“Si cae Rajoy hay que limpiar las siglas y dejar la sede de Génova”

Temor en el PP a que Luis Bárcenas muestre pruebas que impliquen al ex presidente en el juicio que arranca hoy. Cruce de mensajes entre los barones a los que Casado convocó ayer

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La principal preocupación de Génova ante el juicio por la caja B es que haya alguna prueba que implique directamente al ex presidente del Gobierno Mariano Rajoy. Si la mancha se extiende a la generación más representativa del partido, y cae Rajoy, hay dirigentes de primer nivel, gestionando alcaldías y presidencias autonómicas, que asumen que deberán enfrentarse a una refundación que «limpie las siglas y que incluso borre del imaginario popular la identificación de la sede de Génova con la corrupción». Esta refundación es una salida extrema, muy difícil de gestionar, como también reconocen quienes creen que el partido está obligado a tomar decisiones rupturistas de verdad, y no sólo para proteger la continuidad del mando, si quieren gobernar de nuevo en España.

En el PP se llevaban ayer las manos a la cabeza al constatar cómo el ex tesorero Luis Bárcenas implicaba también a la actual dirección del partido en el juicio por la financiación ilegal, que le sienta de nuevo en el banquillo. Génova negó la supuesta negociación con Bárcenas, que ayer publicó «El Mundo», pero el daño ya está hecho y suponer tumbar la estrategia de la cúpula popular de intentar poner sordina a las acusaciones de Bárcenas presentándolas como un instrumento al servicio del interés de Sánchez. El pacto Sánchez-Bárcenas cambia de tercio bajo la pregunta de qué ha pactado presuntamente Génova con el ex tesorero.

Ayer Pablo Casado se reunió telemáticamente con sus dirigentes regionales para escenificar el apoyo a la candidatura de Alejandro Fernández a la Generalitat. Nadie se salió del discurso necesario para certificar el cierre de filas, pero en los mensajes internos, que se intercambiaron los líderes territoriales, de lo que se hablaba era de Bárcenas y de la «errática» estrategia de Génova para combatir los daños colaterales del juicio que empieza hoy en la Audiencia Nacional. «Esto no puede seguir así por más tiempo».

Política de tierra quemada

Cualquier intento de aproximación a Bárcenas lo que confirmaría es la política de tierra quemada con la etapa anterior por parte de la nueva dirección, conveniente, quizás, desde el punto de vista estético, pero dañina si no mantienen puentes que les permitan conocer a qué puede enfrentarse las siglas del PP en la causa de la caja B, iniciada a raíz de la contabilidad manuscrita que el ex tesorero entregó al juez Pablo Ruz en 2013, lo que se conoció como los «papeles de Bárcenas».

El juicio no podría comenzar en peor momento para el PP, a una semana de las elecciones catalanas en las que Casado mide su liderazgo frente a Santiago Abascal. Las encuestas no son buenas para ellos, y si se confirmase un mal resultado, al menos Casado puede utilizar a Bárcenas como justificación para blindarse de las críticas y de la desestabilización interna. En el partido se anticipan ya a la jugada dadas las circunstancias. Y, de hecho, un mal resultado en las elecciones catalanas sería un golpe más, pero sin efectos a corto plazo. Bárcenas será el escudo.

Esto no implica que no vaya a crecer la presión sobre Casado por la inexperiencia de su equipo. «Aquí debemos tener claro que no se puede negociar nada porque es entrar en el barro judicial. Todo lo que hubiera que hablar debe ser teniendo hilo directo con la cúpula anterior para conocer con exactitud lo ocurrido».

Reunión telemática

En la reunión telemática que ayer celebró el PP, el único que se refirió a Bárcenas fue el candidato catalán. Alejandro Fernández no se anduvo con medias tintas y proclamó que el PP no es Bárcenas, sino Miguel Ángel Blanco y todos los valientes que dieron su vida por la libertad y por España. Todos los demás presidentes autonómicos obviaron el nombre del ex tesorero.

En el PP temen que el desplome de la participación en las elecciones catalanas pueda castigarles a ellos y a Ciudadanos, frente a Vox, partido al que algunas encuestas dan una intención de voto disparada. «La abstención nunca es neutral», sentencian en el equipo electoral popular.

En plena campaña, es una realidad que el PP se encuentra con Bárcenas ocupando todos los titulares, mientras que el partido tiene que dirigir sus energías a defenderse de las embestidas del ex tesorero. El discurso consiste en insistir que el problema no es del PP, sino únicamente de las personas que señale la Justicia. Además de prometer mano dura contra cualquier militante sobre el que se demuestre que ha cometido alguna conducta irregular.

En ese sentido, el PP insistió ayer en que Casado fue elegido en primarias para protagonizar «un nuevo tiempo y pasar página de una etapa que los afiliados no reconocen como parte de la historia de un partido fundamental para España, sino de las actuaciones de las personas que determine la Justicia».

«Que ya no tienen responsabilidades políticas por decisión de la actual dirección».