Suecia prohibirá la venta de alcohol y baraja limitar los viajes en Navidad

Estocolmo pasa de las recomendaciones a las prohibiciones para frenar la segunda ola. La población de 17 de las 21 regiones del país afronta duras restricciones

Suecia afrontó la primera ola de coronavirus la pasada primavera con una estrategia basada en las recomendaciones confiando en que la responsabilidad individual y colectiva de su sociedad fuera suficiente para frenar la pandemia. Como resultado, el país se colocó a la cabeza en mortalidad entre sus vecinos nórdicos, que cerraron fronteras, colegios, bares y comercios no esenciales.

Tras caer los contagios en veranos, el Gobierno sueco ve con preocupación que los casos se han cuadriplicado desde octubre y el sistema sanitario empieza a colapsarse. Hasta la fecha, se han registrado 171.365 positivos y 6.122 fallecidos por coronavirus. Entre todos los contagiados, 2.881 han sido ingresadas en algún momento en unidades de cuidados intensivos. En términos absolutos, el país nórdico registra una incidencia de 452 casos por cada 100.000 habitantes.

El propio epidemiólogo jefe y gurú de la estrategia nacional contra el coronavirus, Anders Tagnell, reconocía este jueves que Suecia no ha escapado a la segunda ola que golpea el resto de Europa. “Ahora tenemos una comunidad diseminada en la mayoría de las regiones de Suecia. Es una situación diferente a la de la primavera, cuando era más local”, explicaba.

“Por desgracia, parece que nos encaminamos a tiempos oscuros en cuanto a la propagación del virus. Todos los indicadores apuntan en dirección negativa”, advertía esta semana el primer ministro, el socialdemócrata Stefan Löfven, quien avisaba de que una de cada cuatros plazas hospitalarias está hoy ocupada por un enfermo de covid-19.

Con el fin de evitar que se repita lo sucedido en primavera, la coalición rojiverde ha adoptado un enfoque más severo que incluye la prohibición nacional de vender bebidas alcohólicas a partir de las diez de la noche. Según dicha iniciativa, que debe ser aprobada en el Parlamento la próxima semana, entre el 20 de noviembre y el 28 de de febrero, los establecimientos con licencia para vender alcohol deberán cerrar a las 22:30. Fuera de la hostelería, la venta de alcohol en Suecia está sometida a un monopolio estatal que lo vender a través de la cadena de tiendas “Systembolaget”, que cierran más temprano, entre las siete y las ocho de la tarde.

La mayoría de los casos nuevos provienen de infecciones en fiestas privadas o en el lugar de trabajo, informan las autoridades sanitarias, que hacen un llamamiento a los empresarios para garantizar que sus empleados trabajen desde casa si es posible, y piden a la población evitar reuniones que vayan en contra de las recomendaciones.

Desde hace tres semanas, 17 de las 21 regiones suecas, que suponen el 75% de la población del país, mantienes duras restricciones para limitar la movilidad en su territorio en un intento de frenar los brotes de covid-19. Las últimas en sumarse el pasado jueves fueron Dalarna, Gotland, Värmland y Västmanland. Asimismo, en las tres principales ciudades del país, Estocolmo, Göteborg y Malmö, se recomienda a la población que solo salga de casa para comprar y trabajar en caso de que no pueda hacerlo desde su domicilio. A diferencia de la venta de alcohol, se trata exclusivamente de recomendaciones, por los que su incumplimiento no puede ser multado.

En las regiones con mayor incidencia del virus, se recomienda evitar tener contacto físico con otras personas no convivientes. Esto incluye, entre otras cosas, una recomendación en contra de organizar o asistir a una fiesta o acto social similar. También deben evitarse ciertos tipos de actividades si no pueden llevarse a cabo sin una distancia física con otras personas, como deportes de contacto o cuidados de salud o belleza que no estén médicamente justificados.

Asimismo, se aconseja abstenerse de acudir a espacios cerrados como tiendas, centros comerciales, museos, bibliotecas, piscinas y gimnasios, con la excepción de, por ejemplo, supermercados y farmacias. También se pide evita participar en reuniones, conciertos, espectáculos, competiciones deportivas, partidos o competiciones. Esto no se aplica al entrenamiento deportivo para niños y jóvenes nacidos a partir de 2015.

“Todo el mundo debe seguir las recomendaciones; no son consejos generales, sino que es lo que hay que hacer”, advertía Löfven. "Algunas personas, no sé si a sabiendas o sin saberlo, lo ignoran, y esto supone un riesgo para todos”, lamenta el primer ministro sueco, que no descarta aprobar medidas más drásticas si fuera necesario.

Del comportamiento de los ciudadanos en las próximas semanas, advertía Löfven, dependerá "si pueden celebrarse las Navidades de forma normal” este año. La Agencia Pública de Salud (FI) añadía que no son descartables restricciones de viajes en algunas regiones que suelen recibir muchos visitantes durante las fiestas.

En una entrevista con la televisión pública SVT hace un mes, el director de la FI, Johan Carlson reconocía que “se está instalando una cierta fatiga, lo que ha estado sucediendo durante varios meses”, dijo Carlson. “Pero no estamos viendo ira o agresión, no estamos viendo las mismas reacciones que en Europa”. En la misma entrevista, Carlson no descartaba que las recomendaciones de mantener la distancia social, la reducción de aforos en la hostelería o el teletrabajo deben prolongarse al menos un año más.