Estreno

Un orgullo construido desde “Zero”

“Zero, la revista que sacó del armario a un país”, que Movistar Plus+ estrena hoy, es un documental necesario para no perder el terreno ganado por el colectivo LGTBIQ+

Un orgullo construido desde “Zero”
Un orgullo construido desde “Zero”Movistar Plus+ Movistar Plus+

Para muchos jóvenes y otras personas venidas de fuera de España, ver las banderas arco iris ondeando en miles de balcones madrileños, los edificios oficiales iluminados de múltiples colores y las calles llenas de gente celebrando el Día del Orgullo puede parecer completamente natural. De hecho, no es extraño que se hable de Madrid, y de España en general, como uno de los lugares en los que el colectivo LGTBIQ+ ha ganado más terreno en sus derechos y en su inclusión social. Pero no siempre ha sido así, hace no mucho tiempo la intolerancia, la negación y la represión estaban a la orden de día y el documental “Zero, la revista que sacó del armario un país” que se estrena hoy en Movistar Plus+, dividido en dos capítulos, resulta indispensable para refrescarnos la memoria.

Al director Damián Ainstein le bastó una toma para comprobarlo. “Al final del segundo capítulo hicimos un experimento, pusimos a seis chicos y chicas pertenecientes al colectivo, los citamos sin decirles para qué, les pusimos las 120 revistas cubiertas en una mesa y se asomaron a algo que desconocían por completo. No sabían, por ejemplo, quién era Pedro Zerolo. Constatamos que los jóvenes no conocen la historia, la dura lucha que se tuvo que librar para conseguir lo que ellos ahora disfrutan”. Esa fue, precisamente, la motivación que llevó al equipo de la productora Asimétrica Films a sumergirse en la historia de la revista “Zero”, una publicación que pasó de ser un referente para el colectivo LGTBIQ+ a todo un fenómeno social en España que impulsó los derechos civiles en nuestro país.

Cuando nació la revista, en 1998, las publicaciones existentes de contenido homosexual (los otros colectivos apenas tenían presencia social y permanecían ocultos por el miedo a la represión a la que les condenaba la Ley de Vagos y Maleantes que permanecía vigente) eran, sobre todo, pornográficas. Pero “Zero” tenía otro objetivo, un norte que ayudó a definir Ricardo Llamas, director adjunto y responsable de la línea política de la publicación. “Cuando llegué, la revista ya estaba en marcha y sentía que faltaba una plataforma comunicativa que hablara en primera persona de la comunidad gay en la época, es decir: una revista gay, hecha por gente gay, para personas gay con mucho más que fotos transgresoras. Nuestra intención era abrir un espacio para que la gente como nosotros pudiera tomar la palabra. Veníamos del mundo grotesco donde se nos ridiculizaba para deshumanizarnos y tenernos controlados, no nos permitían existir libremente y eso tenía que cambiar”.

El guionista Diego Sabanés consiguió contar esa transformación que vivió la sociedad española a través de la mirada de la revista. Los testimonios de personajes populares que decidieron hablar abiertamente de su orientación sexual como Jesús Vázquez, Boris Izaguirre, Anabel Alonso, Nacho Duato, Eduardo Casanova, Alaska, Gaspar Llamazares o Miquel Iceta resultan tan vitales en el documental como lo fueron con sus portadas en la revista para que toda España entendiera que tenía una deuda legal y vital con este colectivo y, sobre todo, para que esas personas que vivían reprimidas en el anonimato alzaran la voz y salieran del armario. Así llegaron testimonios tan rompedores como los de un sacerdote de la Iglesia Católica, un militar del Ejército o un miembro de la Guardia Civil, revolucionando así estas instituciones y al resto de la sociedad.

Legado

Algo estaba cambiando y Ricardo era consciente de ello. “Tengo la sensación de que mucha gente que trabajaba en la revista o salía en ella no sabían del alcance que verdaderamente tenía lo que estábamos haciendo. Es verdad que la sociedad no cambia de un día para otro, pero ‘Zero’, así como otras publicaciones y una serie de realidades, contribuyó a abrir una vida nueva a todas las generaciones de la comunidad LGTBIQ+ que han venido después”.

Sin embargo, cuenta Damián que “es verdad que hoy las leyes protegen al colectivo y es un logro importante, pero parece que hemos retrocedido 120 años, pues la gente en las redes sociales se siente legitimada para cancelar lo que no les gusta y genera un efecto dominó que hace tambalear cosas que antes podían ver la luz con menos crispación. Las redes, de alguna manera, nos vuelven personas con la piel más fina. Parece que tenemos más libertad para hacer, pero no tanta para decir”.

Y es aquí donde radica la importancia de este documental, pues, como afirma Ricardo, «si no sabes de dónde viene una cierta libertad, no te das cuenta del trabajo que ha costado y de lo frágil que puede ser. Por eso es necesario recordarlo”.

El arte de llevar el papel a la pantalla del televisor

El tratamiento visual de este documental está realmente cuidado. El equipo formado por Damián Ainstein, Mario Suárez y Diego Sabanés realizó el despliegue técnico necesario para que el espectador tenga la sensación de estar delante de una revista de papel, meterse en la redacción y escuchar los golpes del teclado de los ordenadores, oler la tinta que da color a las portadas y participar de los sets de fotografías. Para Damián, "los códigos del papel están presentes en este trabajo: las distintas secciones, los muchos personajes que conviven... De alguna manera también es un homenaje al papel".