Antonio Salvá: «Que vayan a por la cúpula, a por quien ordenó asesinar a mi hijo. Si se tira del hilo se llega al ovillo»

Desde hace seis meses tiene una «pequeña esperanza» ya que por una «analogía de explosivos» se podría acusar a un etarra encarcelado en Francia

Antonio Salva, padre de Diego Salva asesiando por ETA
Antonio Salva, padre de Diego Salva asesiando por ETA FOTO: Photographer: Pere Joan Oliver La Razón

El 30 de julio de 2009 una bomba lapa de ETA asesinó a los guardias civiles Carlos Sáenz de Tejada y Diego Salvá, ante el cuartel de la Guardia Civil de Palmanova, en el municipio de Calviá. La banda terrorista había colocado además un segundo artefacto en otro de los vehículos de la Guardia Civil estacionados en la zona, pero fue encontrado esa tarde, enfrente del antiguo cuartel de la Benemérita y fue explosionado por los TEDAX de manera controlada. El caso de Diego Salvá y Carlos sigue sin resolverse.

El padre de Diego, Antonio Salvá asegura que tiene una «pequeña esperanza» desde hace seis meses. Y es que, existe una sospecha, en el sur de Francia, en la que, por «analogía de explosivos» se podría hacer una acusación. «Tenemos un hálito de esperanza, pero no lo sé, depende ya de los jueces y si los extraditan a España para interrogarles, no lo sé», destaca Salvá, quien un día lo dejó todo para entrar en política (Vox) «por mi hijo».

El padre de Diego, trasladó a la delegación de la comisión de peticiones del Parlamento Europeo durante su encuentro con las víctimas del terrorismo la necesidad de impulsar que esos 379 asesinatos se esclarezcan. A Salvá le pareció bien que vinieran los eurodiputados para que así «molesten, que incordien y que nuestros magistrados y autoridades se den cuenta de que todavía tienen muchísimo trabajo. Yo pienso que, si se tira del hilo, se llega al ovillo». Salvá contó a la misión su caso particular y les agradeció el que hubieran venido y, «si pueden hacer algo para activarlo, que lo hagan», fue su petición.

Y es que, por el doble asesinato de Palmanova «no ha sido condenado nadie». Salvá repasa lo ocurrido ese día y cree que los etarras, debieron poner un contemporizador para hacer volar el coche patrulla en el que montó su hijo y luego se fueron. «Podrían haber montado una masacre tremenda», indica y le consta que, durante semanas se controló de forma «tremenda» a todos los que salían de la isla. «A veces pienso que pudieron huir en un barco privado, porque para eso no hay un control tan exhaustivo».

En el caso del atentado de Palmanova no sabe por qué no se ha conseguido atrapar aún a los autores porque, según destaca el padre de la última víctima de ETA, «me consta que la Guardia Civil ha investigado una barbaridad y, hasta incluso hace dos años creo que tenían dos o tres guardias que se dedicaban a ello en cuerpo y alma».

“Doctrina Nuremberg”

Salvá dice que hay una cosa que él no comprende del caso de su hijo: «No han aplicado la “doctrina de Nuremberg”, que es ir a por la cúpula, a por quién ordenó el asesinato»: Responsabilizar a esa cúpula, que se sabía quién era, quién dio la orden entre los que estaría Mikel Karrera, «ATA» que está en el sur de Francia. «En Nuremberg se juzgó a quien dio las órdenes, no a los ejecutores. No sé por qué no se ha ido a por ellos», insiste. Y es que un informe policial indicaba que ATA daba las órdenes en ETA cuando se ordenó atentar en Palmanova. De este auto de procesamiento se dio traslado a Francia que lo mantiene paralizado desde hace seis años, sin que la Fiscalía lo impulse ni insista en ello, advierten desde Dignidad y Justicia.

Aunque es escéptico y sabe que, la misión del Parlamento Europeo «no tiene mucho poder para hacer nada», solo el efecto de «remover conciencias» e insiste en apuntar «a la cúpula» porque «si se va a la cúpula, se llega abajo».

Salvá recuerda que los comandos de ETA no actuaban por iniciativa propia ya que «seguían una disciplina de hierro» y asegura que, le extrañaría muchísimo que, aquellos que apretaron el botón, «no estuvieran ahora mismo pisando moqueta».

El padre de la última víctima de la banda terrorista tiene perfectamente estudiado cómo, en el mundo de ETA, hay un frente que es el de los presos, que han hecho el trabajo sucio, y los demás, han pisado moqueta gracias a ellos. «Los familiares lo saben». Subraya que el PNV, además, intenta «sacar tajada» porque tiene como enemigo político a Bildu, luchando por liderar la causa de los presos, la transferencia de las cárceles al País Vasco que, afirma, ha supuesto para las víctimas «otra nueva traición» . Por ello, Salvá advierte del riesgo de que se pueda volver a imponer otra vez la «doctrina Bolinaga impuesta por el PP» por la que los etarras obtendrían certificados médicos y empezarían a salir a la calle. «Yo auguro que en cinco años las cárceles estarán vacías, por desgracia. Ojalá me equivoque».

La “línea recta” de ETA

«Encontrar los autores materiales, afrontarlo con la verdad por delante es algo muy importante para una víctima», afirma Salvá. Asegura que a él ETA no le engaña: «Los conozco cómo actúan desde que fui a vivir a Navarra en 1975; siguen una línea recta y de esa línea caminan gracias a los gobiernos, porque se lo permiten. Es mucho peor ver la traición de los que mandan que la de ellos, porque ellos van con la cara descubierta y sin mentir», sentencia.

Eso sí, tilda de “supuesta ficción” la posibilidad de que los etarras encarcelados lleguen a delatar o ayudar a resolver los más de 300 crímenes sin autor. “Eso no lo vamos a ver” y apunta: “La clave está en los juzgados”.