¿Por qué normalizamos que Kim Kardashian coma solo tomates durante 21 días para entrar en un vestido?

Estas conductas de riesgo no generan polémica, pero campañas inclusivas que representan todo tipo de cuerpos sí

Kim Kardashian arrives on the red carpet for the 2022 Met Gala
Kim Kardashian arrives on the red carpet for the 2022 Met Gala FOTO: JUSTIN LANE EFE

Hace varios días se celebraba una de las fechas más importantes para los amantes de la moda, la Gala Met 2022. Y como cada primer lunes de mayo, los invitados al Metropolitan Museum of Art de Nueva York, no dejaron indiferentes a nadie. Pero no estamos aquí para hablar del look de Rosalía al más puro estilo ‘Motomami’ o de como un año más, Blake Lively y Sarah Jessica Parker se han vuelto a convertir en las reinas de estilo.

Hablemos de Kim Kardashian. La ‘celebritie’ apareció con el icónico vestido que Marilyn Monroe lució para cantar el “Feliz Cumpleaños” al presidente John F. Keneddy el 19 de mayo de 1962. Un homenaje claro a la estrella de Hollywood, que falleció exactamente tres semanas después de esta actuación. Un sueño cumplido para ella por el que va a estar “eternamente agradecida”. ¿Pero a qué precio?

La mediana de las Kardashian, admitía a la revista Vogue en la propia gala que tuvo que someterse a una estricta dieta durante aproximadamente tres semanas. “Cuando vinieron a traerme el vestido para probarme ante el MET no me quedaba bien. Les dije que me dieran tres semanas para entrar, no pensaban que realmente lo iba a hacer pero logré bajar 7 kilos y aquí estoy ahora”, admitía.

21 días comiendo únicamente tomates y utilizando un traje de sauna al hacer ejercicio para lucir un vestido. ¿Y a nadie le sorprende? En cambio, estamos acostumbrados a ver las redes revolucionadas ante campañas de moda inclusivas que apuestan por todo tipo de cuerpos.

Precisamente, fue la última campaña de Roxy la que generó polémica por ser imagen modelos con diferentes alturas, tallas y formas de cuerpo. Las redes se dividieron entre los que piensan que este tipo de publicidad es apología de la obesidad, es decir, que justifica este tipo de enfermedad; y los que defienden que ya era hora de ver anuncios con los que todos se puedan sentir identificados.

Tendemos a pensar que un cuerpo grande no es un cuerpo sano cuando puede ser todo lo contrario: una mujer deportista que no enseña ninguna conducta peligrosa. En cambio, hemos visto a Kim Kardashian perder 7 kilos de manera insana solo para entrar en un vestido, sin pararnos en la gravedad de promover este estándar de belleza completamente imposible. ¿Será que lo hemos normalizado?