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Fangoria: “No puedes exigirle a una estrella del pop que diga cosas que no sean pop”

Alaska y Nacho Canut homenajean en su último trabajo, “Edificaciones Paganas”, la vigencia de la arquitectura kitsch de Benidorm y la necesidad de escapar de la realidad a través de la creación de universos propios

A finales de los ochenta, cuando la continuidad del espíritu improvisado de La Movida y la mitificación de lo moderno ya habían culminado y apenas estaba comenzando la resaca creativa anteriormente iniciada por aquella juventud desencantada que nacía, crecía, se reproducía y moría en las calles, Alaska y Nacho Canut construyeron un universo musical plagado de salpicaduras de frivolidad, acid house, destellos de electrónica y maravillosos saltos mortales en el terreno de lo creativo. Treinta años después, esta pareja de amigos y artistas proyectados profesionalmente como Fangoria, retoman el levantamiento de mundos propios a través de “Edificaciones Paganas”, un nuevo EP en el que los cimientos de realidades expansivas y amables resultan urgentes. Ya saben, “alicatar por no desesperar”.

Nos reunimos con ellos en una de las panorámicas estancias del Hotel Emperador (en cuya azotea Alaska, vestida de Little Joe, se dio un personalísimo sí quiero con Vaquerizo) para remangarnos con delicadeza y empezar a apilar los ladrillos de nuestra particular burbuja vital en forma entrevista hablando de lo sano que resulta mezclar estilos, de la herencia de Bowie a la hora de concederle importancia a la estética o de la ciudad de los rascacielos valenciana como paraíso incólume de lo “kitsch”. Viva el paganismo, el disfrute, los bloques de pisos, el arte abstracto, Juan Gatti, Benidorm y todo ese compendio de sardónicas intromisiones en la negrura del tiempo presente que nos hacen olvidar, por un instante, el horror del mundo.

¿Sois lo suficientemente optimistas como para pensar que con tantos estímulos que nos encajonan diariamente hay espacio para la creación de esos universos propios que reivindicáis en la canción “Mi burbuja vital”?

Alaska: ¡Sin duda! (claman ambos al unísono). Nosotros mismos somos el vivo ejemplo de esto. Somos dos niños adolescentes en la España de los setenta que se hicieron una burbuja vital en ese momento. El vivo ejemplo de que llegas a vieja y la puedes mantener. Lo de refugiarnos en nuestro propio universo es una estrategia de supervivencia. No sé, la gente crea familias que actúan en cierto modo como burbujas vitales. Cada uno la hace como considera mejor o como puede.

Nacho Canut: Intentamos huir del lado más desagradable de la realidad, porque ahora mismo por ejemplo, lo que estamos viviendo es de todo menos rutinario. Cuando estábamos en los Pegamoides, ya éramos un grupo de amigos que vivía su propia realidad al márgen de lo que se vivía en España en aquel momento, que era la Transición. Siempre hemos estado un poco en nuestro mundo, pero como toda la gente en realidad y ahora por ejemplo con internet es súper fácil. Puedes elegir lo que te llega.

Primero fue “Existencialismo Pop” y ahora “Edificaciones Paganas”, ¿cuáles serán las próximas palabras que encajen en las siglas?

N.C.: Pues mira la verdad es que la idea parte como un mero juego de palabras, pero después siempre, a posteriori, podemos buscarle una explicación. En el caso de “Edificaciones Paganas” es más fácil… Benidorm, los edificios, los grandes rascacielos y demás. “Existencialismo Pop” pues también un poco en esa línea fácil ¿no?

A.: Claro porque somos como dos señoras existencialistas, pero al mismo tiempo muy pop (afirma categórica entre risas). Lo de “Edificaciones Paganas” de hecho tiene sus antecedentes en nuestra discografía con “Arquitectura Efímera” o “Canciones Profanas”.

N.C.: Sí, sí, nos gusta el pop pero no del todo frívolo, que las letras tengan una carga un poco existencialista. Por ahora ha sido fácil la elección ya te digo, para el tercero ya veremos. Es lo bueno de llevar tanto tiempo, que podemos coger cosas ya hechas o inspiraciones anteriores propias. Cogemos muchas cosas de fuera pero si quisiéramos cogerlas de dentro tendríamos para elegir.

Alaska y Nacho Canut
Alaska y Nacho Canut FOTO: Warner Warner

Habéis jugado con la integración de estilos y sonidos diferentes desde prácticamente el principio de vuestra andadura musical, algo en lo que ahora parece inevitable pensar si giramos la cabeza a trabajos como lo último de Rosalía, “Saoko”, en donde el jazz y el reguetón se saludan. ¿Todos los estilos pueden casar bien o hemos entrado en una impostura comercial con eso de las mezclas?

A.: No, no, no, todos los estilos pueden casar bien lo que pasa es que de repente parece que hay cosas que están bien vistas o mal vistas. Pongo un ejemplo: Camela son absolutamente pioneros en mezclar dos estilos que en teoría no tienen nada que ver como la música electrónica y un deje más rumbero, más nacional, más flamenco…lo que tú quieras. ¡Pioneros eh! Y no estaban bien vistos. Pero si alguien en cambio mezclaba lo latino o un son cubano con el jazz o con el flamenco eso estaba y sigue estando bien visto.

N.C.: También depende yo creo del purismo y la apertura que tengan los propios seguidores de cada género, porque por ejemplo el rock duro tiende menos a mezclarse con otros. Estaría muy bien que lo mezclaran con reguetón, ¿te imaginas? Si es que todo se debería mezclar, la mezcla es maravillosa.

A.: Mira cuando RUN DMC se mezclaron con Aerosmith que bien quedó. Rap y heavy metal juntos.

A alguien que lleva desde el 89 haciendo música de forma conjunta y que ha asistido a numerosos cambios dentro de la industria, ¿le preocupa la moda?

N.C.: Ojo, desde el 89 como Fangoria pero en realidad como artistas, desde el 77.

A.: Claro claro, no te quedes solo en Fangoria (apostilla humildemente satisfecha).

N.C.: Me hace mucha gracia ver cómo las cosas se ponen de moda, me encanta. Eso demuestra que al final la frivolidad siempre vence. El pop es eso, cambio continuo y gente adaptándose o rechazando ese cambio. El punk en cambio se vendió como un antes y un después, como “el año 0″ y al final terminó pasando, como todo. Los punks no se imaginaban que de repente iba a venir otra cosa y resulta que vino. Dentro de dos años ni nos acordaremos de todo lo que está de moda ahora. Yo me acuerdo que a nosotros cuando empezamos nos decían lo mismo que se dice ahora del reguetón: que lo que hacíamos no era música. Y la verdad es que desde la primera vez que yo escuché a Dady Yankee cantar en un bolo de lucha libre en México pensé “pero qué maravilla es esto”. Por eso no entiendo cuando dicen que no es música. “Es que todas las letras son iguales”, dicen los que lo critican. ¿Pero vosotros habéis escuchado las letras de rock and roll de los 50? A mí esto de que se señale lo que está de moda me encanta, que todo se cíclico, cambiante y contradictorio, como la vida.

A.: Elvis Presley, eso no es bailar. El perreo, eso no es bailar. Bueno, pues será para ti. También creo que habrá cosas que volverán al presente que antes eran inadmisibles a finales de los 70, tipo la disco music, que había que quemar los discos y de repente volverá a cobrar vigencia. Esto es así, todo cambia, todo vuelve, nacen cosas nuevas y me parece muy divertido.

En "Canciones para robots románticos" Juan Gatti ya colaboró con Fangoria elaborando esta portada en la que se representaba la imagen de una típica estampa de una familia americana retrofuturista
En "Canciones para robots románticos" Juan Gatti ya colaboró con Fangoria elaborando esta portada en la que se representaba la imagen de una típica estampa de una familia americana retrofuturista FOTO: Juan Gatti Juan Gatti

Para el diseño de la portada habéis vuelto a contar con la mirada personal de Juan Gatti. ¿Qué importancia le concedéis a la estética en una época donde da la sensación de que los músicos parece que tienen que ofrecer algo más que un disco?

A.: Pero fíjate, yo no veo así el tiempo actual, porque es más importante la estética de los artistas que la estética de sus trabajos, porque ahora ya no se apuesta por crear discos. Pero efectivamente, para nosotros estética y música no pueden ir separados, no nos interesa el artista que no tiene una propuesta estética fuerte.

N.C.: Eso es. En eso ya se nos nota la edad y que venimos de Bowie. Cada disco es un cambio y es curioso porque en todos sus trabajos figuraba el nombre del fotógrafo por supuesto y también el del maquillador. Eso en el año 72, donde estaban todos aquellos grupos más “normativos” como Led Zeppelin. Claro, de repente ver que un artista te ponía el nombre del maquillador en sus discos era inspirador.

A.: Y leías de repente “trajes de Antony Price” y te preguntabas quién era y después investigabas.

N.C.: La importancia de la estética la suscribimos totalmente porque al fin y al cabo, un artista es todo. Lo que pasa que claro, si un artista es una persona que toca muy bien la guitarra y nada más, también yo me pongo en su situación, tampoco le puedes pedir más. Como haya artistas como nosotros que no tocamos ningún instrumento sino que hacemos cosas, pues claro...

A.: Pero un artista que toca muy bien la guitarra no es un artista, es un artesano.

N.C.: Bueno, sí. Pero yo me refiero esencialmente a que tú a Rihanna, a Beyoncé, a Rosalía o al novio de Rosalía, Raw Alejandro (que por cierto es monísimo) no les pides que toquen bien el piano, sino que tengan personalidad.

Alaska y Nacho comenzaron su andadura como Fangoria en 1889
Alaska y Nacho comenzaron su andadura como Fangoria en 1889 FOTO: Warner Warner

Otra cosa que parece no pasar de moda es Benidorm y de hecho la arquitectura orbita alrededor de todo el hilo temático de las canciones. ¿Qué tiene Benidorm para resistir incólume como paraíso urbanístico de lo kitsch?

N.C.: Pues el hecho de que sea una burbuja vital que crearon de repente en los 50-60 de la más absoluta nada. Benidorm era un pueblecito de pescadores que de repente se convirtió en una especie de Hong Kong. Los idiomas, los bares de comidas, la gente…

A.: Supuso además mayor libertad en las playas a la hora de ponerse poner un bikini, las costumbres y usos que traía ese turismo extranjero y que no era habitual. Todos los discos de Fangoria tienen una frase que los acompaña y en este, hemos escogido precisamente una del sociólogo Mario Gaviria que fue un gran defensor del desarrollo vertical como ejemplo de práctica más sostenible, más ecológica y más igualitaria y que incluso propuso en su momento que Benidorm fuera Patrimonio de la Humanidad.

N.C.: Claro, si tú haces una urbanización con mil casas de forma horizontal, de manera extendida, te puedes cargar la red de tendido electricidad, la configuración del terreno, todo. Benidorm es un ejemplo de sostenibilidad.

Hablaba antes Nacho de la carga existencialista en las letras, ¿sois partidarios de la frivolidad con mensaje?

A.: Siendo totalmente sinceros, con todo lo que nos gusta el pop, luego al final, si tenemos que pensar en un artista favorito nos quedamos con los Pet Shop Boys, porque sus letras sí que tienen una carga un poco más especial.

N.C.: En los ochenta decíamos “es que los famosos no dicen nada” y nosotros siempre decíamos cosas. Ese vacío era un poquito estilo Mariah Carey (la imita riéndose con voz naíf) y ahora ya no puede ser así, hay que decir cosas. Eso sí, no hay que caer tampoco en error de pensar que las estrellas de pop o los artistas en general tienen obligatoriamente que tener un pensamiento político acertado o una opinión sobre todo. Muchas veces leo por ahí unos titulares tremendos de artistas hablando sobre temas que no tienen nada que ver con su profesión y pienso “¿pero qué esperabas?”. Tú no puedes exigirle a una estrella de pop que diga cosas que no sean pop.

Para la configuración del videoclip de “Mi burbuja vital” os habéis servido en este caso de un cargamento importante de archivo de RTVE relacionado con las galas musicales de los setenta. ¿Echáis de menos el concepto de entretenimiento televisivo que se tenía entonces?

A.: Es triste pensar que no tiene nada que ver con el actual. Nadie va a poder hacer un vídeo de las galas musicales de lo que llevamos de siglo, que ya son veinte años, porque directamente no hay programas musicales. El entretenimiento asociado a la música en el sentido televisivo ha desaparecido, los tiempos han cambiado, antes podías hacer un programa como “La Clave” en donde la gente hablaba muy lento. Por un lado ahora hay más canales de difusión pero por otro, hay menos variedad en cuanto a la propuesta. El último gran programa musical que hemos tenido en España ha sido “Diario Pop” de Ordovás.

N.C.: Mira, es como si yo me entero de que el novio de Rosalía es Raw Alejandro ¿no? y digo ah, ¿y cómo es? Antes tenías que esperarte a ver su foto en el periódico o a verlo en Musical Express. Ahora mismo me meto en YouTube, corroboro lo mono que es y lo estoy descubriendo en el momento. Por eso yo me pregunto, ¿tiene realmente sentido hacer programas musicales hoy en día? ¡Si es que lo puedes ver en YouTube!

A.: Eso es lo importante, poner cara. Mi madre siempre sabrá quién es Loquillo o Gabinete Caligari porque los vio, porque le impusimos que los viera, porque no tenía que buscarlos. Antes las cosas te llegaban, quisieras o no. Y ahora tienes la oportunidad de buscarlas en tu burbuja vital.

¿De qué forma habéis integrado las redes sociales en vuestro discurso como artistas y en vuestra vida cotidiana?

A.: Las redes sociales ahora son como la televisión en los sesenta. “¡Es mala!” decían. Pues no, la televisión es televisión y si tú la utilizas para ver imágenes de guerras o puro entretenimiento la elección es tuya y con las redes pasa lo mismo. Nosotros solo tenemos Instagram por ejemplo.

N.C.: Cada cierto tiempo yo tengo ataques impulsivos y pienso en cerrármelas porque me saturan pero luego pienso que simplemente es cuestión de saber utilizarlas de una manera que a ti te aporte algo. Pero reconozco que si ahora quitaran de repente Instagram, lo echaría de menos porque no podría enterarme de lo que hacen los demás.

A.: ¡Uy, pues a mí ninguna! Sería maravilloso de hecho (risas). La tengo, me divierte, me encanta que me tengan fichada y solo me entre publicidad de mosaicos, azulejos y reformas porque han visto que debe ser eso lo que más me importa, pero si hoy me dices que ya no lo voy a tener más, me daría exactamente igual.

¿Qué color tienen los nuevos horizontes creativos que se presentan?

N.C.: Queremos seguir haciendo lo que hacemos pero diferente. Es como un escritor que quiere escribir otro libro o un pintor otro cuadro. Nosotros queremos hacer otro disco, eso desde luego. Igual en otro sitio, con otros colores, no sé.

A.: Nosotros además nunca hemos tenido una visión muy a largo plazo. En este momento estamos pensando en ensayar lo de México, en volver o en si les vamos a poner peluca a los chicos. Vivir el ahora.