Los hoteles, ahogados por los viajes del Imserso: “Preferimos cerrar antes que bajar la calidad”

Denuncian que trabajan a pérdidas y amenazan con salir del programa el año próximo. «Por 23 euros damos pensión completa, vino, wifi, médico y animación en hotel de 3 y 4 estrellas»

La calidad del servicio que ofrecen los hoteles a los viajeros del Imserso está en juego. La sonada queja de un grupo de pensionistas que denunció la mala calidad y poca variedad de la comida que les sirvieron en un hotel de Roquetas de Mar (Almería) parece ser tan solo la punta del iceberg. Hosbec, la patronal hotelera de la Comunidad Valenciana, alertó este verano sobre el empeoramiento del servicio que recibirían los pensionistas en los viajes del Imserso 2022-2023 si el Gobierno no subía las tarifas de la actual temporada para hacer frente al incremento generalizado de costes. Finalmente, la ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030, Ione Belarra, desoyó las advertencias del sector y decidió no subir “ni un céntimo” el precio de los viajes, congelando así la tarifa que reciben los hoteles por persona al día en 23 euros (con IVA incluido). El riesgo de trabajar a pérdidas se ha convertido ya en una realidad que pone entre la espada y la pared al sector hotelero. Si el bajo presupuesto se prolonga, los hoteles prefieran cerrar antes que sacrificar la calidad.

“23 euros por pensión completa, vino, wifi, hoteles de última generación (de 3 y 4 estrellas), animación, médico... Con esos precios solo había opción a sopa de caña”, explica Toni Mayor, el presidente de Hosbec, la patronal hotelera de la Comunidad Valenciana, en declaraciones a LA RAZÓN. Mayor denuncia que el Gobierno ha abocado al sector a trabajar a pérdidas, una asfixia que los hoteles no serán capaces de aguantar otra temporada. “Nosotros con la voluntad de mantener a las plantillas durante temporada baja somos capaces de perder dinero, pero es problema es que esto ya no es perder dinero, es perder hasta la camisa”, alerta.

Macarrones, muchos fritos y poca fruta

“Los hoteles son héroes por mantener empleo y por soportar el insulto constante del Ministerio de Derechos Sociales”, defiende el presidente de Hosbec ante el señalamiento que ha recibido el sector en los últimos días por el empeoramiento en los menús que han detectado algunos pensionistas durante los primeros viajes de la temporada. La única protesta mediática ha sido la de un grupo de jubilados que se puso en pie de guerra por la pobre calidad del menú que ofrecía el hotel almeriense en el que se alojaban, aunque son muchas las quejas que han aflorado a raíz de este caso.

En declaraciones a Canal Sur, los pensionistas denunciaron que todos los días comían macarrones, albóndigas, muchos fritos, poca fruta (mucha ya en estado de putrefacción) y pescado en muy pequeñas cantidades. “Es tanta la repetición y la calidad tan baja, que todo el mundo está protestando”, se quejaba un cliente. Los jubilados afectados presentaron reclamaciones ante la dirección del hotel y ante Consumo de la Junta de Andalucía. Desde la dirección del hotel aseguraron a Canal Sur que el menú era variado y completo, pero que quizás no se ajustaba a los requerimientos de los clientes porque se saldría del presupuesto. El hotel echó la culpa de esta falta de variedad al incremento de costes por la inflación. Aunque todas las partidas de gastos siguen disparas, la comida es la que más. Este 16 de noviembre el INE publicó el dato definitivo del IPC de octubre y pese a que la inflación general se moderó al 7,3%, la subida de precio de los alimentos se disparó al récord del 15,4%.

Cubrir costes

“Nosotros queremos un programa sostenible para todas las partes”, defiende Mayor, pero para ello necesitan cubrir el coste del servicio, añade. Para la temporada de viajes 2022-2023, Hosbec reclamaba que la tarifa que reciben los hoteles ascendiera a 30 euros por persona la noche para cubrir costes y mantener la calidad del servicio que se ofrece a los pensionistas. “Estamos pidiendo algo justo, ni siquiera queremos un céntimo de beneficio”, subrayó Toni Mayor este verano tras darse a conocer la congelación del precios del programa.

Vías para actualizar los precios

Para ajustar los precios al incremento de costes hay varias opciones. Por un lado, se podría plantear que cada usuarios pague en función de su renta. Por ejemplo, que algunos paguen 32 y otros 28 euros. Aunque la alternativa más viable que contempla el sector hotelero es que los usuario asuman un aumento de dos o tres euros por día, que serían 15 o 20 euros más por semana y por persona. El resto lo debería poner el Estado. Esto supondría elevar la aportación anual de 63 millones que realiza al programa de viajes para mayores en otros 25 o 30 millones de euros, según los cálculos de Hosbec.

Toni Mayor afirma que muchos pensionistas se muestran dispuestos a pagar un poco más porque son conscientes de las precarias condiciones en las que trabajan los hoteles, pero otros quizás no conocen esta realidad. “Si pusiéramos en la puerta de los hoteles lo que nos paga el Gobierno por el servicio que ofrecemos se preguntarían cómo es posible”, señala el presidente de Hosbec.

Huida de hoteles si no se suben las tarifas

El programa de turismo social del Imserso corre el riesgo de desaparecer si no se recupera el objetivo para el que fue creado: ofrecer a los mayores unas vacaciones más económicas, pero también garantizar el mantenimiento del empleo y de la actividad del sector hotelero en temporada baja. El primer paso para conseguirlo ya se ha dado: no habrá una nueva prórroga de los pliegos actuales para la temporada 2023-2024. Esta semana el presidente de la Confederación Española de Hoteles (CEHAT), Jorge Marichal, agradeció que “al menos” no se haya prorrogado el programa, pero dejó claro que con la actual tarifa el cliente no es rentable. “Con esos precios no trabajaré con el Imserso nunca”, afirmó e instó al Ejecutivo a que “lo intenten arreglar”.

Desde Hosbec reclaman que el Gobierno se siente con los operadores y negocie un programa establece para que tanto los clientes como los hoteles puedan dejar de preocuparse por cosas justas y evidentes, como tener la capacidad económica de ofrecer un menú variado y equilibrado a los huéspedes. “No perdemos la esperanza de que el próximo pliego pueda ser consensuado”, apunta Toni Mayor, pero advierte: “Si no hay ningún movimiento por parte del Gobierno en este sentido, el próximo invierno no firmará nadie el programa. Preferimos cerrar los hoteles antes que bajar la calidad”.