La Administración Biden considera que el extremismo interno es la mayor amenaza terrorista para EE UU

Continúan las marchas contra el asesinato de seis asiáticos en tres spas de Atlanta

Una mujer de origen asiático se manifesta este fin de semana en Atlanta con una pancarta "Stop el odio asiático" tras la masacre de este martes
Una mujer de origen asiático se manifesta este fin de semana en Atlanta con una pancarta "Stop el odio asiático" tras la masacre de este martesSHANNON STAPLETON

El extremismo dentro de EE.UU. es actualmente la mayor amenaza terrorista en el país, afirmó este domingo el secretario de Seguridad Nacional (DHS, en inglés), Alejandro Mayorkas.

“Estamos muy centrados en el extremismo violento doméstico. Es nuestra mayor amenaza, amenaza relacionada con el terrorismo, que afrontamos en nuestro país. Estamos muy centrados en esto”, dijo Mayorkas en una entrevista con la cadena de televisión NBC News.

El titular del DHS aseguró que los funcionarios del departamento que dirige siguen vigilando de cerca ese tipo de amenazas, al tiempo que hacen frente a la creciente llegada de inmigrantes indocumentados desde la frontera con México.

Sobre el extremismo interno, “hemos hecho mucho ya -aseguró-, tenemos planes de hacer más”.

Acto seguido Mayorkas mencionó el tiroteo del pasado martes contra tres locales de masajes asiáticos en Atlanta (Georgia), donde ocho personas fallecieron, aunque evitó vincularlo con el terrorismo.

“Nuestros corazones y nuestros rezos son para las víctimas de los trágicos asesinatos en la zona de alrededor de Atlanta”, se limitó a decir.

Aumento de los delitos de odio

Las primeras noticias vincularon rápidamente el ataque con la ola de delitos de odio en EE UU contra las personas de origen asiático, pero el sospechoso admitió después a las autoridades que disparó contra esos establecimientos porque los “culpaba” de mantener activa su adicción al sexo y quería “eliminar la tentación”.

El sábado, varias protestas y vigilias se desarrollaron en distintos puntos de EE.UU., como Atlanta, Nueva York, San Francisco o Pittsburgh, para rechazar el racismo contra las personas de origen asiático, tras el tiroteo en el que seis de los ocho fallecidos eran mujeres de este grupo racial.