«La ermita de San Pío X se volverá a poner en pie»

El obispo Bernardo Álvarez se compromete a reconstruir el icónico templo «allí donde estén sus vecinos»

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La ermita de San Pío X de Todoque resurgirá de las cenizas. «Antes o después». Es el empeño del obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, que siempre mantuvo un hilo de esperanza confiando en que el templo se salvaría de la lava. Pero no. El domingo por la tarde la colada avanzó con tal voracidad que se llevó a su paso el que se había convertido en el símbolo de la resistencia frente al volcán de Cumbre Vieja.

«Estamos viviéndolo como el duelo que hay después del entierro. Es una pérdida más que se une a las pérdidas enormes de toda la gente que se ha quedado sin vivienda, pero es cierto que genera un dolor especial porque no deja de ser un referente para toda la comunidad, es la casa de todos, como la asociación, el centro de salud y la propia plaza, punto de encuentro de todos», expone el prelado nivariense, que recuerda cómo esta iglesia es un icono de la pedanía. «Se construyó gracias a los habitantes de Todoque con mucho esfuerzo y trabajo, y con ellos se volverá a reconstruir. Fue un vecino el que donó el terreno, un hombre que también ha visto cómo su casa se la ha llevado este desastre», añade el obispo sobre cada uno de los dramas personales que esconde este derrumbe: «Ojalá se hubiera tumbado solo la Iglesia y el resto del barrio permaneciera en pie, pero lamentablemente hay muchos más edificios y plantaciones en peligro ahora mismo».

Aunque Bernardo Álvarez defiende que lo primero es buscar un nuevo hogar para tantas familias desplazadas, sabe que recuperar el edificio parroquial será un signo visible del renacer después de la catástrofe. Lo de menos es aventurarse con fechas y proyectos, pero sí marcar en la agenda «ese horizonte de esperanza». «Levantar el barrio como era hasta ahora va a ser muy difícil, porque los expertos ya están avanzando que poco se puede hacer en el terreno arrasado, pero sí tenemos claro que allí donde esté la gente, haremos el templo», reitera el obispo en un intento de dibujar futuro entre un presente plomizo. Así ha intentado animar a Alberto Hernández, el párroco de san Pío X, que ha visto caer trece años de entrega incondicional.

Al sacerdote palmero de 40 años no le ha dado apenas tiempo a digerir la desaparición de uno de los cuatro templos que tenía encomendados en la isla como vicearcipresente de Los Llanos de Ariadne: Todoque, Las Manchas, Puerto Naos y La Laguna. «Debo estar por y para mis vecinos», expone sobrepasado este cura que, desde hace una semana araña horas al reloj empapado de ceniza para realojar a quienes se han quedado sin techo. Pero, sobre todo, para consolar y abrazar. «Los cristianos lloramos y nos preocupamos como todos, porque no somos de otra raza, pero confiamos en que Dios convertirá nuestro luto en alegría», compartía en la misa dominical en la iglesia de san Isidro Labrador horas antes de que su ermita fuera engullida por completo. La parroquia del patrón de las mujeres y hombres de campo se ha convertido ya en el refugio temporal de los feligreses de Todoque para las eucaristías, catequesis, bodas…

Como todos ellos, Alberto se fue con lo puesto, pero pudo salvar el Santísimo, el sagrario, las tallas, las escrituras, las casullas… Y los libros de los sacramentos, la memoria del pueblo. Solo quedaron los bancos y altar desnudo. «No hay que olvidar que fue la primera iglesia de todo el planeta que se dedicó a san Pío X, lo que hizo que arraigara una gran devoción en la zona», añade Bernardo Álvarez sobre un edificio que apenas cuenta con 60 años de existencia, lo suficiente para ser referente de Todoque.

¿Un obispo le pide cuentas a Dios por un volcán que devora la iglesia de un pueblo? «No, la naturaleza es como es y los bienes materiales son recuperables y reconstruibles», sentencia el prelado, que también se ha visto reconfortado por la «cercanía y solidaridad» mostrada por el Papa durante el rezo del ángelus: «Fue muy emocionante. Ya días antes me llamaron de Secretaría de Estado para que informara a Francisco de cómo estaba la situación y de las dificultades que están atravesando las familias».

Con la mirada puesta en ese pasado mañana que exigirá un esfuerzo de todos, Bernardo Álvarez echa mano de un poema que los palmeros han hecho viral en las últimas horas en las islas. «Aunque el templo de Todoque ya a esta hora no esté en pie, al templo de nuestra fe no habrá volcán que lo toque», escribe el gomero Eduardo Duque en unos versos en los que afirma que «la Iglesia no es piedra y bloque, es caridad y es madero». «Si en este tiempo fiero es la lava nuestra cruz, en ella estará Jesús con todo el pueblo palmero» rubrica este poeta y verseador canario.