Aumento del gasto militar: el primer paso de un camino muy largo

El crédito extraordinario elevará el gasto al 1,08% del PIB. Para cumplir con el objetivo del 2% en 2029, Defensa aún debe destinar otros 12.000 millones

La ministra de Defensa, Margarita Robles, durante una visita a las tropas desplegadas en Lituania con la OTAN
La ministra de Defensa, Margarita Robles, durante una visita a las tropas desplegadas en Lituania con la OTAN FOTO: Javier Lizón EFE

El Ministerio de Defensa ha comenzado a recorrer una senda que muchos se propusieron pero no se atrevieron: la de alcanzar el 2% del PIB en gasto de Defensa. Un camino que arrancó en 2014 y debía haber terminado el próximo año 2024, que es a lo que se comprometieron los miembros de la OTAN en la Cumbre de Gales. Sin embargo, nuestro país ha «ido más lento» que otros, como apuntaba la ministra de Defensa el lunes en una entrevista con LA RAZÓN en la que evitó dar datos sobre el aumento del gasto militar. En ella recordaba que en dicha Cumbre, los aliados decidieron que la forma de aportar también pasaba por contribuir a las misiones en el exterior de la Alianza, donde nuestro país sí que cumple. Esa aportación «cualitativa» a la que se han ido agarrando los diferentes gobiernos todos estos años para que no todo fuese «cuantitativo». Pero ya tocaba meterle mano a un presupuesto que, aunque ha ido creciendo algo en los últimos años, no lo que debería. Y más, después de acoger una Cumbre de la OTAN en Madrid y hacer reivindicaciones que se han tenido en cuenta en el nuevo Concepto Estratégico.

Así que el crédito extraordinario de 999,7 millones a cargo del fondo de contingencia aprobado ayer, y que subiría el gasto al 1,08% del PIB, es solo el primer paso de un largo camino que costará, en total, otros 12.000 millones extra a sumar a los 14.135 que ya invierte el Departamento que dirige Margarita Robles (contando ya el nuevo aumento). En total, haciendo los cálculos con los últimos datos del PIB conocidos, España deberá destinar a Defensa en 2029, fecha marcada por el Gobierno para cumplir, unos 26.177 millones de euros.

Y para alcanzar esa cifra, el presupuesto deberá crecer, a partir de 2023, en más de 1.700 millones de euros cada año. Una cifra que, a partir de ahora, sí que tendrá que someterse a la aprobación del Congreso de los Diputados, al contrario de lo que ocurre si se usa el fondo de contingencia, al que las Fuerzas Armadas recurren todos los años para sufragar, principalmente los gastos derivados de la participación en operaciones en el exterior, los cuales se cuantifican en los presupuestos en poco más de 200 millones y que, como ejemplo, solo el pasado año supusieron un desembolso de más de 901 millones. Y este año se espera que el gasto en misiones para el mantenimiento de la paz sea bastante más por los despliegues adelantados y reforzados como consecuencia de la guerra en Ucrania.

Otros 861,6 millones para misiones este año

De hecho, el Ejecutivo ya había permitido este año a Defensa disponer de otros 861,6 millones para este concepto: 291,7 el pasado 10 de mayo y 569,8 millones el 8 de marzo). Así que, en total y contando con los 999 millones de ayer, el Gobierno ha destinado a las Fuerzas Armadas casi la mitad (47,5%) del fondo de contingencia, el cual está dotado este año 2022 con 3.922,8 millones de euros. Una hucha para «hacer frente durante el ejercicio presupuestario a necesidades inaplazables, de carácter no discrecional para las que no se hiciera en todo o en parte, la adecuada dotación de crédito», tal y como se explica en la Ley general presupuestaria.

Este año, además de los 1.861,4 millones destinados a Defensa, el Ejecutivo también ha usado otros 555,1 millones del fondo para hacer frente a las consecuencias del volcán de la Palma, de la pandemia, la borrasca «Filomena», los incendios forestales o las elecciones de Andalucía del pasado 19 de junio, entre otros. Estos fondos han de ejecutarse en el ejercicio en el que se aprueban.

De momento, Defensa cuenta ya con esos 999 millones extra que irán, según se desprende de la referencia del Consejo de Ministros, a «atender los gastos extraordinarios de las Fuerzas Armadas ocasionados por la invasión de Ucrania». Un concepto muy amplio en el que, sin embargo, se enmarcan muchos de los gastos en los que han incurrido como consecuencia de los refuerzos en las misiones o el envío de material a Kiev.

Misiones de disuasión reforzadas

Así, España ha reforzado este mismo año las misiones en el flanco Este con la OTAN y las fuerzas permanentes de la Alianza. Por ejemplo, adelantó y aumentó la presencia en los grupos navales en el Mediterráneo (con tres buques), desplegó cazas en Bulgaria para proteger su espacio aéreo o ha aumentado tanto el número de efectivos como de medios en Letonia, donde ha pasado de 350 militares a 600 y ha enviado obuses autopropulsados y una batería de misiles para defender una base aérea letona.

A esto se suma la ayuda militar (ofensiva y defensiva) enviada a Ucrania, que básicamente se resume en munición, lanzagranadas, ametralladoras ligeras, cascos, chalecos... y una ambulancia blindada. En este sentido, el Consejo de Ministros ya aprobó el pasado mes una partida de 3,3 millones para que el Ejército de Tierra repusiese parte del material militar donado.

Y ahora, la OTAN quiere reforzar aún más tanto sus misiones como las fuerzas de respuesta rápida, lo que implica más gasto para adiestramiento de personal, sostenimiento y modernización de medios, una de las principales reivindicaciones de la cúpula militar, que lleva años reclamando un aumento para no perder capacidades.

En principio, de estos 999 millones, un tercio aproximadamente irá destinado a gasto corriente y otros dos tercios a inversiones reales, principalmente a reponer el stock de material y al sostenimiento de medios y materiales. Ya solo quedan 12.000 millones más para cumplir con la promesa que Sánchez hizo a los aliados y que ha abierto una gran brecha en el Gobierno.