Cultura

“La batalla de los ausentes”: La guerra y su gran causa: la estupidez ★★★★★

Eusebio Calonge vuelve a firmar un texto descomunal, de honda poesía, que Paco Sánchez pone en escena con exquisita eficacia

Gaspar Campuzano, Enrique Bustos y Francisco Sánchez protagonizan la función
Gaspar Campuzano, Enrique Bustos y Francisco Sánchez protagonizan la función FOTO: Víctor Iglesias

Autor: Eusebio Calonge. Director: Paco de la Zaranda. Intérpretes: Gaspar Campuzano, Enrique Bustos y Francisco Sánchez. Teatro Español (Sala Principal), Madrid. Hasta el 20 de marzo.

Cualquiera podría pensar, al verla, que esta última obra de La Zaranda ha nacido al amparo de nuestra más inmediata y trágica actualidad, cuando el eco de las bombas que caen sobre Ucrania nos hace pensar estos días en la fragilidad de nuestras conquistas sociales, en lo poco universales que son en verdad los derechos y libertades, en lo perverso que puede ser el progreso, en la capacidad que tiene el mal para justificarse una y otra vez, y en lo pueril que resulta identificar per se conceptos como “humanidad” y “bondad”, los cuales, tantas veces en la historia, se nos revelan casi como antagónicos. También La batalla de los ausentes nos hace pensar en todo esto, y también en su cuerpo argumental late con fuerza la guerra.

Lo curioso es que esta obra ha llegado a la cartelera de Madrid prácticamente un año después de su estreno en Avilés. No es que la compañía, por tanto, haya aprovechado el momento que nos toca vivir; es sencillamente que La Zaranda, siempre extraordinaria, nos hace reflexionar sobre asuntos que más tarde o más temprano se nos cuelan por la ventana, si no lo habían hecho ya; asuntos graves, genéricos, absolutos que nunca dejarán de atañernos y que en el plano teatral se expresan con hilaridad, no obstante, a través de lo concreto, lo residual, lo engañosamente insignificante.

Así, vemos en esta desopilante e incómoda función a tres grotescos personajes que reivindican en vano la memoria de sus hazañas militares, el recuerdo de lo que fueron y lo que hicieron, sin darse cuenta, tal vez, de que el esfuerzo y el sacrificio no conllevan por sí solos un premio si no van asociados de forma inexcusable a un fin que lo merezca, y sin querer advertir que la guerra, en sí misma, no casa bien con ese fin. Viendo a estos tres estrafalarios sujetos –interpretados de manera formidable por Gaspar Campuzano, Enrique Bustos y Paco Sánchez– comprendemos que el olvido, por cruel que parezca, puede a veces ser tan lógico como lo es el derecho a la memoria. Con ellos haremos un esperpéntico viaje, digno de Max Estrella, al corazón del poder, recorriendo la estructura de un imaginario gobierno en el que se hacen patentes la negligencia, la hipocresía, la corrupción y la estupidez, con el horror que todo ello puede traer consigo.

Eusebio Calonge vuelve a firmar un texto descomunal, de honda poesía –como es costumbre, descarnada y tierna a la vez– que Paco Sánchez pone en escena con exquisita eficacia para ir un poquito más allá que en otras ocasiones: la defensa de la dignidad del ser humano, que es un tema común prácticamente a todos los espectáculos de la compañía, se transforma esta vez en una suerte de advertencia al individuo para que observe que esa dignidad implica, por parte de la persona, una responsabilidad ética.

Lo mejor

Es una de las obras de La Zaranda menos oscuras, más abiertamente cómicas y paródicas.

Lo peor

Falta decisión a la hora de cerrar la obra; el desenlace se percibe sin contundencia y algo equívoco.