La Generalitat abre la puerta a reactivar la mesa de diálogo con el Gobierno en septiembre

Está a la espera de que el Gobierno proponga una fecha para el encuentro, aunque exige el referéndum y la amnistía para los presos independentistas en el orden del día

Pese a que la mesa de diálogo entre el Gobierno y la Generalitat parece dirigirse a una vía muerta por los desencuentros entre las partes y el clima político -preelectoral- que hay en Cataluña, todavía hay cierto margen para que se reactive. La portavoz del Govern, Meritxell Budó, ha mostrado la predisposición a que se reúna durante este mes de septiembre y ha señalado que están a la espera de que el Gobierno proponga una fecha. Si bien, también ha precisado, en la línea de Quim Torra, que la convocatoria estaría condicionado a que se pudiera hablar de referéndum y amnistía para los presos independentistas.

Así, Budó ha reiterado que el Govern tiene voluntad de diálogo con el Gobierno, pero siempre que se pueda hablar de “todo y con garantías”. “Si no, no tiene sentido”, ha precisado, tras pedir también garantías para que los acuerdos que se sellen en la negociación se cumplan, en alusión la figura del mediador. “Tiene que haber voluntad de resolver el conflicto”, ha dicho, en referencia a que puedan caber todas las cuestiones en la mesa de diálogo y ha pedido que haya un trabajo previo entre ambas partes para preparar el orden del día.

Sin embargo, el Gobierno siempre ha puesto como línea roja abordar el referéndum y la amnistía para los presos, así como situar un relator, que ya dinamitó el diálogo en el primer intento en febrero de 2019 y abocó a España a elecciones generales.

La mesa de diálogo, en cualquier caso, ha entrado en una fase de bloqueo por el clima preelectoral que hay en Cataluña. Creada por voluntad de Esquerra, que la puso como condición para investir a Pedro Sánchez, se ha erigido en el icono de su vía pactada para conseguir la independencia y se contrapone a la vía de la confrontación que abandera JxCat. En este sentido, con las elecciones catalanas en un horizonte cada vez más cercano, hay pocos elementos que inviten a pensar que el foro de negociación se pueda reactivar pese a que en público se muestre esa voluntad.

De momento, la fecha de las elecciones es una incógnita y hay diferencias en el seno del propio independentismo. Por un lado, Esquerra ha asegurado que se debe llamar a las urnas antes de que se dé la inhabilitación del president Quim Torra, aunque se muestra favorable a pactar ese escenario con el propio president. Por otro lado, están Torra y Carles Puigdemont, que tienen planes diferentes: mientras el president aboga por una convocatoria lo más inmediata posible siempre que las circunstancias sanitarias lo permitan, el expresident aboga por alargar la legislatura pensando también en la crisis del coronavirus y sus derivadas económicas y sociales, aunque también pensando en la puesta a punto de su nuevo partido (JxCat).

En este marco, Budó ha explicado hoy que están “abiertos todos los escenarios” de cara a las elecciones, aunque también ha explicado que el Govern tiene previsto empezar a elaborar los presupuestos de la Generalitat de 2021 y aspira a aprobar el anteproyecto antes de que finalice el año -una señal más de la voluntad de estirar el mandato-.