Díaz se prepara para desplegar su proyecto político y marca perfil propio ante el Gobierno y Podemos

Lanzará su proyecto político tras Navidad y reniega de estar a la izquierda del PSOE: “Le regalo al PSOE esa esquinita

La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, posa tras recibir el premio de Cermi.es 2021, en nombre del Ministerio de Trabajo y Economía Social
La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, posa tras recibir el premio de Cermi.es 2021, en nombre del Ministerio de Trabajo y Economía Social FOTO: Cézaro De Luca Europa Press

Los tiempos son importantes en política y la vicepresidenta lo sabe. Es por ello que rechazó frontalmente postularse como candidata a liderar Unidas Podemos tras que Pablo Iglesias se lo señalase. No era el momento, ni tampoco entraba en sus planes ser la «heredera» en Unidas Podemos del ex vicepresidente. Su objetivo es aspirar a un espectro más amplio. Así, Yolanda Díaz es meticulosa en sus formas y no desvela su futuro hasta que se encuentra a pocos metros de él. Tras meses de incógnitas sobre el momento en el que comenzaría a tejer su «frente amplio», la dirigente gallega pone fecha a la creación de su proyecto político. Será una vez pasen las navidades cuando comience su «proyecto de escucha con la sociedad civil». Un corto plazo de tiempo para el que espera haber cerrado la reforma laboral en el seno del Gobierno e impulsado la subida del Salario Mínimo Interprofesional. A partir de entonces, además de seguir centrada en su trabajo en el ministerio y en la vicepresidencia, Díaz comenzará a «recorrer» España. Unos actos con los la dirigente gallega prevé «hablar a la sociedad española».

En aras de construir su futuro político, la vicepresidenta manda varios mensajes dirigidos tanto al PSOE como a Unidas Podemos, ambos socios en el Gobierno de coalición. Y lo hace con rotundidad. Ante las presiones de ambos lados, del PSOE ante el temor por su creciente alza en las encuestas entre los votantes socialistas, la vicepresidenta marca perfil con su nueva candidatura y apuesta por la transversalidad: «Yo no quiero estar a la izquierda del PSOE. Le regalo al PSOE esa esquinita», explicó ayer en una entrevista en Radiocable. A su juicio este espacio es «un rincón en el espectro político muy pequeño, muy marginal». Para Unidas Podemos también hubo mensajes, porque los morados siempre se han situado «a la izquierda del PSOE» y ella lo rechaza.

El objetivo de Yolanda Díaz es el de recuperar a una parte de la sociedad que no se identifica en la actualidad con ninguno de los partidos políticos. Pero lo hará, además, sin sostenerse en los partidos existentes. A su juicio, las formaciones que se sumen a su plataforma no son actores principales, sino herramientas para el cambio. Deben acompañar su liderazgo, pero no serán protagonistas. Este es el afán, además, de la dirección de Podemos, que desea ser la «nave nodriza» del nuevo proyecto político.

Pero los mensajes fueron más allá. En este mismo afán de preparar su candidatura y diferenciarse con ambos partidos, la vicepresidenta quiso recordar un suceso que en múltiples ocasiones ha desvelado. Fue el momento en el que lo pronunció en el que lo pronunció lo importante. Recordó al Gobierno y a Unidas Podemos que ella ya anticipó lo que podía pasar en España –y que finalmente ocurrió– con el avance del coronavirus en marzo. En la misma entrevista sacó pecho de la «guía de prevención» que elaboró y presentó el 4 de marzo en la que advertía tanto al Gobierno como a la población de los riesgos que podía conllevar el coronavirus ante la situación que se estaba viviendo en Italia, donde los casos se contaban ya por centenares y comenzaban a tomar medidas para blindarse ante la epidemia. «El 4 de marzo presenté una guía enormemente polémica en el Gobierno, y también fuera se me acusó de alarmista; fue en la antesala del 8-M», explicó. Un dardo directo a Unidas Podemos, por la celebración de la manifestación multitudinaria liderada por el Ministerio de Igualdad que dirige Irene Montero. A la marcha también acudieron ministras socialistas, mientras que Yolanda Díaz se ausentó de la misma. En Madrid se confirmaron el 8-M hasta 200 casos por coronavirus, hasta 500 hospitalizados, una cifra que se cuadruplicó hasta los 2.000 casos en los cinco días posteriores.

La ministra había trabajado en una «guía» con prevenciones sanitarias que Moncloa pronto salió a censurar por «alarmista», según la vicepresidenta. En una nota de prensa, el Gobierno incidía en que las medidas sanitarias correspondían al ministerio de Salvador Illa. «Las indicaciones sobre la evolución del coronavirus y las medidas a tomar en España las está ofreciendo el Ministerio de Sanidad. En España, todo el gobierno sigue las indicaciones concretas del Ministerio de Sanidad, que se basan en un seguimiento constante de la situación, transparencia informativa», recordaban entonces.

En su «guía», la vicepresidenta, señalaba las posibles medidas de protección social a tomar en las empresas, así como el mecanismo de los ERTES, que poco después fue aprobado en Consejo de Ministros. También se abordaba el teletrabajo y la necesidad de cumplir con medidas de higiene como con el lavado de manos. En esa fecha, el Ejecutivo no había tomado todavía medidas anticipadas para frenar el riesgo de contagio y no sería hasta el 14 de marzo cuando el Gobierno, en Consejo de Ministros Extraordinario, decretaría el primer estado de alarma en España.