Cine

Muere Peter Bogdanovich, director de “La última película” y “Luna de papel”

El célebre director, actor y guionista ha fallecido a los 82 años dejando tras de sí dos nominaciones al Oscar por su obra maestra: “La última película” (”The Last Picture Show”)

El director Peter Bogdanovich, fallecido a los 82 años (AP Photo/Damian Dovarganes, File)
El director Peter Bogdanovich, fallecido a los 82 años (AP Photo/Damian Dovarganes, File) FOTO: Damian Dovarganes AP

Hay pocos directores que, entregados o no a la maquinaria de Hollywood, hayan combinado tan bien la pulsión comercial con la autoral como Peter Bogdanovich (Nueva York, 1939). El director estadounidense ha fallecido hoy a los 82 años tras varios años retirado de la actividad pública y como ha revelado su hija, Antonia Bogdanovich, a “The Hollywood Reporter”. Según la misma información, el realizador habría fallecido por causas naturales durante la pasada madrugada (a primera hora del jueves en horario español).

El responsable de “La última película” (1971), por la que fue nominado al Oscar como director y como guionista, también firmó obras maestras como “Luna de papel” o “El héroe anda suelto”. Pese a que había abandonado la silla de realizador hace varios años, y su última película fue un documental dedicado a Buster Keaton, Bogdanovich se había vuelto un habitual de la pantalla pequeña por sus cameos y participaciones en series como “Los Soprano” o “The Good Wife”. Además de sus dos nominaciones al premio más importante de la Academia estadounidense, Bogdanovich ganó el Grammy y el BAFTA, y formó junto a Spielberg, De Palma o Scorsese la ola conocida como Nuevo Hollywood, siendo su alumno más comercial.

Peter Bogdanovich, primus inter pares

Siempre que se habla del Nuevo Hollywood, ese que lucía barba de varios meses, supo conjugar arte y negocio, y no había pasado apenas por la escuela de cine, los verbos se van al italiano de Coppola, al alemán de Lucas o a lo semítico de Spielberg, pero pocas veces a las desinencias serbias de Peter Bogdanovich. El director de «La última película» o «Luna de papel», quizá hasta más brillante que sus contemporáneos en sus inicios, fallecía ayer por causas naturales y en compañía de su hija a los 82 años, dejando tras de sí una treintena de películas como director y medio centenar de apariciones como actor. El legado de Bogdanovich, primus inter pares de aquella generación que llegó para cambiarlo todo o, al menos, hacerlo todo más grave, pasa inequívocamente por la reivindicación del cine como espectáculo sin caer en los postulados del neoclasicismo y, todavía más importante, por dotar de consciencia propia a la silla de director, mostrándose cercano a sus intérpretes y bajándose de la torre de marfil para hacer, en la medida de lo posible, un poquito más grande la cinefilia. Así lo intentó en su último filme como realizador («El gran Buster»), documental dedicado al cómico que le hizo querer dedicarse al cine; o intentando mantener la promesa que le hizo al mismísimo Orson Welles hace medio siglo, estrenando vía Netflix «Al otro lado del viento», película póstuma del que fuera su amigo antes de su desaparición; e incluso en su mejor película, «Dirigido por John Ford», un homenaje y estudio del propio director de «westerns» como titiritero de la sociedad americana.

Aunque sus mejores trabajos se dieran en los sesenta y los setenta, este crítico metido a director, hijo de pianista y pintora, siguió trabajando hasta sus últimos días y, de hecho, nos ha dejado una película pendiente. «One Lucky Moon» ya estaba en fase de preproducción y su guion estaba terminado. Antes, y desde principios de los noventa, Bogdanovich se había dedicado a lo mismo a lo que empeñó su carrera: engrandecer el cine, en todas sus acepciones. Así, no le tembló el pulso cuando las cadenas de televisión por cable le ofrecían proyectos, en teoría menores, que él convertía en pequeñas joyas modernas y contenidas. Y así, ya con su mítico pañuelo al cuelo, tampoco se le caían los anillos de sus varias nominaciones al Oscar, su Grammy o su BAFTA para prestarse a cameos en series como «Los Soprano», «The Good Wife» o «Cómo conocí a vuestra madre», donde se llegaba a parodiar a sí mismo como irremediable pijo neoyorquino. Como se quedó con ganas en la adaptación ochentera, el argentino Andy Muschietti contó con él para aparecer en «It: Capítulo 2», dando vida a un director de cine entre tropelías y atrocidades del payaso creado por Stephen King. A la hora de despedirle, el mismo Hollywood al que siempre mimó y con el que nunca desconectó por pura pulsión didáctica y de disfrute del séptimo arte, le llora, le honra y bien le podría dedicar firmada en su inmensidad la elegía que ha hecho pública el mexicano Guillermo del Toro: «Bogdanovich fue el director que más directores inspiró con su magia. Si le conocías, debes honrarle. Si no, hazte un favor y estúdiale», publicó en su cuenta oficial de Twitter.