Podemos se limita para seguir en Moncloa

Rebaja sus críticas al PSOE por el envío de armas, pero insiste en su posición después de que Díaz pidiera «pasar página»

El Consejo Ciudadano Estatal de Podemos se ha reunido  para analizar las consecuencias derivadas de la guerra de Ucrania
El Consejo Ciudadano Estatal de Podemos se ha reunido para analizar las consecuencias derivadas de la guerra de Ucrania FOTO: FERNANDO VILLAR EFE

Podemos trató ayer de pasar página del enfrentamiento que ha vuelto a reventar las costuras dentro del Gobierno de coalición y que ha destapado las discrepancias entre su partido y la vicepresidenta segunda por el envío de armas a Ucrania. El partido sigue defendiendo su postura inicial, pero rebaja sus críticas y ya no compara al PSOE con un «partido de la guerra». En un intento de zanjar una de las mayores crisis del Ejecutivo de coalición, los morados se autolimitan en sus críticas de máximos para corresponder a la llamada de Yolanda Díaz a la prudencia en sus pronunciamientos con el fin de acallar el malestar interno en Moncloa ante la fotografía de la división y ruido interno que copa en demasiadas ocasiones la agenda mediática.

Un escenario que llegó también a tensionar al máximo a los actores de izquierda que conviven en el espacio confederal y que durante esta semana acabó zanjándose con la intervención directa de la líder de Unidas Podemos, llamando al orden a sus ministros, a la vez que la ministra de Igualdad, Irene Montero, acordaba con el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, «lealtad» al Ejecutivo para frenar una posible ruptura.

La secretaria general de Podemos reunió ayer a su Consejo Ciudadano Estatal –máximo órgano de decisión– para analizar las consecuencias del conflicto bélico y para defender su postura ante su Ejecutiva, líderes autonómicos y consejeros estatales. Una postura que fue rebatida dado que se dirigía ante un comité acrítico tras la salida de todas las corrientes críticas que convivía en Podemos hasta hace tres años.

La ministra se reafirmó en sus posiciones aunque suavizó sus críticas por la acción del Gobierno de España y de la Unión Europea en cuanto a la guerra. «Hemos defendido las vías diplomáticas y pacíficas como medida más eficaz para acabar cuanto antes con la guerra en Ucrania», remarcó. Agradeció a la militancia de su partido, y a la del espacio confederal por «haber defendido lo que pensamos que es ético y justo, aunque se nos criminalice e infantilice por ello». Se congratuló de haber «defendido la paz» en el «único momento en que es más complicado hacerlo, durante la guerra». «Lo contrario de la guerra es la política, la principal tarea de la política es evitar la guerra», explicó para negar que el envío de armas pueda «cambiar la correlación de fuerzas a favor de los ucranianos».

Así, si bien en su discurso se evitó tensionar de nuevo al Ejecutivo debido a que las ministras ya han prometido «lealtad a Sánchez», Belarra sí volvió a reclamar un movimiento europeo por la paz, de la mano de líderes progresistas como Jean-Luc Melènchon o Jeremy Corbyn».

En el partido creen que el malestar en Moncloa y tanto dentro del espacio confederal ya esta zanjado y apuestan ahora por tomar medidas económicas para hacer frente a las consecuencias económicas que tendrá en España. Aunque admiten que su posicionamiento sobre las armas ha podido generar un debate interno. Según fuentes del partido, el análisis que se hace en la formación, aún así, es el de continuar trabajando para encontrar una solución al conflicto en Ucrania. Un debate que en varios sectores de la izquierda no ha sentado bien ante el hecho de que el partido que critica el envío de armas pueda continuar en Moncloa. Sin embargo, los morados descartan este escenario y creen que sin su acción habría medidas que no llegarían. Reconocen no tener la fuerza necesaria al no ser el socio mayoritario en Moncloa, pero, subrayan, que ello no les prohíbe «mostrar su opinión».

Con el objetivo de alejar ese escenario, la secretaría general morada y ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra, apostó por presentar un plan de emergencia energético y un nuevo escudo verde y con recortes a los beneficios de las eléctricas. Unas medidas que trasladarán a su socio y que se interpreta como un nuevo modo de presión al PSOE en el Gobierno al volver a apostar por implantar la reforma fiscal, a pesar de la negativa del Gobierno. Los morados se ven imprescindibles en el Gobierno y subrayan que muchas de las medidas que han logrado aplacar la crisis del coronavirus han llegado gracias a ellos.

Un cheque de 300 euros para la factura de la luz

►Podemos urge desplegar un «nuevo escudo social y verde» para proteger a la población ante la nueva crisis económica provocada por la guerra de Ucrania. Para ello, demanda un plan de emergencia energético que incluya un «duro recorte» a los beneficios caídos del cielo de las compañías eléctricas, junto a una ayuda directa a las familias para pagar la factura de la luz y el gas, mediante un «cheque» de 300 euros en un único pago para 19 millones de familias. Según sus cálculos, esta medida costaría alrededor de 5.700 millones de euros. Proponen aplicar un recargo del 10% en el impuesto de Sociedades a las grandes empresas eléctricas, así como acelerar la transición hacía un modelo con mayor presencia de las energías renovables y abandono de combustibles fósiles.