Feijóo pasa a la acción ante “la mentira” del Gobierno en el “caso Pegasus”

A Génova llega el malestar institucional. «No podemos pasar página. El Gobierno no dijo la verdad»

El PP de Feijóo pasa al ataque después de haber ofrecido al Gobierno su apoyo para gestionar la crisis del espionaje sin tener que someterse a las exigencias de ERC. Hoy fijará posición, va a reclamar explicaciones en el Congreso, y considera que el Gobierno, y también Defensa, «han mentido» a los españoles, por lo que no se puede pasar página, sin más, de una crisis que ha hecho saltar por los aires la estabilidad de los servicios de inteligencia.

El PP dio su apoyo a Paz Esteban en su comparecencia en la comisión de secretos oficiales de la pasada semana y también blindó al Gobierno de la presión de sus socios para que no se viera forzado a aceptar una comisión de investigación sobre el funcionamiento del CNI.

El presidente Sánchez sabía que tenía el apoyo del principal partido de la oposición para afrontar esta crisis con el independentismo sin tener que hacer nuevas concesiones, pero el coste era dar oficialmente por rota la mayoría de investidura. En la práctica, ya lo está, y el relevo en el CNI no es suficiente para la Generalitat, que ayer continuó reclamando más gestos después de recibir en bandeja la cabeza de Paz Esteban.

Para el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, la decisión del Gobierno de cesar a la jefa de los servicios de inteligencia «debilita al Estado» y consuma el «esperpento», sólo con el objetivo de que Pedro Sánchez pueda intentar garantizarse «su supervivencia política».

La actual dirección del PP ha incidido en su perfil de alternativa y de oposición de Estado, pero la resolución de la crisis por el «caso Pegasus» les deja la sensación de que el Gobierno «no defiende a España».

«No se puede pasar página de esta crisis porque se ha mentido a los españoles. Para hacer política de Estado hacen falta dos partidos de Estado».

Al PP está llegando el malestar institucional por el proceder del Gobierno para apaciguar a ERC, y esto influye también en las decisiones que adoptan al frente de la oposición. Creen que se ha utilizado la filtración de la infección de Pegasus en los móviles de Sánchez, de la ministra Margarita Robles y del ministro Fernando Grande-Marlaska para tener una supuesta justificación con la que ceder ante ERC, incluso «con el cese de la directora del CNI sin que haya razones justificadas y de peso que la hagan responsable directa de un fallo en la inteligencia».

El Gobierno de Sánchez ha dejado a los pies de los caballos al CNI, ha dado munición a ERC y ha bendecido la propaganda independentista para esconder el motivo real de las escuchas, individualizadas y con aval legal. Es decir, el Gobierno ha antepuesto a todo el maquillaje de la realidad y de los motivos por los que se hicieron esas escuchas, en la que han trabajado servidores públicos que tienen que velar por la integridad y por la seguridad nacional».

Sánchez va a encontrarse por primera vez en este tema al PP más duro y combativo, y aunque la nueva dirección popular no mezcle todos los asuntos en un mismo paquete, y la negociación sobre la renovación del Poder Judicial vaya a seguir su curso por otro lado, sí supone una ruptura de confianza que hará más difícil, a futuro, cualquier acercamiento entre Gobierno y PP.

«El Gobierno tiene las prioridades cambiadas. Y en vez de defender a los que nos protegen, protege a los que quieren romper España», argumentó el coordinador general del PP, Elías Bendodo. En parecidos términos se pronunció la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, al lamentarse de que el Gobierno intente «parchear las instituciones para resolver crisis de gobierno».

El espionaje centrará hoy el Pleno del Congreso, y será un termómetro de hasta dónde ERC se siente legitimada para continuar apretando al Gobierno de coalición y también del nivel de exigencia del PP, liberado de la prudencia institucional en un asunto tan sensible como éste una vez que entiende que el Gobierno «ha antepuesto su interés personal al general».

En el grupo de asesores de Feijóo observan con deleite «el caos» del Gobierno y la crisis que está haciendo tambalearse a Pedro Sánchez a poco más de un mes para las elecciones andaluzas y con el PP hacia arriba en las encuestas de las generales. Incluso aunque suban el tono de la oposición, aseguran que seguirán siendo previsibles, prudentes y responsables. «Porque es justo lo contrario de lo que representa en estos momentos el Gobierno de Sánchez».

Por eso, tampoco se verá al PP hacer movimientos bruscos ni declaraciones que supongan ponerles en la pelea por ver quién grita más contra el Gobierno. Hay sensación de que la Legislatura está entrando en punto muerto y que las elecciones andaluzas pueden marcar un punto de inflexión de no retorno en la batalla por La Moncloa entre el centro-derecha y la izquierda.