Pseudociencia en Buckingham

Un curandero en la corte de Carlos III

Garra del diablo, hierba de cabra en celo... Se cumplen los peores temores de la comunidad científica

El príncipe Carlos de Inglaterra, en una imagen de Archivo
El príncipe Carlos de Inglaterra, en una imagen de Archivolarazon

El rey Carlos III del Reino Unido tiene 75 años. Es la persona que ha accedido al trono con mayor edad y, aunque supo esperar con imperturbable serenidad su turno, esto no le ha privado de algunos achaques. Durante la coronación, sus dedos hinchados y rojos no pasaron desapercibidos, síntoma de dactilitis, una inflamación de las articulaciones de los dedos de manos y pies, que vulgarmente se conoce como «dedos salchicha».

El rey Carlos III
El rey Carlos IIICarl de SouzaAgencia AP

Su hijo Harry desveló también que padecía dolores crónicos como consecuencia de varias caídas en las que se fracturó el brazo derecho, las costillas y los cartílagos de una de sus rodillas. No ha trascendido mucho más acerca de la salud del monarca, por lo que podría presumir de ir cumpliendo años con calidad, uno de los grandes retos sanitarios. ¿Justifica que prescinda de la medicina?

Esta parece haber sido su decisión con el fichaje de Michael Dixon, un controvertido homeópata que usa tratamientos sin ninguna evidencia científica. A partir de ahora, él es quien estará al frente del equipo médico que cuida la salud de todos los miembros de la familia real, disponible las 24 horas del día.

Michael Dixon
Michael DixonLR

Dixon, de 71 años, estudió Psicología y Filosofía en Oxford y es defensor de la medicina integrativa. Es decir, del uso de terapias naturales para combatir la enfermedad desde un enfoque filosófico y holístico, concediendo un lugar preferente a la homeopatía, la fitoterapia, la aromaterapia, la reflexología o la acupuntura. Los médicos británicos han puesto el grito en el cielo sacando a relucir algunas de las prácticas más conocidas de Dixon. En su consultorio ejercen curanderos que dicen sanar con imposición de manos y prescriben hierbas, como la garra del diablo, para aliviar el dolor provocado por la inflamación en los casos de artritis.

Las propiedades que se atribuyen a esta planta, originaria de Sudáfrica, no tienen ningún respaldo científico y, de hecho, su uso oral puede provocar diarrea, reacción alérgica, alteración de la frecuencia cardíaca y otros trastornos. Otra de sus prescripciones es la hierba de cabra en celo para tratar la disfunción eréctil y otros problemas de tipo sexual. Esta exótica planta no tiene tampoco ninguna evidencia científica y sí muchos riesgos cuando interactúa con algunos medicamentos, alimentos, otras hierbas medicinales o suplementos.

¿De dónde le viene al rey Carlos el gusto por la pseudociencia? A pesar del disgusto que ha causado la noticia en la comunidad científica del país, no es ninguna sorpresa. La posibilidad de que este tipo de terapias ganasen peso era precisamente uno de sus temores desde la muerte de la reina Isabel. Como príncipe, su apoyo suscitó más de una polémica al promover algunos remedios a base de hierbas a través de su propia compañía. Una de ellas era un brebaje preparado con diente de león y alcachofa para desintoxicar el cuerpo.

Descontento en el país

Fue también duramente criticado cuando, hace cuatro años, respaldó públicamente estas prácticas al patrocinar la Facultad de Homeopatía y a sus profesionales. El Servicio Nacional de Salud (NHS) del Reino Unido anunció en 2017 que «en el mejor de los casos, se trata de un placebo y un modo de mal uso de los fondos del NHS». Ese año se puso en marcha una serie de medidas para impedir que se prescribiese con receta médica.

Edzard Ernst, profesor emérito de la Universidad de Exeter, denuncia que «cualquiera que promueva la homeopatía está socavando la medicina basada en la evidencia y el pensamiento racional. Hemos demostrado que no es una terapia eficaz. El rey puede nombrar a quien quiera, pero en el ámbito sanitario está favoreciendo a personas que promueven terapias cuestionables».

También la organización The Good Thinking Society, que fomenta el pensamiento científico y mantiene una cruzada especialmente combativa contra la homeopatía, ha expresado su malestar: «No es apropiado. El papel de la monarquía no es defender sus propios proyectos y creencias personales, ni utilizar el poder y la influencia para presentar casos que vayan directamente en contra de las pruebas que tenemos».

Para calmar las aguas, desde el palacio de Buckingham han emitido un comunicado aclarando que el doctor Dixon no cree que puedan curarse enfermedades como el cáncer con homeopatía, sino que usa las terapias complementarias junto con las convencionales, «siempre que sean seguras, apropiadas y estén basadas en la evidencia».

Puro contraste con el médico personal de Isabel II

El uso de la medicina alternativa no es ningún secreto en los Windsor, como tampoco en otras realezas europeas. Sin embargo, la reina Isabel II prefirió confiar su salud a Sir Huw Thomas, profesor de genética gastrointestinal en el Imperial College de Londres.

La reina Isabel II
La reina Isabel IIDPA vía Europa PressDPA vía Europa Press

Era el encargado de atender personalmente todos los problemas de salud de la reina. Fue su médico personal y también su hombre de confianza. En noviembre de 2021, tras superar un bache, le condecoró en una ceremonia de investidura.