Adiós a los “Hércules” del Ejército del Aire

Las Fuerzas Armadas despedirán el lunes al avión que durante 47 años ha sido la «espina dorsal» del transporte aéreo militar español. Los últimos diez en activo ya han sido vendidos

Un Hércules aterriza en el aeropuerto de Qala i Naw (Afganistán) en 2013
Un Hércules aterriza en el aeropuerto de Qala i Naw (Afganistán) en 2013Javier Fdez-Largo

Hace 47 años entraba en servicio en el Ejército del Aire el que entonces era el avión de transporte con mayor capacidad y velocidad: el «C-130 Hércules». Llegó procedente de Estados Unidos y desde entonces se convirtió en la «espina dorsal del transporte aéreo militar español» hasta la llegada del A400M en 2016, tal y como explica la propia Fuerza Aérea. El lunes, después de casi medio siglo al servicio de las Fuerzas Armadas y con numerosas misiones en el exterior a sus espaldas, el «Dumbo», como es popularmente conocido, será oficialmente despedido.

Fabricado por la estadounidense Lockheed Martin, la primera de estas aeronaves aterrizó en España el 18 de diciembre de 1973 para incorporarse al ya extinto 301 Escuadrón de Zaragoza (hoy Ala 31). Denominado por el Ejército como «T-10», a lo largo de los siguientes años comenzaron a llegar más unidades en diferentes versiones hasta completar una docena de «Hércules», entre ellos cinco en su configuración de reabastecimiento en vuelo, una capacidad clave para las Fuerzas Armadas.

Su primera misión en el exterior fue humanitaria y le llegó en 1975, transportando a Mali y Níger un cargamento de alimentos y medicinas para Cruz Roja. En África comenzaron sus operaciones más allá de nuestras fronteras y en cierto modo también acaban allí, pues entre sus últimos destinos internacionales, dos de los más destacados han estado en este continente: en Gabón y Senegal realizando transportes aéreos por los países del área del Sahel, apoyando tanto a las tropas españolas como las francesas desde los dos destacamentos de España en África: el «Mamba», ya clausurado, y el «Marfil».

Desfiló en la Fiesta Nacional francesa

Un apoyo, el ofrecido a Francia, que llevó al país vecino a poner a España como “ejemplo de cooperación” e hizo que uno de los “Hércules” de nuestro país participara en París en la parada de la Fiesta Nacional francesa en 2019

Entre medias, cientos de misiones de todo tipo en países como Etiopía, Ruanda, Sarajevo, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Haití, Irak, Afganistán... Transportando tropas, material o ayuda humanitaria; haciendo de puente aéreo y evacuando personal civil; realizando tareas de vigilancia o reabasteciendo de combustible a aeronaves aliadas, los «Hércules» no han parado de trabajar en estos 47 años.

De hecho, en sus «últimos días» al servicio del Ejército español han participado en las operaciones «Balmis» y «Baluarte» contra el coronavirus, colaborando en el transporte de personal y material sanitario.

Preparado para pistas impracticables

La clave de su éxito: su gran capacidad para despegues y tomas de tierra en cortos espacios de terreno sin preparar, portando grandes volúmenes de personal y material de combate. Es decir, podía aterrizar y despegar de pistas pequeñas e improvisadas, como ya demostró en el aeropuerto de Qala i Naw (Afganistán) o más recientemente en los impracticables aeródromos en los que ha desplegado en el Sahel.

Un "Hércules" en el Sahel FOTO: MDE

Desde que se creó el Ala 31 ha realizado más de 180.000 horas de vuelo, en las que ha transportado a cerca de un millón de pasajeros, 150.000 toneladas de carga y ha trasvasado unos 38 millones de litros de combustible.

Pero el tiempo no perdona y el que en su día fue un avión con las mejores capacidades para el transporte se ha quedado pequeño y obsoleto, y se ha tenido que ir retirando poco a poco para dejar paso a su sustituto: el Airbus A400M, que prácticamente duplica en todo al «Hércules»: tamaño, capacidad de carga, alcance, velocidad... incluso en comodidad para los pasajeros.

Accidente mortal en 1980

En todo este tiempo, el episodio más trágico vivido por estos aviones tuvo lugar el 28 de mayo de 1980, cuando el primero de los aparatos que llegó al Ejército del Aire (el T-10.01) se estrelló en Gran Canaria, perdiendo la vida en este siniestro los once militares que viajaban en él.

Un avión "Hércules" reabastece en vuelo a dos cazas FOTO: Ejército del Aire

Desde 2016 han ido reduciendo su protagonismo y ya en 2018 Defensa declaró enajenable la flota de diez «T-10» activos del Ejército del Aire, los cuales ha conseguido vender finalmente por 80 millones de euros (seis a la compañía estadounidense Blue Aerospace, dos a Perú y dos a Uruguay).

Durante estas últimas semanas han realizado sus últimos vuelos, entre ellos la pasada, cuando el más viejo de los «Hércules», el «T-10.03», participó en el acto de la Patrona del Ejército del Aire en Zaragoza.

Será el lunes cuando tendrá lugar en la base de la capital aragonesa el acto oficial de despedida y homenaje, organizado por el Ala 31, dando así el adiós definitivo a estos aviones que ya forman parte de la historia del transporte aéreo del Ejército.