Internacional

Downing Street celebró dos fiestas horas antes del funeral del duque de Edimburgo

Johnson desaparece del primer plano en plena crisis política, mientras aumenta la presión entre los “tories” para someter a su líder a una moción interna de confianza

Boris Johnson canceló este jueves la visita que tenía prevista a un centro de vacunación en el condado inglés de Lancashire, después de que un miembro de su familia -cuya identidad no se ha revelado- diera positivo en covid. Las reglas no obligan a los que tengan pauta completa de vacunación a autoaislarse si conviven con un positivo. Pero el primer ministro ha decidido apartarse por unos días del mundo. Seguirá celebrando reuniones con su equipo, pero la mayoría “serán virtuales”.

Con el ostracismo pretende esconder la cabeza bajo la tierra cual avestruz a la espera que amaine la tormenta creada tras admitir su presencia en una fiesta celebrada en los jardines de Downing Street en mayo de 2020 en pleno confinamiento. Algo que resulta bastante difícil cuando no cesan de filtrarse a la Prensa nuevas celebraciones en la residencia del primer ministro.

Según informa esta noche «The Independent», el personal de Downing Street organizó otra fiesta que se alargó hasta altas horas, justo el día antes del entierro del Duque Edimburgo el pasado 17 de abril, cuando la reina Isabel II se sentó sola en el castillo de Windsor guardando la distancia de seguridad por la pandemia de coronavirus.

Según ‘The Telegraph’, mientras las banderas se encontraban a media asta en los edificios gubernamentales de Westminster, asesores y funcionarios públicos se reunieron hasta altas horas de la madrugada en dos eventos separados, que confluyeron al final de la noche, horas antes de celebrarse el funeral en la Capilla de San Jorge del Castillo de Windsor.

Una de las fiestas se produjo por la despedida del portavoz del Gobierno, James Slack, que abandonaba Downing Street para unirse a la plantilla del periódico ‘The Sun’, mientras que la otra, aparentemente, habría sido organizada por uno de los fotógrafos personales del primer ministro.

Varios testigos alegan que se bebieron grandes cantidades de alcohol y se llevaron a cabo bailes sin distancia de seguridad, aunque, según un portavoz del número 10 que ha hablado con ‘The Telegraph’, Johnson no se encontraba en Londres ese día, puesto que se había marchado a su casa de campo en Chequers.

Las dos celebraciones se llevaron a cabo, en primer lugar, en diferentes zonas del edificio, aunque a medida que avanzó la noche se juntaron en los jardines. Alrededor de 30 personas asistieron a ambas reuniones combinadas.

Ese día, Slack terminó de trabajar por última vez en Downing Street, se puso de pie y agradeció su labor a un grupo de asesores y asistentes de prensa en un discurso de despedida. Posteriormente, se habría celebrado la fiesta, en la que varios testigos aseguran que se bebió mucho alcohol.

En la segunda fiesta, en honor al fotógrafo que se marchaba, asistieron miembros más jóvenes del personal y se celebró buena parte de la noche en el sótano del número 10. La habitación que se encontraba debajo de la suite principal de oficinas en la planta baja tenía ventilación limitada.

Una persona que asistió a la reunión, que ha decidido permanecer en el anonimato, ha explicado que se llenó una maleta entera de botellas de vino tras comprar todo el material en una calle concurrida cercana a Downing Street. “Se derramó demasiado vino en la alfombra del sótano del número 10″, ha dicho uno de los asistentes.

Horas después de la fiesta y con el país en mitad de las restricciones por la pandemia, que prohibían la reunión en interiores, la familia real británica se trasladó a la capilla privada para velar por la muerte del príncipe Felipe.

Debido a las estrictas medidas sanitarias, Isabel II, que llevaba una mascarilla negra, se sentó sola en los bancos de la capilla. Además, “para reducir el riesgo de transmisión” del virus, se creó un libro de condolencias en línea y se les comunicó a los asistentes -solo 30- que no podrían dejar flores en el sepulcro.

Sin convencer a nadie

La justificación que ofreció el “premier” el miércoles durante la sesión de control en la Cámara de los Comunes de que “pensaba que era una reunión de trabajo” no convenció. Ni fuera ni dentro de sus propias filas. Son muchos diputados “tories” los que piden su dimisión. Por lo que Johnson ha decidido desaparecer. Aunque no está muy claro si la ausencia calmará los ánimos o empeorará aún más la crisis.

De momento, los ministros del Gabinete cierran filas ante el líder. Aunque se miran con lupa, eso sí, los movimientos de la responsable de Exteriores, Liz Truss, y el Chancellor, Rishi Sunak, los dos candidatos favoritos para sucederle. El responsable del departamento para Irlanda del Norte, Brandon Lewis, salió en defensa del aún inquilino del Número 10 asegurando que era la persona adecuada para “ocupar el cargo de primer ministro y líder del Partido Conservador”. “Creo que podrá seguir adelante y ganar las próximas elecciones generales porque está haciendo un gran trabajo para sacar al país adelante no solo ante la pandemia sino también mejorando la economía. Es alguien que quiere ocuparse (de los asuntos pendientes) y hacerlo con pasión y de manera que beneficie a todo el Reino Unido”, matizó.

En este sentido, Lewis instó a los críticos a esperar a que concluya la investigación interna sobre el “Partygate” que lleva ahora a cabo Sue Gray, segunda secretaria permanente de la Oficina del Gabinete del Primer Ministro. Su jefe, y responsable máximo de la Administración Pública británica, Simon Case, tuvo que abandonar las pesquisas cuando se reveló que también en su oficina se había celebrado uno de los polémicos eventos en 2020.

Scotland Yard ha decidido también esperar a las conclusiones antes de valorar si abre su propia pesquisa para esclarecer si tanto Johnson como los 30 participantes a la polémica fiesta del 20 de mayo de 2020 -todos ellos trabajadores de Downing Street- han incurrido en un posible delito. Pese a que el email de convocatoria mandado por el secretario personal de Johnson animaba a la gente a traer su propia botella de alcohol para disfrutar del buen tiempo, según los expertos legales, no sería tan fácil probar que se rompieron la reglas. Por una parte, el “premier” estaba técnicamente en su propio su domicilio y los asistentes (con alcohol o sin el) estaban en su lugar de trabajo, algo en ese momento permitido.

En cualquier caso, el descontento entre las propias filas “tories” es mayúsculo. Una de la voces más críticas es la del líder de los conservadores escoceses, Douglas Ross, quien ha pedido públicamente la dimisión del primer ministro. “[Johnson] aceptó que actuó mal por lo que su posición como primer ministro y líder del partido no es sostenible y debe renunciar”, matiza.

Ross es uno de los diputados que ya ha mandado una carta al Comité 1922 -que representa a los diputados sin cartera- solicitando una moción de confianza contra el premier. Se necesitan 54 peticiones formales para activar este mecanismo. Si Johnson perdiera la confianza de sus filas, se convocarían unas primarias en la formación. En su día, Theresa May consiguió sobrevivir al desafío, pero más tarde acabó presentando su dimisión. El presidente del Comité 1922, Sir Graham Brady, no revela cuántas cartas ha recibido hasta que hayan llegado al umbral. Pero, según los medios, se cuentan ya por decenas.

Por su parte, la portavoz de Vivienda del Partido Laborista, Lisa Nandy, señaló que Johnson “no debe confiar en que sobrevivirá” a esta controversia y reveló que su formación ha pedido al Gobierno una relación de los actos en la sede gubernamental a los que pudieron asistir ministros. Nandy recalcó que el grado de “indignación pública es inmenso”, en especial por parte de las familias de las víctimas de la pandemia.