Coronavirus

Juan Verde: “El covid-19 es la gran oportunidad de la humanidad porque tenemos que reconstruirlo todo”

El asesor del ex presidente Obama reconoce que el comportamiento de Trump en la gestión de esta crisis "ha sido irresponsable e incluso, casi criminal”

Juan Verde, ex asesor de Obama
Juan Verde, ex asesor de ObamaLa RazónLa Razón

Detrás del nombre de Juan Verde se pueden añadir decenas de cargos. Desde gurú de la economía hasta experto en cambio climático, pasando por asesor de presidentes de Estados Unidos, líder mundial en desarrollo sostenible o estratega corporativo. Nacido en Gran Canaria es también miembro del Comité Nacional de Finanzas de la campaña demócrata. Verde defiende que el ex vicepresidente Joe Biden “es sin lugar a dudas el mejor candidato que teníamos. Una persona que según todas las encuestas inspira e inspiraba más confianza entre los 23 candidatos que llegó a haber. Es la mejor oportunidad que tenemos para ganar a Donald Trump". Destaca su experiencia y el momento crítico de la historia de EE UU, donde «la mayoría quiere acabar con la situación tan polarizada que existe. A lo largo de su carrera, Biden se ha caracterizado por crear puentes entre republicanos y demócratas y es lo que le hace falta al país y lo que quiere el pueblo».

Verde es honesto y cada vez que se le pregunta por Trump reconoce que no es la fuente más objetiva para opinar. Desde su confinamiento en España, hablamos -como no podía ser de otra forma- sobre el dichoso coronavirus. Verde advierte: «Ya nada será igual. Las empresas que se queden pensando que el mundo post-covid va a ser el mismo, desaparecerán por completo».

¿Quién sería una buena vicepresidenta?

Esa es la pregunta del millón. Sabemos que va a ser una mujer, pero probablemente sea el secreto mejor guardado dentro de la campaña. Las apuestas son miles. Para mí, ojalá fuese una candidata hispana o de color. Lo que probablemente ocurra es que será una persona que se complemente bien con Joe Biden. Lo que suele ocurrir es que como vicepresidente busques a alguien que no sea como tú. Es decir, si él es de la costa este, ella será del sur, si él es más bien moderado, probablemente ella sea más conservadora...

¿El voto hispano será crucial en estas elecciones?

Es la pregunta eterna en todas las elecciones. Lo cierto es que sí. En los últimos cuatro ciclos políticos, en las últimas presidenciales la comunidad hispana ha jugado un papel importantísimo para bien y para mal. En las últimas elecciones, las de 2016, si el mismo número de hispanos que votaron por Barack Obama hubiese votado por Hillary Clinton, ella hubiera ganado las elecciones estrepitosamente más fácil. Estos próximos comicios se van a definir por los índices de participación. Si hay una movilización alta, ganarán los demócratas de forma inevitable, en caso contrario, es muy probable que salga reelegido Trump. Esa es la clave y ahí los hispanos juegan un papel determinante.

¿Se teme en el Partido que vuelva a ocurrir algo similar a 2016, que Biden gane en número de votos, en voto popular, pero no en colegio electoral?

En seis de las últimas siete elecciones, los demócratas han ganado en voto popular. Por sistema electoral, que se basa en un colegio electoral, cuando son muy reñidas (como en seis de las últimas siete), matemáticamente se puede perder el voto popular y ganar las elecciones. Sabemos que estos comicios van a ser extremadamente reñidos una vez más y que eso podría volver a ocurrir. La clave de todo, de quién va a ganar, depende de los índices de participación.

¿Preocupa la movilización en plena pandemia?

Los demócratas van a hacer todo lo posible para aumentarla, tomando en consideración la grave crisis del coronavirus, donde lo que se debería hacer es flexibilizar la forma de votar para que la gente pueda votar: mantener las urnas abiertas uno o dos días, permitir el voto por correo, permitir el voto por adelantado... Facilitar este tipo de medidas para que la población pueda votar y, al mismo tiempo, salvaguardar la salud de las personas.

Lo gracioso es que el Partido Republicano anunció la semana pasada que ya ha creado un fondo legal de 30 millones de dólares para precisamente oponerse a todas estas medidas. Saben perfectamente que una baja participación les garantiza la victoria. ¿Qué van a hacer? Usar la excusa del coronavirus van a decir todo lo contrario: que es peligroso para las personas, que no deberían salir y que eso motiva el fraude electoral. Estos serán los dos argumentos que usarán.

Aunque ahora mismo, algunos gobernadores republicanos se quejan del cierre del país. Además, con esas manifestaciones a favor de la apertura y en contra del confinamiento, no parecen tener ningún miedo al coronavirus, no sé por qué en noviembre sería distinto...

Están cambiando de parecer. Tienen una retórica doble. Por un lado te dicen que no nos preocupemos, que hay que volver a la calle, a la normalidad... Pero por otro están ya argumentando que hay que proteger la salud de las personas a la hora de votar. Por consiguiente, están incluso hablando de posponer las elecciones, lo cual es imposible.

En enero Trump estaba muy fuerte, incluso a pesar de un «impeachment», parecía claro que iba a salir reelegido. ¿Ha cambiado esta percepción por el coronavirus?

En política, seis meses son una eternidad y un año, ciencia ficción. Más en un mundo como el actual, en el que vimos que el planeta y el destino de la humanidad cambió en apenas unas semanas. En enero todo el mundo pensaba que la reelección de Trump era inevitable, pero hoy la situación es totalmente distinta. Ahora, en prácticamente todas las encuestas, Joe Biden está por encima entre 6 y 9 puntos. En un análisis interno del Partido Demócrata, en 300 municipios, de cuatro estados clave (de los estados que determinan la elección), que perdió Hillary Clinton por entre un 1 y 3% del voto, ahora Biden está por encima entre un 8 y 12%. Pero insisto, esto es una fotografía del momento actual, faltan seis meses. Efectivamente, ya no es inevitable ni automática la reelección de Trump. Los demócratas tienen una oportunidad muy viable de volver a ganar la Casa Blanca y el Senado.

¿Cómo valora la gestión del coronavirus de Trump?

Aclarando que no soy la fuente más objetiva, lo que voy a decir lo digo con la más absoluta convicción. Su comportamiento en relación a la gestión de esta crisis ha sido irresponsable y casi criminal. Primero por su negativa a escuchar a la comunidad científica. Ese negacionismo del cambio climático también ha intentado aplicarlo al principio al coronavirus. Ha habido un cambio radical desde «esto es una gripe» a «lo tenemos todo bajo control» a «desaparecerá en las próximas semanas» a «tenemos mascarillas para todos»... Ha sido un despropósito absoluto. Hoy sabemos que si hubiera tomado medidas drásticas una semana antes, hubiese salvado la vida a, literalmente, decenas de miles de personas, que son familias, historias, tragedias... decenas de miles de personas que no deberían haber muerto. Ha sido irresponsable e incluso, en mi opinión, casi criminal.

Es muy interesante: ¿No escucha a los científicos porque no es su estilo o porque la economía es su baza para ganar las elecciones?

Más lo segundo que lo primero. Es una persona narcisista, egoísta... Vemos en todas sus intervenciones públicas ese afán por reconocer la gran gestión que ha hecho aunque sea ficticia, al hablar una y otra vez de lo bueno, lo inteligente que es... Llegó a decir que los científicos de la Casa Blanca no tienen mucho que decirle y que ellos mismos están «impresionadísimos» con lo inteligente que es... Vive en una realidad paralela. Pero creo que ha actuado en todo momento en clave electoral, no en salvar vidas. Él ha pensado en lo que era mejor para la economía porque sabía que en función de cómo fuera, sus probabilidades de salir reelegido aumentaban de forma significativa. Y ese ha sido su criterio desde el principio.

¿Cree que el coronavirus le pasará factura electoralmente? No entre los más radicales del partido, sino entre los republicanos más moderados, o aquellos indecisos...

Efectivamente el país está hoy más polarizado que nunca. Una encuesta anecdótica decía que, cuando se preguntaba cómo se sentirían si uno de sus hijos se casase con una persona del otro partido, el 57% de la población de EE UU decía que “muy mal”. Esto es increíble, hasta qué punto hemos llegado. Es un indicador de lo polarizado que está el país. Por otro lado, lo que más importa hoy son los indecisos y los moderados. Yo sí creo que le va a pasar factura de forma directa. Es más, ya le ha pasado factura. Los índices de popularidad del presidente no han cambiado desde el principio de su mandato. 40-42-43% dependiendo de la empresa encuestadora. Si algo sabemos de EE UU es que históricamente, ante una crisis, una guerra o un ataque como el del 11-S, o la Segunda Guerra Mundial, siempre que ha habido una catástrofe, el país se une y normalmente los presidentes tienen ventaja. Trump debería tener hoy 40 puntos de ventaja y no los tiene, sus índices de popularidad deberían estar en un 60 o 70% y no lo están. Por lo que, para mí, ya le han pasado factura. Lo que ha logrado es fidelizar a los suyos, pero ante una crisis de estas características hubiera sido relativamente fácil si lo hubiera hecho bien.

Ya sin centrarnos específicamente en Trump, esta pandemia, con más 300.000 muertos por COVID-19, ¿se podría haber evitado?

Estoy total y absolutamente convencido de que esto era como el libro de García Márquez: crónica de una pandemia anunciada. La OMS lleva desde 1999, es decir, 21 años enviando un informe anual a todos los jefes de Estado en los que decía, básicamente, tres ideas: que una pandemia era inevitable; que no estábamos preparados; y que teníamos que colaborar y unir esfuerzos para enfrentarnos a lo que iba a ser una crisis planetaria. 21 años. ¿Y qué hicimos? Absolutamente nada. Por supuesto que era evitable y nos tendría que invitar a reflexionar sobre lo que también lleva ya 30 o 40 años diciéndonos la comunidad científica: que el cambio climático será una grave amenaza para la humanidad. Y tampoco estamos haciendo nada al respecto. Espero que podamos aprender la lección.

Con el cierre de fronteras y los confinamientos, ¿nos aislaremos más?

Esa es la grave amenaza del mundo post covid-19: el populismo, que nos lleve a un mayor proteccionismo y aislamiento. Esto sería catastrófico. Todos los problemas a los que nos vamos a enfrentar en las próximas décadas tienen un denominador común, como el cambio climático, son problemas globales que requieren de soluciones globales. Colaboración y cooperación.

Juan Verde, ex asesor de Obama FOTO: La Razón La Razón

¿Cómo va a ser el mundo post-covid-19?

Primero, esta es una crisis sin parangón alguno. No creo que en absoluto que se pueda ni siquiera acercar a lo que representó la Gran Depresión del 29. Por supuesto, nada que ver con 2008. Esto va ir mucho más allá, lo comparo a una economía de guerra o post-guerra, de un país destrozado. Esto es serio, marca un antes y un después en la historia. ¿Cómo va a ser ese después? Totalmente distinto en tres áreas. En el mundo post-covid, los gobiernos tendrán que prestar mucha más atención a todo lo social. Esto no significa solo la sanidad pública o el sector farmacéutico, sino sobre todo, el bienestar de la gente. Espacios verdes, jardines, calidad del aire, salud... Ningún político en su sano juicio después de esto va a estar agresivamente cortando estos presupuestos. Los gobiernos van a prestar más atención a la población en ese sentido. En cuanto a los votantes, van a ser mucho más exigentes. No creo en las casualidades, sino en las evidencias. Hay diez países liderados por jefas de Estado y esos países han sido también ejemplo de buena gestión de la crisis. Han salvado cientos de miles de vidas. Han transmitido mucha más confianza a la población y ojalá se materialice en una mayor participación de la mujer en el mundo político.

En cuanto a las empresas privadas, creo que también se marca un antes y un después. Hay tendencias que ya venían ocurriendo y lo que ha pasado es que el coronavirus ha acelerado esos procesos de una manera muy significativa. Me refiero a la digitalización de las empresas. El pago electrónico, el teletrabajo, la telemedicina, la teleeducación... Todo esto acelera la digitalización, pero también aumenta la necesidad de protección, la ciberseguridad tendrá mucha más relevancia. El sector privado será más tecnológico y, nos guste o no nos guste, se va a buscar reemplazar mano de obra tradicional por tecnología y eso acelera ese proceso. La inteligencia artificial y la robótica van a ser muy importantes. También van a afectar la reubicación de las cadenas de sumistro a nivel mundial. Ya no veremos países mendigando mascarillas o peleándose entre ellos para comprar guantes. Gran parte de esos sectores estratégicos van a volver (probablemente no a los países, es impensable que EE UU pueda producir todo lo que necesita, pero es una gran oportunidad para África y para Latinoamérica como contrapartida a China). Por último, en el sector privado, aunque nos vamos a mover en un mundo “low cost”, porque vamos a tener menos poder adquisitivo, estoy convencido de que el consumidor va a exigir valores. Va a ser un “low cost” con valores. Es una tendencia que ya estaba ahí y era imparable. La gente no sólo va a querer el producto más barato, sino también uno en que confíe en la empresa. Confiar porque le dé seguridad, por sus valores... Creo que el modelo económico irá por ahí.

Cuando pase algo más de tiempo, ¿se podrá hablar de vencedores y vencidos?

Sí, ya nada será igual. Esto marca un antes y un después y habrá ganadores y perdedores. La gente estará cada vez más preocupada por la ciencia y la conciencia a la hora de votar y gobernar. Los gobernantes tienen que ser más valientes y escuchar a la comunidad científica. El ciudadano tiene que entender el nuevo rol de la sociedad civil. Tiene que ser exigente, salir a la calle, participar... Eso es una señal de madurez democrática. Los ganadores serán las empresas más ágiles y las que estén dispuestas a cambiar en menos tiempo. Las que se queden pensando que el mundo va a ser igual, esas desaparecerán por completo. No va a ser igual. Tienen que adaptarse y reinventarse. Va a ser un mundo de perdedores y ganadores. Pero esto no es malo. Este coronavirus es la gran oportunidad de la humanidad, porque tenemos que reconstruirlo todo. Tenemos la opción de hacerlo mejor. Vamos a gastar trillones de dólares en el proceso de recuperación económica a nivel mundial en los próximos años, ¿por qué no hacerlo bajo el concepto del “Green Deal” o de los planes de economía verde? Nos permitiría apostar por la tecnología, la innovación, el capital humano, la formación, la educación, ser más competitivos... Si vamos a tener que intervenir ciertos sectores de la economía como las aerolíneas, o el sector de la construcción, ¡no cometamos los mismos errores del pasado! Exijamos que a cambio estas empresas tengan que tomar medidas para ser más responsables y para aportar más a la sociedad: que incorporen criterios de sostenibilidad, de eficiencia enérgetica, que cambien de combustibles fósiles a menos contaminantes... Esto es una oportunidad para hacer las cosas bien. La canciller Angela Merkel ya anunció el “Green Deal” para Alemania. En Italia, el Banco Santander hizo una inmensa emisión de “bonos verdes”, en Francia BNP Paribas también lo anunció, en Portugal, otro tanto... Creo que es una oportunidad para apostar por la sostenibilidad como ventaja económica en este plan de recuperación mundial.