatizantes del presidente estar preparados para tomar las calles y las barricadas.

Bannon, que fue acusado hace dos semanas de defraudar cientos de miles de dólares a personas que donaron fondos para la construcción del muro en la frontera con México, defendió la teoría de que el voto por correo es un “fiasco” que los demócratas quieren emplear para derrotar a Trump.

Por eso, instó a los seguidores de Partido Republicano a presentarse como voluntarios para evitar el supuesto fraude electoral, que según Bannon y muchos republicanos, los demócratas supuestamente están preparando mediante la manipulación del voto por correo, que este año se espera que se multiplique exponencialmente por la pandemia de covid-19.

Tras negar que sea un hombre que cree en conspiraciones, aseguró que el país está sumergido en un proceso “en el cual las fuerzas del otro lado literalmente no tienen ninguna intención de permitir que Donald Trump continúe como presidente de Estados Unidos”.

Según el orador, la izquierda demócrata tiene su propia gente y controla a “ciertos elementos” del movimiento “Black Lives Matter” (La vida de los negros importa) como una táctica para crear miedo, lo que comparó con el “marxismo cultural” antes de acusar a Biden de encabezar una revolución para acabar con la República de Estados Unidos.

Black Lives Matter nació espontáneamente el pasado mayo tras el asesinato a manos de un policía del ciudadano afroamericano George Floyd en Minnesota. Tras unas primeras jornadas de violencia y saqueos en diferentes ciudades del país, el movimiento fue reconducido hacia protestas pacíficas contra el racismo y exigencias de cambios en los cuerpos de seguridad.

Tras concluir su discurso con una gran ovación por los 70 comensales que pudieron seguir la cena en persona debido a las medidas sanitarias impuestas por las autoridades, el segundo plato de la noche fue la intervención de Bevelyn Beaty, la afroamericana que se volvió viral por vandalizar el mural de “Black Lives Matter” pintado frente a la Torre Trump de la Quinta Avenida.

Beaty, que sí participó presencialmente en la cena, insistió en la necesidad de que los votantes republicanos colaboren en la campaña de Trump como voluntarios, porque según subrayó, los demócratas, a diferencia de los republicanos, saben organizar movimientos de base activos para tomar las calles.

“Hay que presentarse voluntario para la campaña de Trump, es muy importante salir ahí fuera, lo digo en serio. Yo lo hice porque entendí lo importante que es, porque estamos viendo cómo tiene lugar la guerra civil”, dijo Beaty interrumpida por una gran ovación en referencia a su acción pintando con negro el mural del movimiento antirracista.

“Tenemos que salvar América de un partido que quiere destrozar América, porque son radicales”, aseguró a Efe Phil Orenstein, el presidente del club.

Para Orenstein las encuestas que dan la victoria a Biden no reflejan la realidad, porque según él los votantes republicanos mienten sobre su intención de voto por miedo a “perder su trabajo” o a ser atacados.

“Mucha gente que dice eso está siendo agredida en la calle por turbas viciosas y el Partido Demócrata no lo condena”, aseguró Orenstein que, aunque es consciente de que los republicanos tienen la batalla electoral perdida en Nueva York, está convencido de que cada vez más demócratas se están cambiando de bando.

En la entrada de la carpa donde se celebró la cena, tres veteranos del club reciben a los invitados que van llegando bajo una intensa lluvia con mascarillas y varios panfletos políticos en los que sostienen que grupos radicales, socialistas y antisemitas y el crimen organizado se han hecho con el control del Partido Demócrata.