La diferencia del juicio a Trump con los anteriores “impeachment”

Los demócratas Bill Clinton y Andrew Johnson contaron con el respaldo absoluto de su partido. Los republicanos también apoyaron sin fisuras al magnate en el primer proceso pero no en el segundo

Vista del artículo de acusación contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump
Vista del artículo de acusación contra el presidente de Estados Unidos, Donald TrumpLEAH MILLISREUTERS

La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó ayer iniciar un proceso de juicio político (‘impeachment’) contra el presidente, Donald Trump, acusado de “incitación a la insurrección” por su rol en el asalto al Capitolio que llevaron a cabo sus partidarios. La votación se ha saldado con 232 votos a favor y 197 en contra, cuando el límite para aprobar el juicio político se ubicaba en 217. Al voto favorable de los demócratas de la Cámara de Representantes, mayoría en la Cámara Baja estadounidense, se han unido diez legisladores republicanos, entre los que destacan John Katko, Liz Cheney o Jamie Herrera. Aunque el número de republicanos que finalmente se ha decidido por apoyar el ‘impeachment’ no ha estado claro hasta la votación, el apoyo de estos legisladores subraya su descontento por el incidente del Capitolio.

Normalmente, incluso ante un gran escándalo, los propios miembros del partido del presidente suelen defenderlo, analiza The New York Times. Décadas más tarde, la gente tiende a olvidar lo abrumador que fue el apoyo partidista y a exagerar el grado de conciencia entre los políticos del pasado.

Bill Clinton

En 1999, ningún senador demócrata votó a favor de condenar a Bill Clinton durante su juicio político. Muchos demócratas excusaron su aventura con una becaria de la Casa Blanca de 22 años, y algunos llegaron incluso a difamarla.

Richard Nixon

En la década de 1970, los líderes republicanos pasaron meses calificando las investigaciones al gobierno de Richard Nixon de extralimitación partidista. Gerald Ford, cuando todavía era el líder republicano de la Cámara, calificó la investigación del Watergate como una “caza de brujas política”. Ronald Reagan y George H.W. Bush defendieron tanto a Nixon como a su vicepresidente que aceptaba sobornos, Spiro Agnew.

Andrew Johnson

En la década de 1860, los compañeros demócratas de Andrew Johnson lo apoyaron firmemente durante su juicio político y lo alejaron de una condena.

Estos antecedentes ayudan a poner en perspectiva el segundo juicio político de ayer contra el presidente Trump: fue un asunto sorprendentemente partidista e inusualmente bipartidista. Por un lado, decenas de miembros del Congreso se negaron a romper con un presidente que intentó anular un resultado electoral e incitó a una turba que atacó al Congreso, dejando cinco víctimas mortales, entre ellas un policía un policía. Solo 10 republicanos de la Cámara votaron a favor de la acusación, y la cuenta final fue de 232 a 197. “Las sanciones políticas por alentar el extremismo democrático y atacar las normas son peligrosamente débiles”, escribió ayer el politólogo Brendan Nyhan.

Por otro lado, Trump ha sufrido más deserciones de su partido que cualquier presidente anterior además de Nixon, quien finalmente perdió el apoyo republicano y renunció antes de que la Cámara pudiera acusarlo. La votación de ayer, escribió Daniel Nichanian de The Appeal, fue “la acusación más bipartidista de un presidente en la historia de Estados Unidos”. En comparación, solo cinco demócratas de la Cámara de Representantes votaron para acusar a Clinton, señaló Carl Hulse de The Times, tres de los cuales luego se convirtieron en republicanos, mientras que un cuarto se unió a la administración de George W. Bush. En 2019, ni un solo republicano de la Cámara votó a favor de acusar a Trump. Solo un senador republicano, Mitt Romney, votó a favor de condenar, y otros republicanos desde el principio desdeñaron el proceso.

Esta vez, se ha enviado un mensaje diferente. Mitch McConnell, el líder republicano del Senado, ha dicho que está contento de que se lleve a cabo un juicio político, y ayer emitió un comunicado diciendo que “no había tomado una decisión final sobre cómo votaré” en el juicio del Senado. Por supuesto, McConnell es un político astuto al que le gustaría tanto deshacerse de Trump como evitar que el presidente electo Joe Biden apruebe muchas leyes. Así que McConnell también señaló ayer que no iniciaría un juicio en el Senado antes de que Biden asumiera el cargo, lo que obliga a los demócratas a elegir entre juzgar a Trump o centrarse en la agenda de Biden. El retraso parece hacer menos probable la condena. “Los niveles de indignación de la gente disminuyen”, escribiño la periodista de The New York Times Maggie Haberman.

Aún así Trump se convirtió en el primer presidente en la historia de Estados Unidos en ser acusado dos veces, y un número significativo de miembros de su partido en el Congreso considera que no es apto para ser presidente.