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«El Passeig de la Fusta»

El Ayuntamiento presenta la reforma del balcón del muelle para ganar sombra y espacios de ocio

  • Imágenes virtuales del Moll de la Fusta tras la reforma, un espacio de 7.460 metros cuadrados entre la Rambla y Via Laietana. Foto: Ayuntamiento
    Imágenes virtuales del Moll de la Fusta tras la reforma, un espacio de 7.460 metros cuadrados entre la Rambla y Via Laietana. Foto: Ayuntamiento
Barcelona.

Tiempo de lectura 2 min.

10 de noviembre de 2018. 07:43h

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David J. Fernández.  Barcelona. 10/11/2018

Las elecciones están a la vuelta de la esquina y de ello da buena cuenta la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. No en vano, el volumen de proyectos municipales se incrementa día tras día. Así, el balcón del Moll de la Fusta cambiará de aspecto. Tras el acuerdo entre el Ayuntamiento y el Puerto lde Barcelona, ayer se presentó el proyecto de reforma, por 2,2 millones, para modificar el espacio y convertirlo en «un lugar de encuentro». Para ello, se incrementará la vegetación de la zona, por lo que la plaza del Duque de Medinaceli se estirará hasta tocar prácticamente al mar. También se añadirán zonas de sombra y espacios para actividades de ocio, además de renovar el alumbrado y las redes de suministros.

El balcón, que se extiende entre la Rambla y la Vía Laietana, tiene 600 metros de largo y 15 de ancho, limitados entre el carril bici y la barandilla con vistas del Puerto. En total, un espacio de 7.460 metros cuadrados que se empezará a renovar en marzo del 2019 y que estará listo en octubre.

Una de las principales novedades de este espacio es el Umbracle, que delimitará el espacio central del balcón. Esta zona, construida con pilares metálicos y una viga doble, dará sombra al paseo en un espacio abierto pensado para las actividades grupales. Junto al Umbracle, habrá dos espacios que actúan de complemento. A un lado, entre la plaza de Correos y la vía Laietana, se construirá la Sala. Esta zona marca el acceso al balcón desde el barrio de la Barceloneta y dispondrá de un conjunto de bancos lineales y un espacio para sentarse, de forma semicircular y en grada, pensado para las actividades en grupo. En el otro lado se construirá el Patio, una zona vacía de obstáculos y con marcas en el suelo para organizar las actividades temporales que se puedan desarrollar.

El toque verde al balcón lo aportará el Jardín de Medinaceli, situado en la plaza del Duque de Medinaceli. En este espacio se colocarán hidrojardineras con palmitos, bambú y flores aromáticas. Además, en este lugar se mantendrá el recinto de juegos infantiles y se integrarán dos pistas de petanca. El último espacio del balcón será un circuito para patinetes y una pista de juegos, con obstáculos, pensada para los patinetes de rueda pequeña.

Este proyecto se enmarca en la idea “de conseguir una segunda apertura al mar, después de la primera de los años 90», según explicó la teniente de alcalde de Urbanismo, Ecología y Movilidad, Janet Sanz. Sin embargo, Sanz destacó que «hoy el espacio es una frontera», por lo que debe terminar por convertirse en «una bisagra que nos permita generar nuevas relaciones y espacios verdes para el barrio».

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