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Esther Doña: “Carlos imprimió los mensajes de nuestro cortejo”

La viuda del marqués de Griñón se sincera, tras la publicación del libro en el que narra su historia con Carlos Falcó

Esther Doña
Esther Doña FOTO: Jesus Cordero Jesus Cordero

La viuda de Carlos Falcó está en un momento sereno, pleno y feliz. Con su nuevo libro sobre la vida del marqués de Griñón ya en las librerías concede una entrevista a LA RAZÓN, donde desgrana con mimo su historia de amor, revela quién han sido sus grandes (y desconocidos) apoyos en su proceso de duelo y qué proyectos tiene en mente con su actual pareja, el juez Santiago Pedraz.

-Escribir «La vida de un gran hombre a través de mis ojos», publicado por Planeta, ha sido como una terapia para usted? ¿Ha sido una forma de superar un duelo y de despedirse de la persona que amaba y que la Covid truncó?

-Escribir este libro ha sido una necesidad de mantener en mi memoria a Carlos y despedirme y homenajear como se merecía a un gran hombre, que ha significado tanto para mi. Además fue como una de las tantas y tantas conversaciones que teníamos. El tiempo que duró el proceso del libro fue como tener por última vez a Carlos conmigo.

-Sabemos que estuvo muy implicada en el libro que publicó el marqués de Griñón, ¿pero cómo ha sido ver el suyo ya publicado y en librerías? ¿Qué ha sentido?

-Así es, «La Buena Vida» fue un libro que escribimos juntos. Pero ver el mío publicado ha sido un gran orgullo. Sé que Carlos estaría emocionado y me diría algo que me repetía mucho. Él, a veces, se frotaba los ojos y yo le preguntaba que si se encontraba bien. A lo que él me respondía: «Me los froto porque no me lo creo, me parece un sueño». Es un libro escrito con más que cariño, con ese que forjamos en nuestra relación.

Portada de 'La vida de un gran hombre a través de mis ojos', de Esther Doña
Portada de 'La vida de un gran hombre a través de mis ojos', de Esther Doña FOTO: Planeta La Razón

-El fallecimiento de su marido fue muy al principio de la pandemia cuando todavía no se sabía mucho de la Covid, incluso usted misma estuvo contagiada. Son muy emocionantes las páginas donde narra este duro episodio, siempre pensando que su marido volvería del hospital. ¿Cuánto le costó asumir que no regresaría? ¿Qué le ayudó a asumirlo?

-El tiempo, ver pasar los días y los meses, para aceptar lo ocurrido. Me ayudó muchísimo tanto el calor de mi familia como el de mis amigos mas íntimos. No me dejaron sola en ningún momento, aunque estuviéramos físicamente separados por el confinanmiento. Siempre sentía una mano conmigo.

-¿Quiénes han sido sus grandes apoyos en ese duelo? En el libro habla de su estrecha relación con la prima del marqués?

-Cuando hablo de mi familia, Verónica, la única prima hermana de Carlos, e hija única, está incluida. Ella es para mí como una hermana y al vivir las dos en Madrid es como tener a la familia cerca. Compartimos todo, nos vemos constantemente y de todo lo que ocurre en mi vida ella siempre es partícipe. Otros grandes apoyos que siempre he tenido y sigo teniendo son los amigos que forjamos juntos y de los que Carlos se sentía tan orgulloso. Me decía: «Esther, estos amigos son nuestros, los hemos encontrado juntos». Entre ellos, a los que siempre hemos sentido también como parte nuestra, son nuestros queridos Cándido Conde Pumpido y su mujer, Clara Martínez de Careaga. Siempre han estado a nuestro lado y tengo que agradecerles mucho. Una de las cosas, es volver a vivir en mi casa y no buscar otro lugar, pues ellos me dijeron: «Esther, tienes que ir a tu casa, nosotros estamos cerca y podemos verte más a menudo». Fue , gracias a ellos, una de las mejores decisiones que he tomado en este tiempo.

-Su libro es un relato muy valiente al compartir con los lectores su historia de amor y el cortejo. Una relación que empezó por WhatsApp. ¿La conquistó con esta relación epistolar del siglo XIX?

Es nuestra historia y así comenzó. Carlos, estoy convencida, hubiera querido reflejarlo en nuestro libro. Él se llenaba la boca contándolo a todo aquel que se parara a escucharle. Era fantástico ver, una y otra vez, la ilusión en su rostro.

-¿Guardó el marqués está conversación por mensaje y se lo mostraba orgulloso a sus amigos?

Lo guardaba. Era su ilusión. Lo pidió imprimir y muchas noches, cuando se metia en la cama, los releía una y otra vez, como si fuera su obra maestra. Y, además, se lo decía siempre a todos los amigos: ¡he mandado imprimir nuestros whatsapp y son más de 200 folios!

Esther Doña y el juez Santiago Pedraz en Madrid.
Esther Doña y el juez Santiago Pedraz en Madrid. FOTO: UAT GTRES

-Es muy emotivo el homenaje que le hace en estas páginas a su pareja. ¿Cómo hubiese reaccionado el marqués a su publicación?

¡Lo gritaría a los cuatro vientos! Me haría ir a todos los comercios que tienen el libro. Diría: ¡Mirar es ella, es mi mujer! Así era Carlos.

-¿Se ha dejado algo en el tintero?

Por supuesto, si no el libro sería tan extenso que… Nuestra vida fue breve, pero muy intensa. Hay muchos amigos de los dos dos que me decían: «Esther nos parece que llevaras con Carlos como 15 años».

-¿Le ha gustado la experiencia de escribir? ¿Se animará de nuevo, por ejemplo, para contar su nueva relación con Santiago Pedraz?

-Me ha fascinado. Ha sido una de las experiencias más gratificantes que he tenido. Y sí, me lo estoy planteando. Por ahora solo es una idea que hablo bastante con Santiago, el cual tiene también una historia fascinante. Yo por ahora solo estoy anotando cositas… ya veremos.

-¿Qué queda hoy de la Esther Doña que enamoró al marqués de Griñón?

Todo, sigo siendo la misma persona, pero más madura porque las experiencias que he vivido te hacen ver las cosas de otra manera y valorar lo que quizás antes de lo vivido no te parabas a pensar. Y ahora sé con quién debo estar y con quién no. Fuera lo tóxico.

-¿Cómo describiría Esther Doña a Carlos Falcó?

-Un ser único e irremplazable. Y, por su puesto, una figura histórica para nuestra España.

Esther Doña
Esther Doña FOTO: Jesús Cordero

-Si tuviese que elegir, ¿con qué momento de esa relación mágica se quedaría usted?

-No me pidas que elija solo un momento. Él hacia que cada día fuera especial. No puedo decirte un momento específico. Bueno, sí, su presencia. En todo momento conmigo y con todos estaba presente.

-Nos llaman mucho la atención sus anécdotas sobre la forma de vida como marquesa. Como lo de no usar pantalones vaqueros o ir siempre perfectamente vestida en cualquier momento, incluso en casa. ¿Le costó amoldarse a unos nuevos cambios de vida tan diferentes?

-Bueno, eso creo que tenía mas que ver con el círculo en el que nos movíamos al principio, antes de crear nuestras propias amistades.

-Después de contar su historia de amor como un maravilloso cuento de hadas junto al marqués ¿creía que iba a volver a enamorarse tan pronto?

-Para nada, era algo que me parecía muy lejano, pero aquí estamos. Estas son las sorpresas que la vida te depara sin esperarlas.