Álvarez Escudero: «Estamos aquí por los pacientes y para los pacientes»

El papel de los anestesiólogos ha sido fundamental, especialmente en el caso de los enfermos que desarrollaron la patología más grave

Julián Álvarez Escudero, Isabel Díaz Ayuso y Francisco Marhuenda
Julián Álvarez Escudero, Isabel Díaz Ayuso y Francisco MarhuendaCristina BejaranoEspecial Homenaje a los héroes de la pandemia

Aunque en ocasiones su labor es muy discreta y llega a pasar desapercibida, el trabajo de los profesionales de anestesiología y reanimación es siempre decisivo. Y lo ha sido en el tratamiento de los pacientes de Covid-19, muy especialmente en aquellos casos en los que la enfermedad había progresado y su pronóstico era más grave, pues eran ellos los que han requerido de ventilación respiratoria y, por extensión, del cuidado de estos profesionales para facilitarles el proceso.

Por eso se quiso reconocer la labor de la Sociedad Española de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor (Sedar). «En nombre de la Sedar, esa especialidad frecuentemente transparente a algunas administraciones. Somos conscientes de que este reconocimiento no es a los anestesiólogos, ni a los médicos, ni a los sanitarios. Es un premio a toda la sociedad española y a sus enfermos Covid-19 y no Covid-19. Los enfermos, nuestro alfa y nuestro omega, por ellos y con ellos, y ellos son los que nos piden que hagamos una Sanidad cada vez más universal, sostenible, humanística y humanitaria, transversal, con profesionales que trabajando con y trabajando para. Gracias en nombre de los anestesiólogos y, fundamentalmente, en nombre de la enorme cantidad de enfermos que intubamos, ventilamos, tratamos y hemos ayudado en su recuperación. Ellos están aquí y por ellos estamos aquí», aseguró Recoge la placa Julián Álvarez Escudero, presidente de la sociedad.

Cambio de protocolo

El elevadísimo número de pacientes que se vieron necesitados de recurrir a ventilación artificial a causa de la pandemia hizo que el suministro de fármacos que hacen este abordaje posible se viera seriamente comprometido al desbordarse su uso normal, sufriendo un desabastecimiento a nivel nacional e internacional. En ese momento crucial los expertos de la Sedar tuvieron que modificar sus protocolos obligados a considerar otras pautas de sedación no tan habituales según la disposición de fármacos para poder hacer frente a la situación y adaptarse a ella.