Enamorada

Lara Dibildos revela nuevos detalles de su relación con Conde-Pumpido

La hija de Laura Valenzuela ha acudido al programa de Sonsoles Ónega donde ha dado datos de su relación con el abogado.

Lara Dibildos
Lara Dibildos GTRES

Cándido Conde-Pumpido es la razón de la felicidad de Lara Dibildos. Tras el varapalo que para la actriz supuso la pérdida de su madre, Laura Valenzuela, y la tristeza por la pérdida a primeros de septiembre de su amiga María Teresa Campos, la vida le vuelve a sonreír. "Hay que continuar, te acostumbras", respondía la actriz a cómo se ha acostumbrado a vivir sin sus padres, siendo hija única. "Al principio estas en una nube y cuando pasa el tiempo te das cuenta de que es una nueva vida". Lara estuvo junto a su madre hasta el último día. "Yo no volví a la normalidad, sino a una nueva vida porque yo ya no tenía que cuidarla", ha explicado la presentadora. "Ella tenía 92 años y una salud de hierro. Llevábamos tiempo de hospitales, pero siempre volvía mejor". Ella quería que la recordaran así, era muy coqueta, la seguían llamando Laurita con 80 años", comentaba Lara sobre su madre. "Tenía 20 pelucas, para ella no fue un trauma, su único dolor era que su nieto la viera calva".

Unos meses después del fallecimiento de Valenzuela, la intérprete encontró a su compañero de vida. "Hay que dejar de buscar (…) Tuvo mucha paciencia", ha comentado en el programa de las tardes de Antena 3, orgullosa por haber construido un noviazgo con una base muy sólida junto a Cándido Conde-Pumpido. Y lo que comenzó como una bonita amistad no tardó en convertirse para ambos en algo más importante. "Nos conocimos en el teatro y no volví a verlo hasta este abril en una boda", confesaba

En estos meses, Dibildos ha confesado a Sonsoles Ónega que sería incapaz de darle un "no" por respuesta a nada de lo que le propone su pareja, a la que define como muy inteligente y con un gran sentido del humor. Pero, sobre una posible boda, parece que ambos lo tienen claro : "no tengo ganas de casarme, no digo que no porque todo hay que vivirlo, pero no entra ni en sus planes ni en los míos",