Un Legado que se desvanece

Ponernos a discutir no va a servir de nada, aquí no cuenta el color político, ni los posicionamientos extremos, ni los apelativos antipartidistas, aquí lo que importa es la Defensa de lo Nuestro»

St Junipero Serra statue faces the ground memorial after being vandalised with red spray painting San Francisco
DAVID ZANDMANReuters

Asistimos impasibles a la destrucción de nuestro legado. No estamos ni para improvisaciones, ni para inacción. No nos podemos permitir ningún retraso. Estamos para defender lo que es nuestro. Sólo unidos podremos lograrlo.

El pasado miércoles 1 de julio, no se alcanzó la mayoría en el Senado para la defensa del Legado Español en los Estados Unidos de América.

Estamos en Alerta Histórica en la primera potencia mundial, vivimos un proceso global en el que España, sin haberlo buscado, participa en primera línea de fuego. Está en riesgo la destrucción de nuestro legado histórico y cultural y de nuestra huella en el mundo. Ponernos a discutir no va a servir de nada, aquí no cuenta el color político, ni los posicionamientos extremos, ni los apelativos antipartidistas, aquí lo que importa es la Defensa de lo Nuestro.

Lo que apremia es el consenso, la unidad, construir, invertir, defender, enseñar, investigar, difundir. Necesitamos políticos comprometidos, que sientan la obligación y la responsabilidad de defender nuestro legado: Me refiero a todos los políticos sin excepción, si no lo hacen nuestras instituciones, si no dan el debido respaldo, sin duda estaremos en desventaja, perderemos un buen tramo en la carrera. No podemos darnos por vencidos.

El antiespañolismo es una realidad creciente dentro y fuera de nuestras fronteras. Necesitamos desarrollar un plan de acción inmediato y la participación del Gobierno es fundamental para su planeamiento y puesta en práctica. No sirve de nada que acusemos a otros países, a otros actores, a otras instituciones. No sirve que nos excusemos alegando que no nos están atacando a nosotros, que son solo actos vandálicos, un problema de racismo y de identidad social, pues aun siendo una gran verdad no evitan el daño que se está haciendo a la huella histórica de nuestro país. La solución debe empezar aquí, el problema tiene profundas raíces en España, las raíces del desconocimiento y la ignorancia.

Este derribo de estatuas y los ataques a nuestro legado, nos brindan una excelente oportunidad de dar visibilidad a nuestra historia. Antes de juzgarla, debemos conocer cuál era el contexto histórico, que era lo habitual en aquellos años y por supuesto deberíamos saber que hacían otros países en comparación con los españoles. Las comparaciones son fundamentales porque la imagen de nuestro país está a la cabeza de unos ataques que no merece, que tienen un origen infundado y falto de veracidad histórica

Hay que cambiar el paradigma, nuestra historia está llena de gestas ejemplares que siguen acumulando polvo en los archivos del olvido. Acabemos de una vez con la Leyenda Negra y la imagen cruel que se propagó del Imperio español. Evitemos los errores del pasado.

El desconocimiento, la ignorancia y las modas populistas y sin sentido nos dañan a todos. Los movimientos globales antisistema que estamos viviendo si no se frenan con las herramientas de la información estratégicamente dirigida a desmontar las mentiras o medias verdades, traerán consecuencias que las tendrán que paliar las nuevas generaciones que, por cierto, viven ajenas a la verdad histórica tanto en España como en Estados Unidos.

Dejemos a las estatuas en paz. No hay estatuas buenas ni estatuas malas, hay personajes históricos. Planteemos alternativas a la destrucción de los monumentos, seamos constructivos, quizás incorporarles una leyenda, consensuada por expertos, sobre quienes fueron y lo que lograron o destruyeron. .

Nuestro sistema educativo hace muchos años que no se esfuerza en sacar a relucir lo bueno de nuestra historia, seguimos con los libros que escribieron otros, esto que vivimos es el resultado de la inacción perpetua, de la falta de empeño en la actualización de nuestros libros de Historia. Es preciso que nuestra versión también se enseñe en las universidades, en los institutos, en los colegios. Es prioritaria la difusión a través de nuestros organismos oficiales, nuestro Ministerio de Asuntos Exteriores y nuestro Ministerio de Educación son los pilares fundamentales. Además contamos con instituciones de prestigio, como el Instituto Cervantes, promotor de nuestra lengua, la segunda más hablada del mundo con más de 600 millones de hispanohablantes. Nuestro Instituto Cervantes puede promover también nuestra historia porque el idioma lleva implícito un bagaje cultural incalculable, sin duda en momentos como este su labor se torna en fundamental.

No hay historia que valga, en ningún país, hasta que sus instituciones, no le dediquen la debida inversión y recursos en investigación, difusión, publicidad, dándole con ello la relevancia que se merece.

En mi opinión, este rechazo a los símbolos de la historia, la falta de apoyo de nuestras instituciones solo puede derivar en más desorden, ignorancia y despropósitos, tanto en España como en Estados Unidos. No desmerezcamos estas acciones descontroladas y violentas porque se han convertido en una excusa oportunista que solo sirve a grupos antisistema y organizaciones que malintencionadamente basan la defensa de estos actos en información manipulada

¿Qué historia queremos contar nosotros? La respuesta solo debería ser una, la Verdadera.

Concluyendo, el hecho irrefutable es que estamos ante una situación muy desfavorable y controvertida para nuestro legado histórico.

El plan de acción ni puede ni debe esperar.