Suecia se plantea una ley temporal para limitar la libertad de movimiento

Ante la ausencia constitucional del estado de emergencia, el Gobierno busca herramientas legales para poder limitar el aforo del transporte público y los comercios por razones sanitarias

Un contenedor en la ciudad sueca de Uppsala con el cartel "El peligro no ha pasado. Mantén la distancia"
Un contenedor en la ciudad sueca de Uppsala con el cartel "El peligro no ha pasado. Mantén la distancia"Claudio BrescianiAP

El Gobierno de Suecia trabaja en una ley pandémica temporal que le permita limitar el número de personas en el transporte público, en los centros comerciales y en las piscinas. A diferencia de otros vecinos europeos, el país nórdico ha optado por hacer frente a la pandemia de coronavirus con una estrategia basada en la responsabilidad individual y colectiva.

La ministra sueca de Sanidad y Asuntos Sociales, Lena Hallengren, asegura que el Gobierno rojiverde de Stefan Löfven había decidido que la legislación existente sobre enfermedades infecciosas y orden público no le otorgaba poderes suficientes para manejar adecuadamente la pandemia. En Suecia, la Constitución no prevé la declaración del estado de emergencia en tiempos de paz, lo que limita la capacidad de maniobra del Gobierno antes crisis inesperadas como la del coronavirus.

“Ninguna de las leyes que tenemos cubre todas las actividades e instituciones que quisiéramos regular durante la pandemia. Necesitamos más herramientas en la caja”, declaró a la agencia de noticias TT después de que el diario “Dagens Nyheter” fuera el primer medio en informar la nueva ley.

Suecia aprobó una ley de emergencia contra la pandemia el 16 de abril que le habría permitido cerrar puertos, escuelas, gimnasios, restaurantes, tiendas y otros negocios, pero la ley expiró el 30 de junio sin haber sido utilizada nunca. Según la legislación existente, el Ejecutivo también tiene poder para tomar ciertas decisiones, como poner un límite a los números permitidos en eventos públicos, actualmente establecido en 50.

Hasta el momento, no está claro qué forma tomaría la nueva ley, pero la intención es poder hacer cambios como la introducción de límites en los números permitidos en ciertas situaciones, o los horarios de apertura, más rápidamente si es necesario y sin pasar previamente por el Parlamento.

Hallengren reveló que esperaba que la nueva ley estuviera lista para el próximo verano, lo que significa que es poco probable que esté en vigor a tiempo para controlar el resurgimiento actual de infecciones en el país.

“La ley limita la libertad de movimiento de las personas, para conocer a otras personas y también la libertad comercial. Por eso no se puede hacer en unas pocas semanas”, justificó la ministra.

En declaraciones a “Dagens Nyheter”, Hallengren explicó que la legislación también cruzó el territorio constitucional, por lo que es importante hacerlo bien. “Ésta es una legislación complicada que debe manejarse con cuidado porque limita las libertades protegidas por la Constitución”, dijo.

El derecho de los ciudadanos a la libre circulación dentro del país está protegido por la Constitución, y el derecho a dirigir una empresa o ejercer una profesión solo puede limitarse “para proteger un interés público importante”.

Cuando se le preguntó por qué el Gobierno había tardado tanto en comenzar a trabajar en la nueva ley, Hallengren dijo que la pandemia aún se encontraba en sus primeras etapas. “Probablemente ni siquiera estemos en el medio. Más bien, todavía nos queda mucho tiempo hasta que la pandemia termine”, dijo.

Uppsala, la primera región bajo restricciones

Las autoridades sanitarias suecas han instruido a las personas que viven en Uppsala, la cuarta ciudad del país con 141.000 habitantes, para que eviten el transporte público, las fiestas y el contacto con personas fuera de su hogar durante dos semanas, convirtiéndose en la primera provincia sueca en introducir medidas locales contra el coronavirus después de que fuera posible desde el pasado lunes.

“Esto no es un confinamiento, porque un bloqueo implica que se está cerrando a toda la sociedad, que no es lo que estamos haciendo aquí”, dijo el epidemiólogo estatal sueco Anders Tegnell en una conferencia de prensa anunciando las nuevas medidas.

Entre el el 20 de octubre y el 3 de noviembre, se recomienda encarecidamente a las personas que viven en Uppsala evitar el contacto físico con personas con las que no viven, organizar o participar en fiestas u otras actividades sociales y viajar en transporte público. Las salidas y entradas a esta ciudad universitaria a 78 kilómetros al noroeste de Estocolmo están permitidas

“No descartamos que esto pueda volverse necesario en más regiones. Lo que está sucediendo ahora en Uppsala, que no vemos en otros lugares, es una mayor presión sobre la atención médica”, explicó Tegnell.