La OTAN fulmina la ensaladilla “rusa” y la cambia por “tradicional”

Modifica el nombre del plato justo el día que la Alianza define a Rusia como la mayor amenaza

La carta con los platos de la cafetería de la Cumbre
La carta con los platos de la cafetería de la Cumbre FOTO: La Razón

Una de las curiosidades de esta Cumbre de la OTAN que esta semana se celebra en Madrid ha sido el menú que se sirve en la zona en la que trabajan los periodistas. Y no solo por su precio (20,35 euros), sino porque, entre los platos que componen el menú, estaba la ensaladilla “rusa”, cuanto menos llamativo en un cónclave en el que se ha definido a Rusia como la mayor amenaza para la Alianza. Y también después de que, por ejemplo, en una de las cenas ofrecidas a los ministros de Defensa y Asuntos Exteriores de los países aliados se sirviera “ensaladilla Kyiv”, un plato “renombrado” por el chef José Andrés, que hace tiempo renunció a usar el apellido “rusa” para este plato.

Así que la organización no ha tenido más remedio que fulminar este plato del menú, que es el mismo durante los tres días de la Cumbre, y haya optado por cambiarlo por “ensaladilla tradicional”. De hecho, también ha modificado la descripción en inglés del plato: si el lunes era “Potatoes salad Russian style” (ensalada de patatas al estilo ruso), desde ayer es simplemente “Traditional salad” (ensalada tradicional”. Eso sí, lo que se mantiene son los 8 euros que cuesta si se toma fuera del menú.

Origen francés

¿De dónde viene el origen de “ensaladilla rusa”? A mediados del siglo XIX en Rusia se popularizó una ensalada que contenía langosta, anchoas, atún, cangrejo, aceitunas, alcaparras y mayonesa. En otro libro de recetas de la época, queda constancia de la clásica elaborada con patata, la que habitualmente consumimos. Sin embargo, hasta entonces no tenía nada que ver con Rusia, sino más bien con cocineros franceses.

Y es que, fue un cocinero ruso, pero de origen franco-belga, llamado Lucien Olivier, quien la popularizó con algún añadido, y la puso en el menú de su restaurante para la alta sociedad moscovita, donde triunfó y se quedó con el nombre de “ensalada Olivier”, pero él no la inventó.

En octubre de 1844, en un banquete oficial, la reina Victoria de Inglaterra y sus invitados probaron también una ensalada a la rusa que, probablemente, sí fue más similar a lo que ahora entendemos como tal. Las ensaladas denominadas como italianas o francesas (de verduras cocidas y aliñadas con o sin mahonesa) ya eran una realidad y en 1845, por ejemplo, el diccionario alemán Universal-Lexikon de Pierer explicaba que la única diferencia entre la ensalada italiana y otra llamada rusa era que la última incorporaba arenques y sus ingredientes estaban cortados en forma de dado”.

Pero, realmente, ¿por qué se llama ensaladilla rusa a esta popular ensalada? Fue a partir de la Revolución Rusa, en 1917, cuando los exiliados de aquel país comenzaron a hacer conocida esta ensalada en países de Europa o en Estados Unidos. Así fue como el mundo conoció este popular y tan apreciado y socorrido plato. Desde Rusia sí, pero no exactamente rusa.

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua recoge el concepto de “ensaladilla rusa” y lo define como: “Ensalada de patata, guisantes, zanahoria y huevo cocido, mezclados con atún u otros ingredientes, que se sirve fría y aderezada con mahonesa”.

Por su parte, el Diccionario de Gastronomía completa la descripción de la RAE y define a la ensaladilla rusa como una “ensalada compuesta de patata cocida en pequeños dados, zanahoria y guisantes cocidos, bonito al natural y ocasionalmente algún encurtido en trozos, como aceitunas o pepinillos en vinagre. Evidentemente, no es esta la versión que se conoce en Rusia -ni por los ingredientes que la componen, ni por su nombre, ni por la forma de degustarla-. Tal vez por eso, se haya fulminado ya la denominación de “rusa” y sea “tradicional”.