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¿Escuela sin clásicos?: España, a la cola de Europa en la enseñanza de Latín y Griego

En Francia dedican hasta seis años a cursar Latín y Griego y en Alemania la combinación de Inglés (1ª lengua) con Latín (2ª lengua) es la más frecuente, por encima de Inglés-Francés.

  • El presidente de la Sociedad Española de Estudios Clásicos, Jesús de la Villa, interviene durante la concentración del pasado fin de semana en Madrid.
    El presidente de la Sociedad Española de Estudios Clásicos, Jesús de la Villa, interviene durante la concentración del pasado fin de semana en Madrid.
Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

12 de septiembre de 2018. 04:33h

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I. Trujillo.  Madrid. 12/9/2018

El sistema educativo español parece empeñado en dar la espalda a la cultura clásica. La LOMCE supuso casi un certificado de defunción para la enseñanza del Griego y el Latín en nuestras aulas. Una situación contra la que han emprendido una cruzada profesores, alumnos, padres y personalidades de la cultura nacional e Internacional y que pudo visualizarse en la concentración celebrada el pasado 8 de septiembre a las puertas del Ministerio de Educación.

«La situación no es buena, la LOMCE no nos favorece. Permitir, más allá de lo que dice la ley, que sean las Comunidades autónomas y los centros los que decidan mantener o eliminar itinerarios ha sido nefasto», asegura a LA RAZÓN el presidente de la Sociedad Española de Estudios Clásicos, Jesús de la Villa.

De la Villa considera «una desgracia» que no se lograra alcanzar un pacto educativo en el que se contemplaba la introducción de una materia obligatoria en la ESO de Lengua y Culturas Clásicas, que «habría supuesto un primer contacto» de los estudiantes con estas lenguas. Ahora, se muestra esperanzado con que la nueva ministra de Educación, Isabel Celaá, los reciba y muestre cierta sensibilidad hacia «una revisión de la ley y un cambio de actitud en los centros».

Y es que la situación en los institutos es clave. De hecho la rebelión de los últimos de griego y latín tiene su germen en uno de ellos. Siete alumnos del Instituto Abdera de Adra (Almería) iniciaron el pasado año una cruzada en ese municipio contra la eliminación de la asignatura de Griego del programa de estudios. La dirección del centro se oponía a darles clase por no lograr un mínimo de 15 alumnos para garantizar la materia. La lucha se fue extendiendo y lograron el apoyo de instituciones nacionales e internaciones y de los más prestigiosos académicos del mundo. La Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales, Mary Beard o el escritor y académico Arturo Pérez Reverte han mostrado su apoyo a estas reivindicaciones.

En este sentido, De la Villa asegura que el principal problema es la interpretación legal de los artículos de la LOMCE que hacen las consejerías e institutos y que les lleva a eliminar itinerarios. «Ayer mismo, explica, nos llegó una denuncia desde Asturias donde desde un instituto se llamó a los padres para disuadirles de que sus hijos se matricularan en Latín alegando problemas de cupo y horario. Disuaden a los alumnos y problema resuelto. Es la excusa perfecta para eliminar la asignatura».

El resultado de la última reforma educativa ha sido demoledor. En los últimos tres cursos, el número de alumnos que estudia griego se ha reducido a la mitad (3.000 en toda España) y los de latín han caído un tercio, quedando reducidos a 30.000 alumnos. Pero además, De la Villa recalca que la LOMCE ha supuesto un importante desperdicio docente. «Nuestros profesores están entre los mejor preparados de Europa, sin embargo cada vez son menos, las vacantes no se cubren y en algunas comunidades no se convocan oposiciones desde hace 10 años».

A la cola de Europa

En España, con varias lenguas derivadas del Latín y con un patrimonio clásico sólo por detrás de Italia, es donde menos tiempo se pueden cursar las lenguas y las culturas clásicas y en el que están en una situación más precaria. En nuestro país, los alumnos pueden estudiar como mucho tres cursos de Latín y dos de griego, y sólo los que deciden escoger las ramas de Artes y Humanidades.

La situación española, tal como expuso Jesús de la Villa ante la Subcomisión del Pacto Educativo en el Congreso, contrasta fuertemente con lo que sucede en algunos países de nuestro entorno donde el panorama es el siguiente:

Francia: puede estudiarse el latín hasta 6 años y el griego hasta 4 años. Se ofrece latín en prácticamente todos los collèges (11-15 años) y en muchos lycées (16-18 años). El griego, aproximadamente en la mitad de los centros. Son materias opcionales para todos los estudiantes, no sólo para los de Humanidades.

Italia: Griego y Latín se pueden estudiar hasta 5 años en el nivel de Liceo (13-18 años). Las dos lenguas son obligatorias para todos los alumnos en el Liceo Clásico (el más prestigioso: tiene todas las materias del Bachillerato, más Griego y Latín). El latín es, además, obligatorio en el Liceo Científico (más centrado en ciencias experimentales) y en los más especializados Liceo Lingüístico y Liceo de Ciencias Humanas. El Liceo Clásico y el Científico reciben el 80% de los estudiantes de este nivel.

Holanda: Griego y Latín se pueden estudiar hasta 6 años, con carácter opcional para todos los alumnos en el Gymnasium (oficialmente VWO), el centro que habilita para continuar estudios en la Universidad.

Alemania (con diferencias entre los Estados federados): el Latín se puede estudiar entre 4 y 6 años y el Griego entre 3 y 5 años. El Latín se puede estudiar como segunda o tercera lengua. El Griego se puede estudiar como tercera lengua. La combinación de Inglés (1ª lengua) con Latín (2ª lengua) es la más frecuente, por encima de Inglés-Francés, que es la segunda.

Situaciones semejantes se dan en Austria, Dinamarca, Hungría y otros países. En general, la modalidad de Bachillerato más prestigiado en todos los países, incluido el muy exigente Bachillerato Internacional, incluye al menos Latín, y muy frecuentemente Griego. Todos ellos, además, están abiertos a todo tipo de estudios universitarios posteriores, no sólo a los de tipo humanístico.

Ante este escenario, y teniendo en cuenta que nuestros resultados académicos -a tenor del informe PISA- dejan mucho que desear, ¿por qué dar la espalda a unas materias que mejorarían nuestros conocimientos y comprensión lectora? La cruzada continúa...

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