El PP cierra el concurso para mudarse de Génova

La dirección del partido confía en «celebrar la victoria de las generales ya en otro balcón». Casado reúne a su cúpula para exhibir unidad

Sede nacional del Partido Popular en la calle Génova
Sede nacional del Partido Popular en la calle GénovaRicardo Rubio Europa Press

El cierre del curso político por parte de Pablo Casado coincide también, casualidad o no, con el cierre del concurso que abrió la dirección del partido para «fichar» a una consultora que les ayude a organizar el proceso de traslado de sede. El plazo venció ayer, y durante el mes de agosto en Génova harán la selección de la firma elegida para que, a partir de septiembre, se pongan ya a trabajar en elegir el destino y la mejor salida para el histórico inmueble, ya sea alquiler o venta.

Si no hay adelanto electoral, en la cúpula popular anticipan que las próximas generales las afrontarán ya desde la nueva sede, en lo que presentan como la culminación definitiva del «cambio de ciclo político» abierto por Casado. Esta decisión levantó recelos en algunos sectores del partido, y hasta el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, mostró sus reservas. Pero el proceso está en marcha y no tiene rectificación. «La victoria de las generales la celebraremos, si no hay sorpresa, ya en otro balcón», apuntan en el equipo de Casado.

El cambio de sede lo anunció Génova después del mal resultado de las elecciones autonómicas catalanas. Y está ligado a una cuestión reputacional, en teoría pasar página de todos los escándalos del pasado, la identificación de ese edificio con la corrupción de las etapas de Aznar y de Rajoy. Pero también hay razones económicas. El PP perdió muchos ingresos por la caída de escaños en los últimos procesos electorales y tiene que ajustar gastos.

Casado ha elegido hoy el Parador de Gredos para cerrar el curso político por ser el lugar, subrayan en su equipo, en el que se redactó la primera ponencia de la Constitución.

El buen resultado en las elecciones de Madrid y la mejoría en las encuestas, que por primera vez desde que llegó a la Presidencia del PP le permiten tocar La Moncloa con un pacto con Vox, le ayudan a despedir este curso político en la situación de mayor estabilidad interna desde que ganó el Congreso de la sucesión de Rajoy. En la Junta Directiva habrá ausencias de «barones» como el andaluz o el de Castilla y León, pero Casado está en condiciones de poder exhibir unidad y de poner sordina a las voces que han discutido su estrategia y que siguen siendo críticas con algunas de sus decisiones o de sus cambios de decisión.

El año que viene tendrá que enfrentarse al Congreso Nacional, su primer gran examen interno antes de las elecciones generales. Y el año que viene se jugará también sus posibilidades nacionales en las elecciones andaluzas. Hay movimientos y debate sobre si conviene adelantar esos comicios, pero el presidente andaluz, Juan Manuel Moreno, sigue teniendo claro, al margen de lo que digan fuera de su territorio, que la recuperación económica le viene muy bien. Y cree que no tiene relato para justificar un anticipo electoral: los andaluces no lo entenderían porque su Gobierno tiene aprobados los Presupuestos y estabilidad parlamentaria. Así que, por mucho que a algunos en Madrid les urja pillar con el pie cambiado a los socialistas, en la voluntad del PP andaluz está cumplir su programa y agotar el calendario.

Pero esas elecciones serán muy importantes, en cualquier caso, a nivel nacional en la batalla entre Pedro Sánchez y Casado. De hecho, en las estrategias demoscópicas el pulso entre los dos graneros, Cataluña y Andalucía, hasta ahora los dos de dominio socialista, puede tener la llave sobre quién gana las generales.

Casado incidirá hoy en su discurso en la idea de que el PP ha entrado en la fase de consolidación de la alternativa, y explicará que éste será el eje de la Convención Nacional de otoño. La absorción de las bases de Cs parece que ha entrado en una fase que no tiene marcha atrás, y el reto de Casado para los próximos procesos electorales está en el granero de Vox.

En la cúpula popular restan importancia al hecho de que los sondeos confirmen que ese voto se mantiene con una fidelidad muy alta hacia Santiago Abascal. El argumento que dan es que «el votante de Vox se irá por sí solo hacia el PP cuando se acerquen las elecciones y verifiquen que la única opción real de alternativa es la que ofrece Pablo Casado».

Desde el partido contestan a este discurso insistiendo en reclamar que se mantenga la moderación, «con hechos», y advirtiendo de que el futuro pasa por un proyecto que no mire a Vox.