Sociedad

Ómicron limita la eficacia de los nuevos fármacos

El anticuerpo monoclonal sotrovimab y el antiviral Paxlovid resisten frente a las nuevas variantes y se unen a dexametasona y tocilizumab en la lucha contra el SARS-CoV-2

Los fármacos contra la covid se dividen en antiinflamatorios, anticuerpos monoclonales y antivirales
Los fármacos contra la covid se dividen en antiinflamatorios, anticuerpos monoclonales y antivirales FOTO: Dreamstime Dreamstime

Dos años de pandemia dan para mucho y, si al principio los sanitarios trataron a los pacientes afectados por el SARS-CoV-2 con medicamentos indicados para otras patologías (lógicamente, puesto que hasta ese momento no se conocía la Covid-19) el tiempo, la experiencia adquirida y los esfuerzos realizados en investigación han propiciado que, a día de hoy, haya un puñado de fármacos específicos contra este coronavirus.

La Agencia Europea del Medicamento (EMA) ha dado luz verde, además de a las vacunas, a diferentes medicamentos con los que aplacar el virus, y hay un sinfín de ellos en fases de ensayo avanzadas. Pero, ¿son todos igual de eficaces? ¿Se emplean realmente en los hospitales? ¿La llegada de nuevas variantes frena su efectividad igual que está pasando con las inmunizaciones? Y es que en el nuevo y reforzado arsenal terapéutico no es oro todo lo que reluce pues, a su eficacia frente a las nuevas cepas hay que sumar que la mayoría se han basado en estudios con personas no vacunadas, cuando ahora, en el caso por ejemplo de España, más del 90% de la población lo está. Así, y según los expertos consultados por A TU SALUD, hay opciones que saldrían mejor paradas que otras en la comparación.

Los fármacos empleados contra la covid se pueden dividir, básicamente, en antiinflamatorios, anticuerpos monoclonales (AM) y antivirales, los últimos en aparecer. De hecho, esta misma semana el Gobierno anunciaba la adquisición de 344.000 tratamientos de Paxlovid, el desarrollado por Pfizer. Pendiente aún de la aprobación definitiva en la UE, su llegada ha despertado gran interés. ¿El motivo? El tipo de pacientes a los que se dirige –personas recién contagiadas– y su objetivo –evitar la hospitalización– así como su forma de administración, oral.

La gran esperanza

Su hándicap es, como señala Juan Torres Macho, jefe de Medicina Interna del Hospital Infanta Leonor de Madrid y miembro de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), que «no disponemos de datos de la vida real. Y aunque los del estudio incluyen 1.200 pacientes, que está bien, se hizo en personas no vacunadas. Tiene muy buena pinta, pero hay que ver la revisión por pares».

Una vez esté disponible se indicaría en los cinco días posteriores al inicio de los síntomas en pacientes con riesgo a evolucionar: personas de más de 60 años, con diabetes, enfermedad renal crónica, EPOC... es decir, la población más susceptible de hospitalizar. «Lo razonable sería usarlo ahora en los vacunados que no han desarrollado una buena respuesta a la vacunación o tiene algún compromiso del sistema inmune, alguna enfermedad grave o más de 60 años», explica Jesús Sierra, farmacólogo hospitalario y miembro de la Sociedad española de Farmacia Hospitalaria (SEFH). «Lo esperamos impacientes, porque en afectados con alto riesgo de progresar la enfermedad lo único que podíamos hacer hasta ahora era esperar y ver si empeoraban o no, y terminaban poniéndose muy malitos», continúa.

En Europa hay autorizados en la actualidad tres anticuerpos monoclonales
En Europa hay autorizados en la actualidad tres anticuerpos monoclonales FOTO: Sandra R. Poveda Sandra R. Poveda

De características similares es molnupiravir (Lagevrio), el otro antiviral oral que ya se puede utilizar en la UE, este desarrollado por MSD. Sin embargo, en el «frente a frente» parece que sale perdiendo: «Primero se dijo que reducía la mortalidad y la hospitalización un 70% pero en la segunda ronda ha bajado a un 40-50%. Su eficacia es menor», apunta Torres Macho. Algo con lo que coincide Gorka Orive, profesor asociado de Farmacia de la Universidad de País Vasco: «El de MSD tiene resultados peores que los pronosticados originalmente, y por eso ha perdido fuerza. Paxlovid ha cogido el relevo. Parece que tiene un buen resultado. Posee una eficacia del 89% evitando hospitalización y muerte por covid y del 94% en mayores de 65 años».

El tercer antiviral en discordia es el célebre remdesivir (Veklury), desarrollado por Gilead, el primer fármaco aprobado ex profeso contra la Covid-19 en toda la pandemia. Si bien hasta ahora sus datos habían sido discretos frente a la enfermedad, se ha reorientado su uso. «No había dado grandes resultados, pero recientemente se ha visto que aplicado en los primeros días de la infección leve produce un descenso de más del 80% de hospitalizaciones y muertes. No se utiliza demasiado en general, pero en pacientes leves o moderados tiene buenos resultados, solo que en la vida real es complicado darlo al ser intravenoso», explica Torres Macho. «Lo usamos pero con dificultades pues se pone en pacientes que no están hospitalizados que, si no se han vacunado, por el mismo motivo no vienen a recibirlo al hospital. Sí es útil en ingresados por otros motivos y dan positivo o están inmunodeprimidos», añade Sierra.

Solo en no vacunados

Los AM saltaron a la fama por ser el tratamiento que se dio al presidente de EE UU, Trump, cuando pasó la enfermedad, estando aún en fase de ensayo. Hoy ya hay tres autorizados en Europa después de que, en noviembre del año pasado, la EMA aprobara Ronapreve (casirivimab/imdevimab) de Regeneron y el coreano Regkirona (regdanvimab), y en diciembre Xevudy (sotrovimab) de GSK. Estos medicamentos, que han de utilizarse durante las primeras fases de la infección, son proteínas diseñadas para unirse a la de la espiga o S del SARS-CoV-2 que el virus utiliza para entrar en las células humanas. Este hecho supone un problema ya que limita su uso a personas no vacunadas.

«Para los AM no hay un estándar definido, solo cuando los pacientes no tienen anticuerpos contra la proteína S, porque sino puede ser hasta perjudicial administrarlos», señala Antoni Torres, catedrático de Neumología de la Universidad de Barcelona y miembro de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ). «Su uso será personalizado, según las circunstancias fenotípicas de cada paciente». Otro inconveniente que están sufriendo es, además, la pérdida de efectividad frente a Ómicron. Como cuenta Orive, «un anticuerpo, si muta el virus, deja de ser funcional, que es lo que ha pasado con los de Lilly [bamlanivimab etesevimab que la propia compañía retiró] y Regeneron. Sotrovimab, de GSK, es el que se está viendo que funciona frente a la variante Ómicron».

De la misma opinión es Sierra: «Ronapreve parece que no neutraliza bien a Ómicron. Esto limita mucho el uso de este medicamento. Somatrovimab parece que no se ve afectado por las nuevas variantes y hay bibliografía de que puede neutralizar de forma análoga tanto el virus original como Ómicron». Por ello «es el más usado en fases precoces para pacientes de riesgo. Se pone sobre todo en afectados inmunodeprimidos (con enfermedad hematológica, oncológicos, etc.) que han estado en contacto con positivos para evitar el desarrollo de enfermedad grave. Tiene una eficacia muy alta», asegura Torres Macho. Regkirona parece no ser muy utilizado.

Antiinflamatorios

Se emplearon prácticamente desde el principio de la crisis y son de los pocos que continúan usándose por los buenos resultados cosechados desde entonces, lo que los mantiene como básicos en el abordaje hospitalario de la enfermedad. Actúan sobre toda la cascada inflamatoria que se activa con el SARS-CoV-2, la llamada «tormenta de citoquinas», y en esta categoría se encuentra el corticosteroide dexametasona y los fármacos contra la artritis reumatoide tocilizumab (ya aprobado su uso frente al SARS-CoV-2) y baricitinib.

«A los pacientes hospitalarios graves se les trata con antiinflamatorios. Hasta ahora han demostrado que pueden reducir la mortalidad. Esta parte está clara», asegura Sierra. «En el caso de presentar insuficiencia respiratoria y varios días de infección la indicación es dexametasona a dosis bajas y periodos cortos. Si no mejora se da tocilizumab. Y en los primeros días de hospitalización si son cercanos al inicio de los síntomas, damos remdesivir. Y no hay mucho más», zanja Antoni Torres.

Los medicamentos que están por llegar

Aunque ya hay varios tratamientos aprobados contra la Covid-19, son muchos más los que están en fases avanzadas de ensayo con prometedores resultados. Es el caso del antiviral de Novartis, ensoviep, que reduciría un 78% el riesgo de hospitalización según los primeros resultados, además de tener eficacia contra todas las variantes covid, al igual que el de la española PharmaMar, plitidepsina, según resultados publicados el martes en la revista «Life Science Alliance». Respecto a los anticuerpos monoclonales en investigación, Sierra destaca lenzilumab, pues «reduce la mortalidad un 16% frente al 22% del grupo sin el fármaco». Por su parte, Evusheld de AstraZeneca (tixagevimab/ cilgavimab), conserva su actividad contra Ómicron, asegura un trabajo del University College Oxford, con el virus real.